2 de enero de 2012 16:39 PM
Imprimir

Advierten que conocer la disponibilidad forrajera permite estimar consumo animal

"Conocer la disponibilidad forrajera nos permite estimar el consumo animal y tener un índice de eficiencia de cosecha", expresó Federico Eschiarreta, de la firma Forratec, al referirse a los métodos para estimar la producción de pasturas durante una jornada técnica.

Así mencionó mecanismos de gran escala como los sensores remotos, el pasturómetro o el método del aro.

El kilómetro 308 de la ruta nacional 188, en Ameghino, provincia de Buenos Aires, fue sede de uno de los encuentros forrajeros más importantes del país.

Allí, CLAAS y Forratec concretaron la tercera edición de Experiencia Forrajera.

Se trata de una jornada a campo, de entrada libre y gratuita, diseñada para entrenar en las tecnologías de producción y confección de reservas a productores, técnicos, contratistas y operarios.

Doscientas personas se acercaron a las 70 hectáreas demostrativas que en cada edición renuevan su propuesta de contenido.

Daniel Méndez, de INTA Villegas, se refirió a la soja para pastoreo frente a una parcela con vacas y mostró distintos niveles de consumo del cultivo.

Allí indicó que es la mejor alternativa para producir pasto en verano, ya que tiene buena digestibilidad, mayor proteína bruta, aporta nitrógeno como leguminosa, es un cultivo elástico y tiene capacidad de producir mucho forraje.

Méndez recomendó utilizar cultivares de grupos de maduración tardía (7, 8 o 9), realizar una siembra levemente anticipada respecto de la destinada a grano, sembrar tanto a 35 o 52 centímetros; hacer control de malezas y utilizar, de ser posible, semilla inoculada.

“La clave del pastoreo de soja es comer hoja; hay que evitar comer tallo, para no afectar los puntos de rebrote”, explicó.

Esteban Alessandri de Forratec y Darío Colombatto, docente de la FAUBA e investigador del CONICET disertaron en la segunda parada a campo.

Alessandri se refirió a los híbridos de maíz, sobre los cuales consideró que es conveniente que tengan entre el 40 y el 50 por ciento de producción de grano.

“Al aumentar la densidad de siembra buscamos más volumen, pero a la vez aumenta más la caña y la hoja que la espiga”, consideró.

Colombatto agregó que los híbridos de maíz con nervadura marrón (BMR) tienen mejor sabor en el tallo.

El color de la nervadura implica que el tallo tiene menos lignina, que además de darle estabilidad a la planta es el lugar por donde las bacterias entran al rumen para digerir esa fibra.

“Un material con menos lignina es mejor porque tenemos menos barreras para la acción de las bacterias y su digestión”, estimó el experto para quien un híbrido de tipo BMR es importante en una lechería de alta producción, donde la limitante al consumo es la digestibilidad de la fibra.

A su vez, el nutricionista, se refirió a la posibilidad de usar el trigo guardado en la alimentación animal aunque no sin antes evaluar el cambio de almidones en la dieta.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *