30 de diciembre de 2011 21:48 PM
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Un filtro para que las verduras de hojas verdes lleguen más limpias al mercado

Especialistas de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y una artista plástica egresada de Bellas Artes, diseñaron un filtro para potabilizar el agua que utilizan los productores hortícolas de La Plata para lavar las verduras de hoja, especialmente la lechuga, antes de que ingresen al Mercado Regional de frutas y verduras para su comercialización. Es como una jarra que se adapta para que circule el agua, a través de un procedimiento artesanal sencillo y barato, que cualquiera pude realizar en su casa.

Los especialistas del Taller de agua de la facultad, a través de un análisis de calidad, detectaron que el agua de pozo que usan las familias productoras del cordón, que se extiende desde Arana hasta El Peligro, no es potable desde el punto de vista microbiológico. Una vez cosechada y antes de ingresarla al transporte que trasladará la lechuga al mercado, los productores le realizan un lavado intenso para que pueda ser comercializada. El punto es que se detectó que el agua que se usa contiene una cantidad de bacterias que supera las que puede tener el agua potable y no es apta para el consumo.

“Todo se inició cuando nos contactan del programa Cambio Rural, del INTA, preocupados por la carga bacteriana de la lechuga, dado que es una verdura de hoja verde que se come cruda, sin cocción, y donde el lavado es esencial”, indicó Patricio De Urraza, responsable del Taller de agua.
Al diagnóstico le siguió el desafío de conseguir mejorar el agua para lavar la hortaliza verde y para consumir, en el cordón hortícola más importante del país.

Allí entra en escena Gabriela Delgado, la creadora del filtro: “Desarrollé la jarra filtrante combinando tecnologías artesanales ya existentes. Mi idea era generar algo que fuera simple de construir, de bajo costo, y eficaz ante la contaminación bacteriológica del agua para consumo humano y uso doméstico”, explicó la diseñadora, quien agregó: “Es posible, a través de capacitaciones teórico prácticas, construir estos filtros, generando así tecnologías apropiadas para que los usuarios puedan fabricar el filtro”, concluyó.

Sobre la realización del filtro, Leonardo Cano, coordinador del Taller de agua de Exactas, agregó: “Se crea un molde de yeso donde se mezclan arcilla, caolin y un ligante de los materiales. Se arma como una pasta que se coloca en el molde y se deja secar por unos diez días. Se cocina en un horno para cerámica o de barro. Luego se embebe en una solución de plata coloidal, y listo”.

BACTERIAS. Según explicó Patricio De Urraza, las bacterias que se encontraron en el agua de la zona son las que habitualmente se encuentran en la materia fecal. Pero no son en sí las que producen enfermedades, sino que pueden estar acompañadas de otras bacterias que sí son contaminantes. Todo dependerá del origen de la materia fecal. En casos de contagios, puede provocar diarreas que, junto con las altas temperaturas del verano y las condiciones precarias de vida de los productores, pueden ser dañino para la salud.

“Una de las preocupaciones de la gente del INTA se dio en función de los últimos casos de gente con síndrome urémico hemolítico que se conocieron en Estados Unidos, donde la bacteria que lo produce provenía de las verduras de hojas verdes, cuyas producciones estaban cerca de feedlots. La bacteria que produce el síndrome viene del intestino de la vaca. Afortunadamente, el problema acá no existe -aclaró el especialista-, dado que no hay cría de vacas en cercanía a los lugares de cosecha”.

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