23 de diciembre de 2011 11:15 AM
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La ganadería, a la par de los granos

En la zona núcleo, los márgenes en los sistemas bovinos son equivalentes al promedio de los planteos agrícolas.

La caída en los precios agrícolas y la suba de los costos redujeron en forma considerable los márgenes brutos de los principales productos agrícolas en la zona núcleo de la provincia. Desde febrero hasta noviembre, el trigo fue el cultivo que más perdió: 75,4 por ciento, según el último Informe Económico de Actividades Agropecuarias desarrollado por el Inta Marcos Juárez. Mientras en febrero, el trigo mostraba un resultado económico de 768 pesos por hectárea, noviembre exhibió un valor de 189,36 pesos, para un rendimiento de 27,07 quintales por hectárea.

En el caso del cereal, el efecto negativo quedó algo disminuido al considerar el resultado conjunto del doble cultivo trigo /soja de segunda, debido a la menor caída en los resultados de la oleaginosa. La secuencia trigo/soja de segunda cayó 32,6 por ciento. De los 3.358 pesos por tonelada que aportó en febrero, el margen bruto de la sociedad agrícola cayó el mes pasado a 2.264,81 pesos por tonelada.

La soja de segunda perdió en 10 meses 20 por ciento de su rentabilidad. En noviembre, su margen bruto para una producción 27 quintales por hectárea fue de 2075,44 pesos por tonelada, mientras que en febrero la rentabilidad había llegado a 2.589 pesos.

 

Otro de los más castigado en los últimos 10 meses fue el maíz, que perdió 53 por ciento. El margen bruto para un rendimiento de 85 quintales cayó de 3.484 pesos por hectárea a 1.633 pesos.

La soja también se vio castigada, con una merma de 20 por ciento. Para una producción de 34 quintales por hectárea, el margen bruto en febrero fue de 3.198 pesos por hectárea, contra 2.558 pesos durante el mes pasado. “A partir de marzo se produjo el comienzo de una importante declinación en los precios agrícolas debido al recrudecimiento de la crisis financiera en el hemisferio norte, principalmente en Europa. Esto hizo que los fondos de inversión, tanto los especulativos como los fondos índices fueran paulatinamente saliendo de los mercados de granos mediante la venta de sus contratos de futuros para refugiarse en activos seguros, como el dólar y bonos del tesoro de Estados Unidos. Esto hizo que se deprimieran los precios agrícolas internacionales expresados en dólares, a pesar de los ajustados stocks en maíz y, en menor medida en soja considerando una posible baja en la demanda de Europa y Asia”, precisa el informe.

Costos. Por su parte, los costos operativos agrícolas se incrementaron en términos reales debido al crecimiento de los componentes labores –en mayor medida– e insumos. En el caso de labores se debe a incrementos de precios en dólares de maquinarias, principalmente tractores, sembradoras y pulverizadoras y también, en menor medida, a la suba del combustible y del salario del tractorista. En el rubro insumos se dieron incrementos principalmente en fertilizantes, al recuperarse el precio del petróleo y en semillas, por mejores materiales genéticos y, en menor medida, también se produjo subas en herbicidas.

Al momento de analizar cuánto debería aumentar la producción para cubrir los mayores costos, la soja de primera con 20 por ciento más y el sorgo, con 22 por ciento, muestran los mejores comportamientos para cubrir los costos en la actualidad respecto a febrero pasado. Mientras que los peores resultados se dan en maíz y en trigo que requieren, respectivamente, 64 y 55 por ciento más de productividad para cubrir el costo directo. A su vez, el girasol tiene un comportamiento intermedio al requerir 31 por ciento más de rendimiento de indiferencia, precisa el informe.

Mejor la ganadería. Las actividades ganaderas bovinas continuaron la tendencia positiva en los precios ganaderos comenzada el año pasado. De esta forma, durante el período, el valor del novillo se acrecentó 12,4 por ciento que se trasladó a los ingresos brutos de las actividades. Los costos ganaderos se incrementaron también en forma heterogénea. En el caso de la invernada hubo un importante aumento en la mayoría de los componentes del costo directo con la excepción de la suplementación, debido a la baja del precio del maíz. En el caso de compra de terneros, principal ítem del costo, la relación “flaco /gordo” (que fue 1,35) aumentó un 6,5 por ciento respecto a febrero pasado, lo que perjudicó el margen final.

En el caso del ciclo completo se muestra una importante mejora en el margen relacionada con la suba del precio de la carne y con la menor incidencia de la compra de ganado en el costo total, el que, a pesar de tener incrementos en casi todos los rubros se vio favorecido por la baja de costos de suplementación. “Debido a la mejora ganadera y a la caída de resultados en agricultura, en el período febrero-noviembre mejoró la competitividad de la ganadería bovina respecto a las actividades agrícolas ya que la relación de margen promedio ganadero respecto a los resultados agrícolas pasó a ser de 1,01 en noviembre. Es decir, los resultados de los sistemas bovinos con alta tecnología son equivalentes al promedio de márgenes agrícolas. Si en un análisis más completo se agregan los efectos ambientales, la diferencia sería mayor para las actividades ganaderas, puntualiza el informe de la experimental.

Tipo de cambio

Revalorización del peso. Entre febrero y noviembre se continuó apreciando la moneda local respecto del dólar. El tipo de cambio nominal subió un 5,19 por ciento, mientras que el índice de precios mayoristas (Ipim) se incrementó un 9,47 por ciento. De esta manera, el tipo de cambio real (TCR) continuó disminuyendo levemente un 3,7 por ciento, manteniéndose el TCR actual -respecto de la inflación interna- por debajo del nivel vigente a fines de la convertibilidad.

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