2 de enero de 2012 21:14 PM
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Baja en la cosecha de uva reducicía los precios en 23%

El Instituto Nacional de Vitivinicultura Argentina (INV), advierte que la caída varía dependiendo de la variedad. Algunos productores creen que este retroceso podría ser mayor al finalizar la cosecha.

El primer pronóstico de cosecha anunciado la semana pasada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura Argentina (INV) confirmó los presagios de los productores y funcionarios sanjuaninos, que intuían las cepas heridas. La merma del 23% que espera el Instituto en la producción de San Juan, no fue un dato que sorprendiera en los pasillos vitivinícolas sanjuaninos.

Es más, los que saben leer las hileras del pago estiman que cuando termine la cosecha, allá por marzo, el porcentaje de achique se puede agravar aún más. Los más veteranos ya estiman una merma final del 30% cuando termine la zafra.

Cierto es que el panorama en las tintas -que conforman casi el 50% de la producción total del país- en general viene diferente: ‘están muy bien y sanas, y se espera un incremento en su producción‘, estimaban los técnicos en el cuarto piso del INV. Ellos detectaron el ‘desorden fisiológico en las plantas de variedades criollas, cerezas, Pedro Giménez y algunos casos de Torrontés y Moscatel‘, fenómeno que se manifiesta en las principales zonas productivas de San Juan.

En el zonas del Este mendocino la baja en las rústicas es notable y los productores hasta suponen que ‘el INV se quedó corto con la merma‘ (allí suele cosecharse la mitad de los racimos de Mendoza y la mayoría de la cosecha de las básicas-rústicas).

Sin embargo, ésta situación de baja, tiene su otra cara: Puede aliviar las tensiones de los mercados -de uvas y vino- y hasta mejorar el pulso de los precios. Con una estimación de merma del 10% en el total del país -23% San Juan, 5% Mendoza-, los precios deberían tonificarse. De todas maneras, el titular del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Guillermo García, advirtió que ‘todo va a depender de la decisión que tomen ésta temporada los productores‘.

Durante el 2011 se elaboraron 186 mil toneladas de mosto y se van a terminar exportando algo más de 150 mil y a muy buen precio. A partir de estos números aparece una palabra clave en la estrategia para el mosto: la calidad. Si bien el oeste vitivinícola está en condiciones de elaborar 200 mil toneladas del jugo concentrado, se insiste en que ese volumen cumpla con la calidad que demandan los mercados internacionales.

‘Este tema es clave para que no nos suceda lo que nos pasa por estos días, que no podemos exportar más porque el mosto no cumple con los estándares internacionales de calidad‘, se insiste en el Instituto.

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