26 de diciembre de 2011 11:26 AM
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La clave está en los costos

Raúl Beltramino trabaja seis tambos en la zona de Eusebia. Desde un autoconsumo simple y eficaz hasta un encierre de última generación, pasando por un moderno sistema de guacheras automatizadas, exhibe una filosofía de trabajo muy clara: la eficiencia. La misma que lo hizo merecedor de un reconocimiento a nivel nacional.

Los tamberos podríamos ser mucho más eficientes”, dispara Raúl Beltramino, en franca alusión a la baja capacidad productiva en materia lechera (en comparación con el avance registrado en otros países, como Brasil). Sin embargo, no parece ser el caso de este hombre nacido en Eusebia para quien la eficiencia es una verdadera obsesión.

Su historia con el tambo, como para tantos otros, viene desde la cuna. Nacido en el campo “La Tostada” (el mismo que hoy lidera los cambios tecnológicos y de manejo del grupo), debió optar por terminar el secundario o por el trabajo en el campo. Eligió lo segundo, y sin mirar atrás se puso manos a la obra. Luego de un breve paréntesis impuesto por la “colimba”, los comienzos de los 80 lo encuentran lanzado a las tareas de campo “full time”.

En aquel entonces, los encontronazos con el padre fueron inevitables a la hora de aplicar otros criterios, propios de otra época. Hoy, más maduro, se sonríe al recordar cuánta razón tenía el viejo en muchas cosas. “Por suerte siempre me permitió aplicar lo que yo creía que era lo mejor, aunque él no estuviera de acuerdo”, valora Raúl mientras nos trasladamos de un tambo al otro bajo el inclemente sol de diciembre.

Visión y objetivos

Al arrancar, casi tres décadas atrás, Beltramino contaba con 268 hectáreas de campo y un tambo de 575 litros por día. Hoy produce en algo más de 2.400 hectáreas (el 90 por ciento en campos alquilados) unos 40.000 litros de leche en seis tambos, con 1.800 vacas totales y varias familias en relación directa. ¿Cómo lo hizo?. Para él y los suyos, la receta es sencilla. “Ser una gran empresa agropecuaria que produzca leche, grano y carne”. Que sea rentable para tener un buen pasar en la vida. Que sea sustentable a través del tiempo para atraer a las futuras generaciones. Que genere trabajo, bienestar y superación personal para todos los involucrados. Que motive y genere compromiso por parte de todos los que trabajan en ella. Y que busque constantemente la excelencia en todos los aspectos: productivos, tecnológicos, económicos y los relacionados a la sustentabilidad de los recursos”, sostienen como misión del equipo.

Para lograrla, se propusieron objetivos generales y específicos. Los primeros implican manejar la empresa a través de una buena gestión y un presupuesto financiero. Capacitar y entrenar permanentemente al personal. Mantener a la empresa en el orden y conservación de su estructura. Conservar a la persona adecuada al frente de cada una de las actividades: Administración, agricultura, tambo y maquinaria, exigiéndole cumplir su rol. Fortalecer las sociedades existentes. Participar de planes de investigación o experimentación del CREA, de la región o de AACREA y de empresas que ofrezcan la posibilidad de probar nuevos materiales y formas de producir. Esta última faceta sea tal vez la más importante: “ya veníamos incursionando en los primeros grupos SANCOR, pero participar de CREA nos abrió la cabeza y nos mejoró la manera de trabajar”, aclara Beltramino.

Trabajo de campo

Esos mismos objetivos generales sólo se pueden llevar a la práctica con un liderazgo claro y un equipo motivado. Por eso, los desafíos se multiplican: Ubicar a los tambos entre los más productivos de la zona, estabilizarlos en las 1.500 vacas en ordeñe, obtener una producción de 25 litros por animal, lograr una carga de dos animales por hectárea, (3,5 en el tambo “La Tostada”, con 500 vacas totales, y 3 vacas/ha en “Esperanza” aprovechando animales de cruza Jersey), y además crecer en agricultura un 10 por ciento en un radio de 50 km., analizando cautelosamente los negocios presentados.

“Debemos ser competitivos tranqueras adentro, y para eso hay que reducir los costos”, explica Beltramino, quien tiene claro que para lograrlo hay que mantener bien cubiertas las necesidades que surgen a cada momento en un tambo. Eso sí, “hay números que no son negociables, y para tener cubiertas todas esas necesidades hay que tener las espaldas anchas para no quedar a mitad de camino”. Para Beltramino, “hay que poner, o el sistema se derrumba”. En alusión al aumento de la carga animal, sostiene que el efecto ejerce una mayor presión y se reducen los desperdicios.

