26 de diciembre de 2011 16:13 PM
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Por el picudo, pequeños productores del domo central no sembraron algodón

SAENZ PEÑA : La campaña de siembra de algodón está finalizada en la provincia y, aunque no se tienen contabilizadas oficialmente las hectáreas cultivadas con el textil, se descuenta que no se alcanzará la meta de superar la superficie del pasado año agrícola. Incluso, el sector de los pequeños productores evitó el tradicional cultivo social y en el departamento Comandante Fernández no registran más de trescientas hectáreas.

El relevamiento realizado por la comisión zonal de sanidad vegetal fue lapidario: los pequeños productores apenas sembraron trescientas diez hectáreas. En el ámbito de los medianos productores, la venta de insumos realizada por las tres cooperativas agropecuarias de Sáenz Peña fueron para cubrir otras cuatro mil hectáreas. Si se suma a aquellos agricultores que tenían semilla propia y operan con otros comercios, se estima que, igualmente, no se alcanzará siquiera la superficie sembrada en la campaña pasada, que fue de trece mil hectáreas. “El año pasado en el sector del minifundio existió la intención de sembrar mil ochocientas hectáreas, finalmente se cultivaron mil trescientas cincuenta hectáreas y ahora apenas superaron las trescientas”, detalla el agrónomo Alberto Martínez desde el municipio de Sáenz Peña. El técnico que trabaja con el minifundio entiende que la disminución es la consecuencia de las pérdidas que el picudo provocó en la campaña anterior. “Algunos productores no pudieron hacer una buena cosecha y para este año agrícola buscaron cambiar de cultivo, y varios se volcaron a la producción de sementera baja”, señala. Presión de la plaga Las pocas hectáreas que se sembraron en el departamento sede de la capital nacional del algodón se encuentran en etapa de generación de los pimpollos florales y se observan en las trampas de monitoreo la constante captura de ejemplares de picudo, que hace preocupante el futuro de esos sembrados de pequeña escala. Los delatores de la presencia de la plaga son las trampas, pero la recorrida de los técnicos detectó en lotes determinados una fuerte presión del insecto. En casos específicos se observó que sembrados de una y una hectárea y media están muy afectados. “Son uno o dos productores que no tienen más de dos hectáreas con algodón, donde la plaga está instalada y sobre los que cabe la recomendación de poner fin al cultivo y hacer una aplicación de insecticida buscando liberar las tierras para la siembra de maíz o de verduras de estación, ya que por el daño que desde el inicio está generando el picudo seguramente la cosecha será magra”, dice contundente el agrónomo. En este contexto, añade el técnico que “no se lo está obligando al productor a que destruya el trabajo que realizó, es solamente una recomendación porque nos preocupa que no pueda cuidar su cultivo para que llegue en óptimas condiciones a la cosecha”. La asistencia Cabe señalar que la municipalidad de Sáenz Peña y el área de atención al pequeño productor entregaron a los que sembraron algodón el insecticida provisto por el Senasa. El veneno fue provisto como está establecido en el programa de lucha contra el picudo, el inconveniente es que los pequeños productores no tienen las maquinarias ni los recursos económicos para concretar las aplicaciones recomendadas para minimizar el impacto de la plaga. “Es sabido que para el minifundio que no cuenta con herramientas se le hace complicado efectuar el tratamiento y el municipio está tratando de cubrir el déficit”, advierte Martínez, quien además destaca que para el monitoreo de la plaga “se proveyeron trampas a todo el sector y se controla que estén activas”. En el intento de salvar la producción de las pocas hectáreas sembradas por el minifundio, a partir de esta semana el Senasa pondrá a disposición de la comisión zonal de Sanidad Vegetal un turbo soplante con el que se efectuarán las aplicaciones de insecticidas en los lotes de los agricultores que carecen de las herramientas necesarias. “Entendemos que debemos llegar rápido con las aplicaciones para minimizar las pérdidas, especialmente en aquellos lotes que aún no tienen pimpollos, para que el productor logre un rendimiento aceptable de kilos por hectárea”, reconoció Martínez.

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