23 de diciembre de 2011 01:18 AM
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Mueren 200 chivos en un campo de veranada en Loncopué

El INTA investiga las causas y se advirtió al Senasa. Fue en la zona Cajón de Almaza, en donde a las pocas horas de llegar comenzó la mortandad.

Alrededor de 200 chivos fueron hallados muertos a principios de semana en las inmediaciones de Loncopué, en la zona norte de esta provincia.
Ante la magnitud del número, desde el gobierno provincial solicitaron al INTA que investigue la causa que habría originado el hecho, aunque por ahora se especula que la falta de vacunación o la intoxicación debido a la ingesta de alguna planta, podrían haber sido el motivo. Asimismo, se advirtió al Senasa para que se adopten las medidas necesarias ante la magnitud del número hallado.
Los animales eran trasladados por crianceros hacia campos de veranada. De acuerdo a la exposición policial que hicieron, el sábado permanecieron con los animales en la zona Cajón de Almaza y el domingo en el mismo lugar, comenzaron a morir. En total, trasladaban unos 500 animales entre chivos, ovejas y vacas.
La subsecretaría de Producción informó que se tomaron muestras de los animales y se remitieron al laboratorio del organismo nacional que funciona en Bariloche. De este modo, intentarán establecer las causas por las que murieron.
El hallazgo se produjo el lunes pasado en la zona denominada Cajón de Almaza, a cinco kilómetros de Loncopué, destacaron desde el gobierno provincial. Un veterinario tomó las muestras y con la colaboración del personal del municipio de Loncopué las remitió al INTA.
“Una vez notificados de lo sucedido se dispusieron una serie de acciones para conocer el motivo de la mortandad y se informó inmediatamente al Senasa”, señaló el subsecretario de Producción, Javier Van Houtte.
Si bien los resultados de los estudios aún no fueron informados, trascendió que se manejan dos hipótesis: que todo “haya sido como consecuencia de una enfermedad infecciosa (enterotoxemia), que produce la muerte súbita de animales no vacunados”; o bien que debido a “la escasez de pasturas y la utilización de caminos no habituales para el arreo de los animales, hayan ingerido alguna planta tóxica común en la región”. Así lo destacaron desde la subsecretaría de Producción.
Lo llamativo es que si bien entre los animales había vacas y ovejas además de los chivos, los afectados sólo fueron estos últimos.
Las autoridades municipales de Loncopué también tomaron intervención ante el hecho. Al igual que las autoridades provinciales, esperaban los resultados de los estudios en el INTA para tener certezas sobre qué fue lo que pasó.

Escenario
Un recorrido de riesgos

El camino de la veranada a la carnicería es largo. En algunos casos, los crianceros del norte recorren 300 kilómetros con sus animales para llegar a las tierras altas, donde están las mejores pasturas.
Al igual que en 2010, este año la sequía fue dura en tierras de invernada. Las escasas lluvias que se registraron en los departamentos de Pehuenches y Añelo complicaron a los productores, que tuvieron que adelantar la tradicional transhumancia para evitar que mueran sus cabras.
A veces, como en este caso, ni la sabiduría de los puesteros logra evitar la pérdida de animales. Según explicó un técnico del INTA, las chivas reconocen qué especie vegetal puede llegar a ser tóxica y evitan comerla. Pero si se las traslada a verandas que no son las habituales, pueden llegar a confundirse y llegar al peor destino. 
 
Números
Existen en el norte neuquino unos 140 mil cabezas de ganado caprino. En una temporada normal, se suelen faenar alrededor de 30 mil. La mitad será consumida por los propios crianceros y sus familias, un ingrediente particular en esta cadena productiva signada por la autosubsistencia.
Con precios de 250 pesos en el campo, los chivitos dejarán este verano unos 7 millones de pesos en el norte, donde alrededor de 1.500 familias viven de la actividad.

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