23 de diciembre de 2011 11:00 AM
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Algunos no tienen olfato ! ! !

Mientras la Afip incorpora perros adiestrados para evitar la fuga de dólares, otros impiden que ingresen divisas por la exportación de carne, trigo y maíz.

En medio de los controles cambiarios que impuso el Gobierno nacional, el movimiento de la divisa extranjera se ha convertido en una cuestión de Estado. Como parte de la estrategia de control, la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) informó esta semana que incorporó a su plantel de inspectores 300 perros de las razas Golden Retriever y Labrador adiestrados para evitar la fuga de capitales al exterior.

No es la primera vez que el Gobierno echa mano a sabuesos para mantener a raya a la moneda extranjera. Desde hace ya varios años, algunos trabajan también en impedir que ingresen divisas, como por ejemplo con las restricciones a las exportaciones de trigo, maíz y carne. Como si se tratara de buenos perros de presa, ellos cumplen con su tarea, aunque su desempeño genere más inconvenientes que satisfacciones. Sucede que no todos tienen el mismo olfato para detectar dónde está el dinero.

En medio de la crisis europea, el precio de los cortes bovinos argentinos de alta calidad (rump & loin) había alcanzado en octubre la cotización más alta desde septiembre de 2008: 17.400 dólares la tonelada. Sin embargo, la falta de perspicacia para distribuir los embarques de la cuota Hilton en tiempo y forma hará que el tren de los buenos precios para la vapuleada carne argentina pase otra vez y encuentre a los frigoríficos exportadores sin boleto para subirse.

 

Algo huele mal. No es la primera vez que esto ocurre en los últimos años. En 2006, las exportaciones totales de carne vacuna argentina reunieron 360 mil toneladas, por un valor de 1.300 millones de dólares. Este año, el comercio exterior apenas reunirá 150 mil toneladas, pero con ingresos casi similares a los de 2006. Durante los últimos cinco años, los encargados de promover el ingreso de divisas al país no tuvieron el olfato para darse cuenta de que, con menos intervención oficial, la carne argentina podría haber llegado, al menos, a duplicar sus ingresos.

El trigo ha sido otro producto que perdió su rol de generador de divisas. La intervención sobre su mercado, que ya lleva seis campañas completas, ha reducido a la mínima expresión el aporte del cereal a la balanza comercial.

Productores bonaerenses aseguran que no es necesario un gran olfato para darse cuenta de que en los campos hay trigo acopiado en silos bolsa que se está pudriendo, debido a la imposibilidad de venderlo.

La soja es el producto que mejor huele para el Gobierno y sobre ella descansa el ingreso de dólares generados por la agroindustria. Sin embargo, la caída en el precio de la oleaginosa ha frenado las ventas.

Sobre los 48,5 millones de toneladas recolectadas en la campaña pasada, aún hay más de 6,3 millones de toneladas sin comercializar. Esta demora ha interrumpido el ingreso de los agrodólares a la economía; por eso la decisión oficial de reducir a la mínima expresión cualquier presión interna sobre la moneda estadounidense. El Gobierno sabe que deberá esperar hasta marzo, cuando los primeros volúmenes de la cosecha 2011/2012 ingresen al circuito comercial, para recomponer su caja.

La próxima cosecha de maíz dará otra oportunidad a los sabuesos para detectar dónde hay más dinero.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, habrá 17,5 millones de toneladas del cereal como saldo exportable. A los valores actuales, el maíz estaría en condiciones de aportar ingresos por cuatro mil millones de dólares, una cifra nada despreciable en un contexto de ajuste en el cual el Gobierno necesitará recomponer sus cuentas fiscales. Habrá que esperar a ver cómo funciona el olfato esta vez.

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