26 de diciembre de 2011 16:31 PM
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Punto de quiebre para nectarines

CHILE : Es conocido como un rubro en problemas, pero un puñado de productores premunidos de nuevas variedades y mejoras en el manejo de los huertos provocó su renacimiento.

Son conocidos como los reyes de las cerezas. Los hermanos Hernán y Pablo Garcés abrieron el mercado chino y hoy son los principales exportadores. Sin embargo, pese a su famoso olfato comercial, están invirtiendo en un rubro de mala fama: los nectarines. El invierno pasado plantaron 6 hectáreas en la zona central.

Un error grueso, pensarán sus colegas. En la última década los nectarines sólo han hecho noticia por el arranque de huertos. Mala calidad de vida de poscosecha, baja productividad y pésimos precios explican la caída en picada.

Sin embargo, ese panorama tampoco amilanó a Cristián Allendes, productor metropolitano y director de Fedefruta. Ya maneja 150 hectáreas de nectarines y está atento a la posibilidad de crecer.

Los Garcés y Allendes están entre los fruticultores más reputados del país. ¿Por qué se meterían en una especie conocida por generar pérdidas?

“La razón es simple. Bien trabajados, los nectarines dan una rentabilidad similar a la uva de mesa u otras frutas. Es una alternativa para diversificar”, afirma Allendes.

Una mezcla de nuevas variedades, cambios en el diseño de los huertos y en la logística explican el incipiente renacimiento de los nectarines.

La llegada de los clubes

Como en otros rubros frutícolas, la oferta de variedades de nectarines proviene del exterior, especialmente de California. En los últimos años ha habido una revolución en calidad y productividad de las nuevas plantas liberadas. Los malos resultados vividos en Chile eran sólo una réplica de lo que pasaba en Estados Unidos. La principal crítica era que se vendían muy duros y ácidos, lo que les quitaba atractivo. De hecho, se calcula que en el último lustro la superficie se redujo en un cuarto en EE.UU.

El principal handicap de los nectarines es que una vez maduros se deterioran rápido. Para evitar las pérdidas, los productores de todo el mundo se acostumbraron a cortarlos verdes para que no se pudrieran o sufrieran magulladuras.

Los obtentores reaccionaron lanzando nuevas variedades. La calidad de la fruta, el color y la vida después de cosecha aumentaron en forma significativa.

Eso sí, esa revolución ha sido silenciosa. La nueva generación de plantas es contemporánea al surgimiento de los clubes de variedades. Usualmente  administrados por las exportadoras, tienen un cupo limitado de hectáreas por país. Así, los obtentores se aseguran el pago de los royalties y los agricultores de que no haya una gran competencia.

Como las exportadoras controlan la cantidad de cajas que salen y lo que hay dentro de ellas, les es fácil cobrar el canon exigido por los obtentores.

Con esas nuevas variedades puede ser parte de un “gallito” entre productores y exportadoras. El acceso a un producto reputado puede ser una moneda de cambio. Fidelidad en la entrega a través de los años, compromiso de plantar otras variedades o frutas que requiera la comercializadora, pueden ser parte del trato.

“El salto en los nectarines se notaría mucho más en Chile si la liberación de las nuevas variedades no fuera tan restringida”, afirma Dragomir Ljubetic, asesor frutícola en  carozos.

En tanto, Cristián Allendes agrega que “hay que ser proactivo. Todo el tiempo están apareciendo nuevas variedades, y no necesariamente esa oferta está presente en Chile, por lo que hay que viajar a conocer y atreverse a traer esos nuevos productos”.

   Cambio en los huertos

Sin embargo, circunscribir el nuevo momento de los nectarines a los avances en genética  es reduccionista. El cambio en el manejo de los huertos también ha sido clave.

Uno de los saltos más importantes es el aumento de la densidad de plantación. Usualmente se trabajaba con 1.000 árboles por hectárea, frente a los 1.600 de los huertos más eficientes de la actualidad.

Además, se hace un manejo más restringido de la canopia (poda, raleos o similares), para asegurar árboles más bajos. Mientras que antes se trabajaba con una altura de 3,2 metros, hoy no superan los 2,2 metros. Así, se facilita el acceso de los trabajadores a los nectarines. Y esto es un punto vital a la hora de asegurar frutas de óptima calidad: Al simplificar la recolección se puede organizar el trabajo para hacer varias “pasadas” por un mismo árbol, en días distintos. Con eso se logran frutas más cercanas a su punto de madurez, un plus en cuanto a calidad.

Premaduración necesaria

Tradicionalmente uno de los elementos más desagradables para los consumidores es el verdor y dureza de los nectarines. Por eso, junto con poner más sintonía fina en la cosecha, adquiere mayor preponderancia la “premaduración” de la fruta, a través de procesos industriales, que mezclan tanto uso de temperatura como de gases.

Si antes llegaban a destino con una presión de ocho libras, hoy llegan con la mitad, asegurando un producto más blando.

Salto en logística

Pero enviar fruta más blanda exige un up grade en la logística de distribución.

“Se han desarrollado nexos muy fuertes con las cadenas de supermercados extranjeras. Para que todo funcione bien tienes que tener programas de venta muy claros, en los que el supermercado sepa cuál va a ser la oferta en un determinado período y se comprometa a venderla. Recurrir a un mercado abierto en el caso de los nectarines es mucho más complejo que en otras frutas”, reconoce Manuel José Alcaíno, presidente de Decofrut.

 Más aún, el negocio de los nectarines exige conocer muy de cerca la demanda.

“Hay diferencias importantes en cuanto al color de la pulpa, su consistencia y dulzor. Además del color de la piel. De hecho, este es negocio de nichos, más que de commodities. La fruta de un mismo huerto puede terminar en diferentes países. El éxito depende de saber qué producto mandar a un mercado específico”, dice Dragomir Ljubetic.

Por eso es que con los nectarines se hace énfasis en que es un rubro de especialistas, más que uno del que se pueda entrar y salir fácilmente.

“Puede ser un negocio muy bueno, pero hay que tener en cuenta que se necesita un gran compromiso. No hay espacio para hacer las cosas a medias”, remata Pablo Garcés.

 Las cifras de los nectarinesSegún el Ciren en el país hay 6.038 hectáreas de nectarines, fuertemente concentradas en la Región de O’Higgins (58%) y en la Metropolitana (34%).

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