27 de diciembre de 2011 10:43 AM
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Este año, la Argentina se consagró como el segundo exportador mundial de peras

Desde la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados, destacaron que se está apostando a la trazabilidad y prácticas de inocuidad para ganar más mercados.

 

En un año signado por la acentuación de la pérdida de competitividad, el sector de manzanas y peras del Alto Valle de Río Negro y Neuquén (agrupados en CAFI), continúa con fuertes apuestas por la calidad.

Frente a un mercado internacional excepcionalmente competitivo y exigente y donde los estándares de calidad y sanidad aumentan paulatinamente, la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI), proporcionó estadísticas y conclusiones que reafirman el marcado compromiso con la búsqueda de excelencia y la superación.

La Argentina ocupa un lugar relevante en el contexto internacional en exportación de peras y manzanas.

En 2011 obtuvo el segundo lugar mundial como exportador de peras y se mantuvo entre los primeros diez exportadores mundiales de manzanas.

La economía regional de dichas frutas genera 60.000 puestos de trabajo, 800 millones de pesos de impuestos, divisas por más de 750 millones de dólares; y cuantiosas inversiones para incrementar la producción, además de haber incorporado sistemas sanitarios sustentables con el medio ambiente en más de 29.000 hectáreas.

La actualidad muestra una producción que alcanzó las 1,550 millones de toneladas distribuidas en las siguientes proporciones: 900.000 tn de manzanas y 650.000 de peras en superficies productivas de más de 47.000 hectáreas (23.812 de manzanas y 23.538 de peras).

Los principales productores de manzanas y peras y demás empresas adheridas a CAFI vienen realizando desde hace más de 10 años, ambiciosos planes de contingencia y perfeccionamiento de la calidad de la producción.

La trazabilidad e inocuidad son para CAFI políticas estratégicas fundamentales. En este sentido, Oscar Martín, presidente de CAFI sostuvo: “A la fecha, se encuentran desarrolladas 41.000 hectáreas bajo técnicas de confusión sexual la cual demandó una inversión de u$s24 millones y que la convierte en la región del mundo con mayor cantidad de hectáreas cubiertas con este método respetuoso con el medio ambiente, la inocuidad del producto y fundamentalmente con la salud humana del trabajador rural, como la de los habitantes de la región.”

Los productores de la región mantienen bajo un estricto programa de control de mosca de los frutos, que posibilita la certificación internacional de la Patagonia como Región Libre de moscas.

A su vez, las frutas de pepita de la Patagonia, lideran ampliamente en hectáreas certificadas por Global GAP.

“Sobre una superficie de 75.555 hectáreas certificadas en el país, el 30% corresponden a hectáreas de la Patagonia Argentina. Apuntamos a seguir creciendo en este aspecto, el mercado mundial exige cada vez más y este es un punto fundamental para ingresar con nuestras frutas a nuevos mercados. Por ello, aspiramos a llegar al 70% de hectáreas certificadas para el año 2012″, agregó Martín.

“El próximo desafío es comenzar a emprender políticas y acciones de Responsabilidad Social, políticas que las principales certificadoras ya comienzan a requerir. De esta manera la conjunción de 2 de las principales plagas en las frutas como son la carpocapasa o gusana de la pera y la manzana y las mosca del mediterráneo son hoy controladas eficientemente con técnicas específicas y amigables con el ambiente”, detalló el titular de CAFI.

Por último, Marín expresó: “La liberación tanto aérea como terrestre de millones de insectos estériles, conocido como TIE es una práctica habitual en todas las ciudades de la Patagonia desde hace 15 años. Hoy las prácticas biológicas representan para nuestra región disminuir más de 300 toneladas por año de plaguicidas”.

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