Los tambos del grupo expresan la más variada paleta de posibilidades productivas. Cada uno con sus limitaciones y potencial. En “Tres Colonias”, lo simple redunda en un manejo sencillo y altamente eficaz. 224 vacas totales en un campo de 110 hectáreas dedicada “a full” al tambo. En términos futboleros, un jugador parejo que si bien no brilla, expresa una producción muy buena y continua, basada en un sistema de autoconsumo que “libera” al rodeo y al tambero. Luis Ruhl, desde que no tiene que “renegar” con los mixers y la maquinaria trabaja más tranquilo. Llegan a los 24 litros por animal, habiendo crecido más del 7 por ciento respecto al año pasado.

Al otro extremo está “La Tostada”: 382 vacas totales en 158 hectáreas con un promedio de más de 26 litros de producción, manejo integrado de efluentes subterráneo con estercolera, y con la carga más alta de todo el grupo: 2,42.

El grupo se completa con los tambos “Esperanza”, “El Rincón”, “El Tucma”, “El Jaguel”, dos recrías, agricultura, siembra, confección de reservas, cosecha, y un flamante taller propio en donde se repara todo lo que se rompe.

Actualmente, el tambo ocupa el 61 por ciento del grupo, la agricultura para grano el 23, la agricultura para silo el 14, y los vacunos el 2 por ciento final.

Recientemente, incorporaron un moderno sistema de guacheras computarizadas con 8 bajadas que permite liberar al personal, automatizando el sistema de alimentación de los terneros de todo el grupo, que son llevados a los pocos días de nacer a esta novedosa “guardería” donde permanecen hasta los 240 kg., luego pasan a la recría 2 (“La Eulalia”) hasta 30 días antes del parto, después de lo cual se los devuelve al tambo en donde expresen de la mejor manera sus particularidades productivas.

Organización y tiempo

En todos los establecimientos, impera la filosofía con la que Beltramino camina firme en la vida: la planificación. El bienestar animal, el alimento de la mejor calidad, y la conservación del recurso. Esto se traduce en hechos que resaltan a simple vista. Con visitar estos tambos (en permanente estado de mejora), se lucen las inversiones sencillas pero altamente efectivas que redundan en el cumplimiento de estos objetivos: la poscosecha y el almacenaje de los silos es prolija y cuidadosa; el traslado de los animales se hace por caminos en permanente mejoramiento, la reducción del estrés calórico se logra mediante tinglados nuevos o realizados con materiales reciclados y equipos de aspersión que reducen la temperatura en el tambo considerablemente; las moscas se combaten rociando al rodeo cuando salen del ordeñe por un sendero, etc.

A futuro, el camino está trazado, y para Beltramino todavía falta mucho por hacer. “Estamos conformes, fijamos objetivos y los cumplimos. Queremos seguir fortaleciendo el equipo de trabajo, porque sin la gente y la familia esto no podría hacerse. Acá se genera mucha información, que es analizada y compartida por todos. Queremos ser una empresa confiable que trascienda el medio, que enamore a empleados a trabajar a propietarios de campos y proveedores operando en el mercado de la leche, grano y carne, afianzando los valores: integridad, confianza, compromiso, excelencia y felicidad”, finaliza.

 

“Debemos ser competitivos tranqueras adentro, y para eso hay que reducir los costos”, explica Beltramino, quien tiene claro que para lograrlo hay que mantener bien cubiertas las necesidades que surgen a cada momento en un tambo.

 

La clave está en los costos

 

Aire acondicionado. En todos los tambos, lograron reducir la temperatura con la construcción de techos, ventiladores y aspersores. El resultado es notable.

 

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Exito. Para Beltramino, el único secreto es el trabajo en equipo y el apoyo de la familia al proyecto diario.

 Reconocimiento

Raúl Beltramino fue merecedor del Premio a la Excelencia Agropecuaria, que por noveno año consecutivo entregan en conjunto La Nación y el Banco Galicia. El galardón se ha instituido para distinguir a empresas, hombres y mujeres que se destacan en un sector que es motor de la economía nacional.

 

 

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Guacheras. Mediante un software, se programa la alimentación de los terneros, quienes se mueven libremente y sin estrés.

 

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Chau moscas. Al salir del ordeño, las vacas son fumigadas contra las moscas antes de volver al corral.

 

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Bajo techo. El silo se preserva de la mejor manera. Es un recurso invalorable, y con poco esfuerzo se los puede optimizar y potenciar.

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