27 de diciembre de 2011 12:59 PM
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Cómo mejorar la nutrición de vacas de cría en zonas áridas

El resultado reproductivo de los rodeos de cría de vacas de las zonas áridas de Argentina, está íntimamente ligado al estado nutritivo de los vientres. Un buen manejo de la carga animal, del estacionamiento de las pariciones y de la aplicación de tecnologías disponibles, produce mejoras en la alimentación de las vacas que se traducen en mejores resultados productivos.

El promedio del destete de la provincia de Mendoza no supera el 60 por ciento y en los años de escasa precipitación es común encontrar campos que no destetan más de 30 terneros cada 100 vacas. La actual circunstancia de alta demanda de terneros a precios que rondan los $1.500 por animal, presenta una excelente oportunidad para el desarrollo de la actividad. Mejorar la situación nutritiva de las vacas de cría, es el camino clave para el logro de rentabilidad en los campos ganaderos.

La necesidad de elegir un adecuado período de entore

La primera técnica para mejorar el estado general del rodeo es el estacionamiento de las pariciones. El apartar los toros de las vacas para luego realizar el entore durante tres meses al año, es la herramienta fundamental para poder hacer coincidir las necesidades nutritivas de los vientres con los aportes forrajeros de los campos.

Los aportes energéticos invernales de los forrajes sólo logran cubrir las necesidades de mantenimiento pero de no las de gestación, sobre todo durante los últimos meses del desarrollo fetal.

En consecuencia, se producen deficiencias nutritivas durante el invierno que los animales sólo pueden compensar utilizando las reservas corporales acumuladas durante el verano o consumiendo rebrotes de primavera, provenientes de un temprano inicio del ciclo de lluvias, que raramente se producen. Se debe lograr que el último mes de gestación y el primero de lactancia coincidan con el periodo donde se hayan producido las primeras lluvias primaverales.

Se puede estimar que son necesarios unos 20 mm de precipitación efectiva (mm precipitación sobre una base de 5 mm diarios) para que el campo genere un rebrote aceptable de la vegetación, suficiente como para cambiar la oferta nutritiva de las vacas. Esta situación por ejemplo, se dará en el norte de General Alvear, con un 80 por ciento de probabilidad recién a partir del 9 de noviembre, equivalente a una fecha de servicio del 30 de enero.

Por lo tanto se puede estimar que debería programarse el último mes de gestación para el mes de noviembre y las pariciones para diciembre. Esto implica comenzar con el entore los primeros días de febrero, un mes más tarde de lo tradicionalmente realizado por los ganaderos de Mendoza.

El atrasar el entore de las vacas, tiene como inconveniente el acortar en un mes el período disponible para engordar los terneros, que normalmente se destetan en abril -mayo. Este inconveniente puede solucionarse con prácticas como el destete anticipado o la suplementación diferencial del ternero (creep feeding), ya que siempre será conveniente alimentar terneros que utilizan los suplementos para aumentar kilogramos para vender, más que alimentar vientres que solamente se mantienen.

Suplementación invernal

Las deficiencias nutritivas se pueden amortiguar, realizando una ligera suplementación durante el invierno. Además de las esperadas deficiencias energéticas para un año de comportamiento climático medio, también es tan o más grave la deficiencia proteica, sobre todo si las vacas no están en potreros con suficiente arbustos comestibles.

La incorporación de nitrógeno (proteico y/o no proteico) en la dieta de los animales sometidos al sistema pastoril invernal de zona árida, mejora la cantidad ingerida de los forrajes disponibles porque mejora en la digestibilidad de los mismos, aumentando la incorporación de los nutrientes.

Otras técnicas de suplementación

Para suplementar la alimentación existen diferentes métodos. Uno de ellos se hace de forma directa con los granos de los comederos. Desde el punto de vista del costo es la manera ideal de suplementar las deficiencias nutritivas. El gran inconveniente de esta técnica es la gran distancia de las aguadas entre sí y a la casa del encargado del manejo, lo que en la mayoría de los casos la vuelve impracticable.

Una segunda opción, es la suplementación con granos y regulación con sal. Consiste en mezclar grano como maíz entero, pellet de soja o suplementos proteicos con sal común. Si bien esta metodología logra la ingesta de suplementos dietarios que mejoran la nutrición de los animales, en el caso de aguas muy salinas (7 a 10 g/litro), se corre el riesgo de que los animales tiendan a consumir menos agua por la saturación salina producida por el suplemento y en consecuencia, se disminuya la ingesta pastoril. Es recomendable siempre que el agua no supere los 3 gramos de sal por litro.

Investigación de la UNCuyo

Actualmente, la Facultad de Ciencias Agrarias está experimentando con una nueva forma de suplementación mediante el agua bebida. Se está utilizando urea disuelta en el agua de bebida, diariamente dosificada en los bebederos. Se han realizado experiencias exitosas en un campo de La Paz y en una reciente experiencia de la Facultad, donde la incorporación de urea (2-3 gramos/litro) al agua de bebida de animales alimentados con chala de ajo, logró aumentar la ingesta.

Existen riesgos de intoxicación de los animales, por lo que la tecnología no es aún recomendada y debe ser ajustada y experimentada durante más tiempo. Una vez que se ponga a punto el sistema, asegurará la suplementación a todos los animales, sin que estos tengan posibilidades de selección.

Es necesario remarcar que la utilización de urea en los bloques o sales y con mayor razón en el agua, implica un serio riesgo de intoxicación para los animales debe realizarse mediante asesoramiento profesional. Siempre es aconsejable un acostumbramiento paulatino de los animales a la suplementación.

Bloques nutricionales

El método de suplementación de nutrientes en animales de pastoreo de zonas áridas más utilizado a nivel mundial, es el conocido como “bloques nutricionales”. En Argentina, su utilización es escasa, a pesar de las experiencias positivas que se han llevado a cabo. Se utilizan bloques cementados, generalmente con melaza, de unos 15 a 20 kilogramos, a los que se incorpora suplementos proteicos como urea, pellet de soja o girasol, micro elementos minerales y demás. La dureza del bloque es la limitante del consumo de los animales.

Se colocan generalmente vecinos a los bebederos de tal manera que cuando los animales se acercan al agua ingieren algunos gramos de bloque. Este es un método muy práctico y no aumenta la incorporación de más sal en el caso de campos con aguas de bebida muy saladas, pero exige el entrenamiento de los animales para su aceptación.

Una fórmula desarrollada en la Facultad de Ciencias Agrarias, está diseñada para ser elaborada por los mismos productores, ya que no necesita calor en su elaboración.
Autores: Fabio Tacchini, Silvia Van den Bosch, Mariana Savietto, Rodrigo Jordá y Graciela Rodríguez.

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