30 de diciembre de 2011 14:30 PM
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El clima golpea donde más duele . . . (Susana Merlo)

Como en una noria, donde todo gira y vuelve a comenzar en forma continua…, pero siempre sigue en el mismo lugar, así estaría sucediendo con Agricultura, donde el nuevo jefe de la cartera, el patagónico Norberto Yauhar, parecía haber anotado el primer punto a su favor en el terreno político frente al sector del campo… aunque inmediatamente perdió su primera pulseada con el ahora refortalecido Secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

Es que mientras desde la sede de Paseo Colón se dieron el gusto de dividir públicamente a la Mesa de Enlace, haciendo más notorias aún las diferencias que siguen creciendo entre los dirigentes del agro, a último momento el Súper-Secretario habría logrado opacarle lo que iba a aparecer como un logro de la cartera agrícola, al birlarle el anuncio sobre el nuevo sistema de comercialización de trigo que ya estaba convocado para ser hecho en Agricultura esta semana y a última hora se suspendió pasándose para el próximo jueves 5, ¡pero en la sede de Comercio!
Y, si bien desde el sector agropecuario había muy pocas expectativas sobre los anuncios y sobre la verdadera eficacia del sistema que se va a implementar, de ser ciertas las versiones que hablan hasta de un “arbitraje” de la Presidente Cristina Fernández entre ambos funcionarios (a pesar de la diferencia de rango entre ellos), sería inocultable el debilitamiento del flamante Ministro frente a la mejor espada que hoy tiene el Gobierno entre sus ejecutivos, y que nuevamente habría conseguido el respaldo de la titular del Gobierno.
Además de ser una gran ironía para el campo.
Pero, si desde el punto de vista de las intrigas palaciegas estos datos pueden resultar hasta “entretenidos”, no resultan igual para el balance de ejecutividad del sector oficial y, mucho menos, como forma de respuesta a los problemas que sigue acumulando el sector privado agropecuario, sensiblemente agravados en los últimos días.
Es que mientras desde hace meses funcionarios y legisladores “juegan” a la política, primero por las elecciones y luego pasando “facturas” a los perdedores, la economía real dentro y fuera del país se fue complicando sin que ninguno de ellos atinara a las más mínimas coberturas. Para colmo, junto con este cambio de escenario, también el clima fue empeorando y agudizando una sequía anunciada desde hace meses, a la cual muy pocos le prestaron atención (especialmente en las filas del sector oficial).
Así las cosas, mientras ahora más que nunca el Gobierno necesita mostrar que logrará una cosecha récord (tal vez como señal de que así compensará parte de los capitales fugados en las últimas semanas de noviembre y diciembre), tal posibilidad primero se fue alejando y ahora ya se convirtió en un imposible, aunque se “corrijan” las estimaciones y a pesar de que algunos del sector privado todavía creen que “abultando” los volúmenes que se estima se van a recolectar, hay más chances de que el Gobierno flexibilice los permisos de exportación hasta ahora restringidos por el propio Moreno.
Pero “como la única verdad es la realidad”, ya los mercados internacionales comienzan a tensarse y a recuperar parte de sus precios. Aunque la razón no es buena para la Argentina, dado que la suba se debe justamente a los daños que se están registrando en los cultivos sudamericanos (también se incluye a Brasil). Y ahí los números no se pueden modificar en forma antojadiza.
Algunos ya sostienen que la seca es similar, y hasta peor, a la de 2009 debido que se acentuó durante esta primavera pasada, y ahora con temperaturas muy altas que, según coinciden los pronosticadores, se prolongarán durante los próximos meses manteniéndose la escasez de lluvias.
Bueno para el turismo, malo para el campo. Y mucho peor para el Ministro Yauhar, especialista en pesca, que le toca bailar con la más fea y, para colmo, prácticamente no tiene asistencia en el endeble equipo que le legó otro político sin técnica, como es el actual jefe de la Cámara baja, Julián Domínguez.
Claro que el bonaerense tuvo a su favor un período mucho más favorable en lo climático y también en el frente internacional, que se revirtió totalmente en los últimos meses, y que le permitió “distraerse” de sus funciones para hacer política, dejar muy a tiempo Agricultura y hasta alzarse con la presidencia de la Cámara mientras el patagónico ahora deberá hamacarse con ganas y, seguramente, con protestas crecientes a medida que el clima siga erosionando los rindes y las posibilidades productivas de buena parte del interior. Y eso sin contar que en el Ejecutivo seguramente van a pedirle las respuestas que había comprometido su antecesor de lograr un récord de cosecha por encima de los 100 millones de toneladas, objetivo que cada día está más lejos…

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