2 de enero de 2012 16:43 PM
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La rentabilidad se deterioró y muchas bodegas tienen problemas financieros

No fue un mal año para la industria vitivinícola. Sin embargo, la inflación y un tipo de cambio estable hicieron reducir la rentabilidad, sobre todo en exportaciones, y muchas bodegas padecen hoy problemas financieros. Así lo explica Ramiro Otaño, director general de Moët Hennessy Argentina, empresa del grupo francés de lujo Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH), dueña de Chandon, entre otras reconocidas marcas mundiales.

En una entrevista con El Cronista, Otaño proyecta un buen 2012 en ventas y da cuenta del alto crecimiento de las bebidas de alta gama, con un retorno de las importadas. ?Fue un buen año, crecimos 10 por ciento en litros y de 25 por ciento a 30 por ciento en facturación, pero las líneas de alta gama aumentaron más que las de media, si bien la base es más pequeña?, precisa.
?¿A qué se debe ese mayor crecimiento?
?En algunos casos, fue por situaciones marcarias y en otros, por cambiarias. Por ejemplo, en champagne, la relación en precio entre espumantes importados versus locales era de 4 a 1 en 2001, de 10 a 1 en 2003, lo que hizo reducir entonces el consumo de importados; hoy es de 5 a 1. El consumidor argentino valora marcas internacionales de calidad; nuestras ventas de champagne importado crecieron 50 por ciento en 2011 y otro tanto en 2010, con marcas como Moët, Clicquot o Dom Pérignon. No damos abasto con la demanda, pero igual es una porción muy pequeña. Si se estabiliza el tipo de cambio y nos aseguramos abastecimiento, se puede multiplicar en los próximos años. También crecimos más en vinos de alta gama, un 15 por ciento en litros, con Cheval des Andes ($ 350), Terrazas Afincado y Reserva, marcas que superan los $ 50. Baron B ($ 130) y Chandon siguen siendo los líderes de sus segmentos.
?¿Los afectó la política de no participar de las promociones?
?Lleva muchos años y trasc
iende las fronteras, es una filosofía del grupo, relacionada con la equidad comercial y precios justos hacia el consumidor. Y alguien paga ese costo, la empresa, a veces proactivamente, otras reactivamente. Buscamos un precio perdurable en el tiempo y coherente con el cliente. La promoción genera un crecimiento ficticio a corto plazo, pero nosotros valoramos el largo. Nos afectó, sobre todo en tiempos recesivos, como 2009.
?¿Cómo está el mercado hoy?
?Hay proliferación de jugadores, algunos con más urgencias, sobre todo las bodegas pequeñas. Tuvimos problemas de abastecimiento este año, porque en 2009 esperábamos un crecimiento más moderado y fue más ágil, nos fue bastante mejor de lo que pensábamos.
?¿Cómo afectó la inflación en las exportaciones?
?Las finanzas del sector están complicadas, hay una infinidad de bodegas que fueron fundadas sobre condiciones de 2003, y el cambio de marco generó una complicación para los jugadores; 300 a 400 bodegas de unas 800 deben tener problemas financieros. Hubo una involución de los márgenes de exportación. La rentabilidad se deterioró mucho, lo que se vendía a $ 10 se vende con suerte a $ 11, pero el costo se multiplicó, el margen por exportación empeoró. Bodegas que se jactaban de no vender en la Argentina, como algo sofisticado, empezaron a vender. Cuando hay mucha oferta, el poder lo tiene el canal; vinotecas o supermercados ponen las condiciones. Canales y distribuidores ganaron mucha fuerza y es difícil hacerles frente si no tenés mucho peso. Muchas bodegas ya se vendieron, incluso las que eran emblemas del éxito, como Achával Ferrer. Y otras están en venta, a buen precio.
?¿Cuánto se redujo la rentabilidad?
?La franja de retail de u$s 10 en Canadá y EE.UU. es deficitaria o mínima en rentabilidad para los vinos argentinos, y era donde más se vendían. Los problemas son sobre todo en empresas enfocadas en exportación, donde hay más concentración que en el mercado interno. El costo de financiación y la fuerza de negociación son más complejas, preveo una importante concentración de la industria. Cepas compró Viniterra; Bemberg, Peñaflor y no lo hace por hacer.
?¿No es todavía una industria atomizada?
?Si bien está atomizada y hay muchos fabricantes, las diez mayores empresas poseen el 70 por ciento del mercado. Peñaflor, Cepas Argentinas, Nieto Senetiner, Flichman, Chandon, Catena, entre otras. La distribución es vital, no sólo a nivel internacional, también a nivel doméstico. No tener fuerza negociadora frente a canales es agonía en términos de márgenes. A eso se le suma la complejidad para acceder a los créditos. Es un país complejo para ser chico, para dar la marca a conocer. Hay 4.000 marcas, si no tenés fuerza de promoción, no vendés.
?La concentración no es positiva…
?Es una tendencia natural, hubo una proliferación de oferta que tampoco era buena. El exceso de oferta satura y paraliza, el mismo consumidor rota entre un grupo cerrado de marcas. En espumantes la concentración es mayor, si bien surgieron muchas marcas. Una marca en vinos tiene unas 25 referencias, en espumantes sólo una concentra el 90 por ciento.
?¿Cómo ve 2012?
?Las proyecciones económicas son muy positivas teniendo en cuenta el contexto internacional; se habla de cierta desaceleración, pero hablar de crecimiento es ya positivo en el escenario mundial. Pero también somos una industria muy sensibles al optimismo de la gente sobre su situación económica, es importante el estado de ánimo, más allá del qué, nos preocupa el cómo, que las políticas sean bien planificadas y comunicadas, que no generen una crisis. Creemos que la demanda va a crecer de 3 por ciento a 5 por ciento anual en los próximos dos años.

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