27 de diciembre de 2011 12:25 PM
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Nuevo ejercicio: aprender a pedalear en la escasez

Parece una exageración, pero por estos días a la marcha del dólar se la debería seguir más de cerca que a los pronósticos climáticos. Y eso que la ansiedad de los productores por saber cuándo puede volver a llover se encuentra a punto de ebullición. El mapa de humedad de los suelos es de lo […]

Parece una exageración, pero por estos días a la marcha del dólar se la debería seguir más de cerca que a los pronósticos climáticos. Y eso que la ansiedad de los productores por saber cuándo puede volver a llover se encuentra a punto de ebullición. El mapa de humedad de los suelos es de lo más heterogéneo y si bien hay regiones con cultivos de maíz y soja que se mantienen en excelente estado, la mayor parte de la pampa húmeda sufre distintos grados de seca. Las precipitaciones de los últimos días sólo ayudaron, en el mejor de los casos, para seguir tirando.

Lo que ocurre con el dólar en una economía bimonetaria como es la argentina, como la suele definir el economista Juan Llach por tener el récord de tenencia en dólares billete, 1300 por persona y 50.000 millones en total, siempre importa porque termina definiendo la marcha de las actividades productivas.

Pero cuando la moneda norteamericana amaga un cambio de tendencia es necesario seguirla aún más de cerca. “Estamos en una economía que comienza a parecerse cada vez más a la de los noventa. Mientras el dólar se está debilitando internamente por la inflación, que provoca una pérdida de competitividad, afuera la moneda norteamericana comienza a revaluarse contra las otras monedas”, se alarmaba un industrial lácteo que viene de quemarse con la leche, pero que por ahora no llora al ver una vaca.

Es tal la incertidumbre sobre la salud de la economía mundial, por la crisis en la zona del euro o por el menor crecimiento de China, que los fondos de inversión están volviendo al dólar y por lo tanto fortaleciéndolo.

Estos movimientos representan un cambio en la orientación del viento que sopló a favor de la economía argentina durante los últimos años por medio de un dólar débil, altos precios de las materias primas y bajísimas tasas de interés. Lo que no se sabe todavía es si representan un cambio de tendencia o son sólo parte de la volatilidad de estos tiempos.

Dejando a un lado estas especulaciones lo cierto es que en los últimos tres meses los granos se desbarrancaron cerca de un 25 por ciento. Los chacareros enfrentan esta situación con la agravante de sufrir una suba de sus costos de producción en casi la misma proporción a esta baja. Con esta ecuación el trigo dejó de ser rentable. De lo que se desprende un primer interrogante: ¿quién se arriesgará a sembrarlo en campos arrendados para la próxima campaña? Una asamblea de productores trigueros de Federación Agraria en Bahía Blanca alertó sobre que se está en tiempo de descuento y precisó que “en 90 días se define el futuro de la próxima campaña de trigo”.

No se descarta que el verano pueda venir agitado por medidas concretas de protestas. A los problemas de comercialización del trigo se suma que los productores ya no tienen más soja para vender, menos del 1 por ciento está retenida en los campos, y se sabe que los problemas de iliquidez funcionan como el más eficaz de los combustibles para las movilizaciones. Mantener el equilibrio financiero durante los próximos cuatro meses no será una tarea sencilla.

Otro factor que probablemente agitará las aguas será la respuesta que se espera del gremio de trabajadores rurales y estibadores (Uatre), que encabeza Gerónimo Venegas, “Momo”, aliado político de Eduardo Duhalde. La nueva ley del peón rural sancionada en el Congreso permite que el Gobierno ponga sus manos sobre la caja de 800 millones de pesos anuales que controlaba el gremio en el Registro Nacional de Trabajadores Rurales (Renatre).

El año 2012 se presenta también más áspero para los ganaderos y lecheros, que saben de antemano que perderán la carrera contra la inflación dejando en el camino una buena parte de su margen.

Se espera un calco de lo que ocurrió durante este año, cuando los precios de la hacienda vacuna, los más altos de la historia, se mantuvieron estancados desde principio de año con una inflación del 25 por ciento.

Por ahora, todo indica que se viene un cambio de escenario. Aparecen signos de escasez en un cuadro que todavía sigue siendo de abundancia.

Así las cosas a la producción no le quedará otra que arremangarse para seguir trabajando con menores precios de sus productos, con alza de los costos y con dificultades para acceder al capital.

En cuanto a la previsibilidad, se descuenta que seguirá siendo una asignatura pendiente de este gobierno teniendo en cuenta la conformación del nuevo gabinete nacional. Lo que todavía permanece como un interrogante abierto y que será determinante es el papel que jugarán las lluvias durante el próximo año.

Para los que siempre miran la botella medio llena parece el momento adecuado para corregir las distorsiones que desincentivan a la producción, reducen la inversión potencial y la generación de empleo.
RESUMEN

49,8

toneladas

Se produce en cultivos plurianuales
la frase

“Queremos un Estado presente, no un Estado que actué para intimidar sin consenso”

Jaime Linares

Senador nacional (FAP).

Fuente:

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