31 de diciembre de 2011 10:47 AM
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A la pesca de una alternativa productiva

La actividad puede complementarse con la ganadería en reducidas superficies y adaptando tanques australianos en desuso.

Cuando se habla de acuicultura ¿sabe el productor ganadero que, por ejemplo, en un tanque australiano de 15 metros de diámetro puede producir de 10 a 20 toneladas anuales de peces para consumo? ¿Sabe que ese producto puede llegar a tener un valor comercial de unos 22 pesos el kilo?

Hoy la acuicultura se puede convertir en un complemento de la ganadería, en pequeñas superficies y aprovechando y adaptando tanques australianos en desuso.

Así lo explicó a LA NACION el acuicultor Eduardo Catania, en su estableciemiento de San Vicente, a 50 kilómetros al sur de la Capital Federal, criador de tilapias, peces de agua cálida originarios del Africa aptos para el consumo humano, que comercializa preferentemente en restaurantes de la comunidad oriental (en su mayoría, chinos y coreanos), hoteles internacionales y cruceros. “Con la acuicultura no se busca competir con la ganadería o la agricultura. Lo que se quiere es brindar al ganadero una alternativa que potencie su actividad”, dijo Catania.

En el país, la acuicultura a campo no está muy desarrollada. “La Argentina es uno de los países de América latina de baja producción debido al gran desarrollo de la agricultura”, dijo la directora nacional de Acuicultura del Ministerio de Agricultura de la Nación, Laura Luchini.

Ilustró la funcionaria que hay unos 1200 emprendimientos que toman esta actividad como diversificación productiva. Se produce en Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Tucumán, Salta Jujuy, La Rioja, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut y Tierra del Fuego.

En 2010 se produjeron 3000 toneladas y sólo se exportó trucha: 127 toneladas por 723.527 dólares, a los Estados Unidos. “Esta actividad se desarrolla en estanques excavados en suelos arcillosos que retienen el agua, con sistemas a cielo abierto”, concluyó Luchini.

Precisión

El caso de Catania es diferente. En su empresa, Acuícola Integrada, hace lo que denomina “acuicultura de precisión”, con tanques australianos y piletones cubiertos (a diferencia de la actividad convencional, que es a cielo abierto) y recirculación de agua para mantener su calidad, limpieza y temperatura constante, que se realiza con equipos instalados en el establecimiento (ver recuadro).

“La idea es construir o adaptar los tanques australianos existentes en los establecimientos ganaderos para el cultivo de peces”, sostuvo el acuicultor y ejemplificó: “Un tanque australiano de 15 metros de diámetro puede contener unos 200.000 litros de agua, produciendo de 10 a 20 toneladas de pescado en un ciclo de 6 a 8 meses, según la especie”.

Explicó que con una inversión inicial de unos 150.000 pesos (que se puede recuperar en poco más de dos años) se pueden armar instalaciones compuestas por siete tanques de fibra de vidrio, con tratamiento para 50 metros cúbicos de agua, invernadero, grupo electrógeno, instalaciones eléctricas y un sistema de seguridad básico son capaces de producir unos 200 kilos de tilapia semanales, con un total de 10.400 kilos anuales, que “a pie de tanque (sin incluir gastos de comercialización)”, valen 18 pesos el kilo. “Yo lo comercializo a 22 pesos y mis clientes lo venden al público a entre 33 y 35 pesos el kilo”, dijo el entrevistado.

La inversión en insumos básicos es de 10 a 12 pesos por kilo de pescado producido. Son ellos el alimento balanceado (que incide entre el 50 y 60 por ciento de los costos), peces juveniles y mano de obra.

Además, apuntó que la conversión del alimento para peces es aproximadamente de 1,5 kilo de balanceado para obtener uno de pescado. Y comparó: “Los vacunos requieren de 5 a 7 kilos de alimentos por kilo de carne; la relación en porcinos es de 3,2/1 y en pollos, de 2,1 a 1”.

Pero Catania advirtió que ante todo el inversor debe establecer su objetivo: ¿la producción acuícola será continua a lo largo del año para realizar una oferta semanal al mercado, lo cuál sostiene los precios de lo que produce o será sólo estacional a fin de tener una entrada extra de dinero al año? “Lo conveniente para el primer caso, que entiendo que es el mejor negocio para el inversor, es construir las instalaciones, pero si se inclina hacia el segundo caso puede reacondicionar un tanque australiano y obtendrá un par de cosechas al año. En ambos casos las instalaciones ocupan sólo 100 metros cuadrados y la inversión será parecida”, explicó el acuicultor.

Todo comenzó con un hobby

Recuerda Catania que a los 19 años (hoy tiene 57) ya era dueño de una fábrica de amoblamientos para oficina y le iba bien. Pero cumplir con los pedidos y litigar en muchos casos para que le paguen por sus trabajos empezaron a estresarlo. Se distendía entonces con los peces, que eran su hobby.

Primero tuvo peceras en el garaje de su casa, en el barrio porteño de Once. Luego se mudó a Villa Bosch, en el Gran Buenos Aires, para tener más lugar. Pero la población ictícola crecía, llegó a tener miles de peces… pero también aumentaba el estrés de su principal ocupación.

Ya no tenía lugar para tantos peces y empezó a venderlos. Y se dio cuenta de que con ello le alcanzaba para vivir y sin hacerse la “mala sangre” de perseguir a quienes lo dejaban “colgado” con sus muebles. No era tanto dinero como el que ganaba con los muebles, pero era la forma de vivir que él quería, más tranquilo. Así fue que decidió cambiar radicalmente de ocupación. Tenía entonces 21 años. Le dejó la fábrica de muebles a su padre y se dedicó de lleno al cultivo de peces.

Primero alquiló campos en el sur del Gran Buenos Aires. Recuerda que en esa época era difícil capacitarse. No había escuelas de acuicultura, no existía Internet. Pero dos personas los ayudaron: Juan Carlos San Giorgi (fallecido) y el japonés Ricardo Sintaku. Finalmente, en 1984, compró 9 hectáreas en San Vicente (unos 50 kilómetros al sur de la Capital Federal) y allí se estableció definitivamente con su familia y sus peces.

Hoy Catania tiene más de 150.000 peces y produce 20 toneladas de carne de tilapia al año y aspira muy pronto llegar a las 35 toneladas.

Las tilapias que cría requieren seis meses de engorde para lograr tamaño comercial. Las vende vivas de un kilo y un año de edad, aproximadamente. Para ello, dijo, es necesario un transporte con tanques acondicionados para llevar los peces.

 

  • $ 150.000
    De inversión inicial

    Se requiere para montar instalaciones y comprar insumos básicos para producir tilapias.

 

 

  • 10/20
    Toneladas anuales

    Es el pescado que se puede producir al año en un tanque australiano de 15 metros de diámetro.

 

 

  • 3000
    Toneladas anuales

    Fue la cantidad de carne de pescado que el año pasado se produjo en el país en acuicultura a campo.
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