28 de diciembre de 2011 12:30 PM
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Fuerte recuperación en precios de soja y maíz

Las rentabilidades esperadas para los cultivos de soja y maíz registraron fuertes aumentos durante el último mes, de hasta un 19,4 por ciento en algunos casos, y lograron recuperar el terreno que habían perdido en el período, informó ayer el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

Las importantes mejoras en el resultado previsto para esos granos contrastó con la estabilidad que viene experimentando el girasol, mientras el trigo fue el único producto que desmejoró su perspectiva en los últimos 30 días, con una baja cercana al 13 por ciento.

El informe quincenal del mercado de granos que elabora la estación experimental Pergamino del INTA destaca que «los precios culminaron la penúltima semana del año con alzas», lo que permitió «superar pisos que, de haberse roto, hubiesen dado una señal negativa muy preocupante».

En el caso de la soja, el principal cultivo del país, el margen bruto proyectado es de u$s 620 por hectárea, para los rindes de 38 quintales, lo cual implica una suba del 10,7 por ciento frente al cálculo de un mes atrás. Para un rendimiento de 28 quintales, la rentabilidad esperada para la oleaginosa es de u$s 396, es decir, un 12,5 por ciento más que lo estimado a fines de noviembre.

El maíz, por su parte, lograría márgenes brutos de u$s 443 a u$s 659 por hectárea, según se logren rindes de 75 o 95 quintales, respectivamente, señala el INTA Pergamino.

Esos valores representan subas, con respecto al mes anterior, del 19,4 por ciento en el primer caso, y del 16,2 por ciento en el segundo.

Los cálculos del INTA consideran cultivos realizados en la zona norte de la provincia de Buenos Aires y además de los rendimientos toman como variable los precios futuros.

Al ingreso bruto así obtenido se le descuentan los gastos de comercialización y los costos directos (en labranzas, semilla, urea, agroquímicos y costos de cosecha).

Estabilidad

A diferencia de los mayores márgenes proyectados para soja y maíz, la situación permaneció estable el último mes para girasol: entre u$s 168 y u$s 329 por hectárea, en rindes de 18 y 25 quintales, respectivamente.

El trigo, por su parte, sufrió una baja del margen esperado del 13,2 por ciento para rindes de 45 quintales (u$s 46 por hectárea), mientras para rendimientos de 35 quintales se prevé una pérdida de u$s 33 por hectárea, frente a 28 un mes atrás.

El informe del Instituto de Tecnología Agropecuaria destaca el efecto favorable de las «noticias más calmas» provenientes de Europa y Estados Unidos.

Por su parte, la demanda de productos primarios agropecuarios de China «no se vería impactada», como sí podría ocurrir con otros insumos para la construcción o la siderurgia, en caso de registrarse un menor crecimiento.

«Con respecto a la oferta, la otra noticia alcista de estas semanas fue la sequía en Sudamérica, que pone alertas para abastecer la demanda futura», agregó el panorama del INTA.

De agravarse el clima en la región, advierte, cabría esperar «una menor oferta de granos y de oleaginosos para el mundo». Por lo pronto, añade, la situación global es «holgada» para el trigo, pero en maíz y en soja «las reservas son muy bajas».

«Esto, cuando nuevas matrices de consumo están vigentes y sin visos de cambios», considerando que «la demanda de etanol o de biodiésel, en los Estados Unidos, Europa o Brasil, han tenido fuerte sustento en políticas de Estado», sostiene el informe.

Remarca luego que «el ingreso de los biocombustibles en la matriz de oferta y demanda global de granos crece como un factor sólido y sostenido en el tiempo».

Opiniones

El INTA Pergamino recoge la opinión de analistas agrarios y de entidades como FAO y el Banco Mundial, según los cuales «las señales del mercado en términos de precios son insuficientes para hacer crecer la oferta agroalimentaria mundial».

«Si sumamos las restricciones ambientales para la producción rural, el panorama tiende a agravarse», evaluó el informe.

Así, concluyó, «en el plano agroalimentario mundial la escasez requiere afrontarla con una cooperación mayor y/o el fantasma de falta de alimentos, será la otra fuente de amenaza futura».

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