11 de enero de 2010 08:19 AM
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Las últimas lluvias perjudican a la soja pero no al maíz

La soja y el maíz, principales cultivos de verano pasan por una situación completamente distinta a raíz de las precipitaciones que se registraron en el norte bonaerense en el último mes de 2009.

Mientras que los maizales muestran unas condiciones sorprendentes y se esperan rindes excelentes, los cultivos de soja de primera se ven muy afectados por el agua y, a raíz de los encharcamientos que presentan algunos campos, se pronostica que el rendimiento disminuya en casi un 20%. Además, todavía no hay piso para implantar soja de segunda y la fecha de siembra está llegando a su fin.

“La últimas lluvias no han sido perjudiciales para los cultivos de maíz. Al contrario, hay un desarrollo y un crecimiento espectacular y los maíces ya están con aparición de espigas, una gran cantidad de plantas están marcando hasta dos espigas”, aseguró a redagroactiva.com el ingeniero agrónomo Daniel Lavezzari.

Los pronósticos en relación a las precipitaciones serían favorables para el maíz que en los próximos días comenzará a entrar en la etapa de llenado de grano. Los maizales “han pasado todo su período más crítico en cuanto a necesidades de precipitaciones sin ningún tipo de limitación”, aseguró el ingeniero.

El total del área maicera del país llega a los 2 millones de hectárea y las buenas condiciones de los cultivares se debe, entre otros factores, a que los productores han aplicado un correcto paquete tecnológico.

“Si no ocurre ningún imprevisto, como ser una granizada, de aquí a la cosecha va a haber rendimientos excepcionales de maíz”, confirmó Lavezzari.

El panorama no es el mismo para la soja. En el mes de diciembre en el norte de la provincia de Buenos Aires se registraron promedios de lluvias de 400 milímetros sumados a los 200 del mes de noviembre que anegaron muchos campos de la región y ahogaron grandes cantidades de plantas de la oleaginosa.

En relación a la soja de primera “hay inundaciones temporarias y encharcamiento de los lotes que han ido conduciendo a pérdidas importantes en el stand de plantas dentro de los distintos lotes”, aseguró el ingeniero agrónomo.

Según Lavezzari la situación no es uniforme en la zona visto que depende de la topografía de los campos. En las áreas donde hay diferentes grados de pendientes el agua ha escurrido rápidamente, pero en los campos planos el perjuicio es mayor.

“En los lotes donde se han sembrado 50 hectáreas, posiblemente se cosechen 40 ó 45 y los rendimientos promedios se verían afectados”, confirmó el asesor agropecuario.

Además, varios lotes deberán ser resembrados pero si las condiciones climáticas continúan como hasta el momento no va a haber piso para poder realizarlo, factor que también afecta a la soja de segunda que, a casi el límite de siembra, registra muy pocos lotes implantados.

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