5 de enero de 2012 00:32 AM
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Swift: El ajuste en los frigoríficos seguirá por lo menos un año más

Desde que estalló la crisis ganadera en 2010 se perdieron más de 9 mil puestos de trabajo en la industria frigorífica. El año pasado se faenó menos de la mitad de la capacidad instalada. Qué hay detrás del cierre de las plantas de Swift-JBS. Ganadores y perdedores de la sequía.

El 2012 no pudo haber comenzado peor para los frigoríficos. Hoy se confirmó que la compañía brasilera JBS que adquirió Swift decidió cerrar una de sus plantas en la localidad de Venado Tuerto (Guillermo Moreno ya tomó nota y comenzó a intervenir en el asunto).

A esta decisión se le suma la que oficializó la misma empresa la semana pasada al suscribir un contrato de transferencia con el gobierno de la provincia de Entre Ríos de los activos correspondientes a la planta que posee en San José.

Pero, ¿hasta cuándo seguirá golpeando a los frigoríficos la crisis que atraviesa la ganadería argentina?, fue uno de los interrogantes que La Política Online intentó develar con los operadores y analistas más reconocidos del sector.

Es que, si bien la crisis que están atravesando los frigoríficos ganaderos no es nueva, lo que sí resulta una novedad es que, ya transcurridos dos años, a esta altura no exista ningún indicio de una recuperación en el corto plazo.

Al respecto, Víctor Tonelli -uno de los hombres que más conoce el mercado de carnes- consideró que “la industria frigorífica seguirá en crisis hasta por lo menos un año más dado que todavía no están dadas las condiciones para salir de la misma”.

“A partir de 2010 la faena viene cayendo notablemente”, advirtió Tonelli, para luego mencionar que “en general las empresas que tienen más de una planta han cerrado alguna, y aquellas que tienen solamente una, han reducido personal”.

Según estimaciones privadas a las que accedió este medio, en 2011 se faenaron en todo el país alrededor de 10,5 millones de cabezas, al tiempo que la capacidad instalada de la industria frigorífica es de 22 millones.

Por su parte, el analista de mercados Horacio Ávila, comentó que “el factor que determinó la ecuación negativa en el negocio de carnes, se cuenta principalmente en las limitaciones a las exportaciones que sigue imponiendo el Gobierno”.

“Para que los frigoríficos vuelvan a generar empleo genuino y constante debe haber políticas y reglas claras que incentiven la producción”, dijo Ávila, y agregó que “el daño en los precios al consumidor ya fue hecho, por lo cual no habrá costo político alguno”.

Los motivos de la crisis

En el período 2006/2009 los frigoríficos se vieron favorecidos por la política de cierre de exportaciones que implementó el Gobierno. Las empresas compraron durante esos años hacienda a precios baratos y trabajaron casi al máximo de su capacidad.

Pero en 2010 los efectos de la política ganadera salieron a la luz y la industria comenzó a sentir en carne propia la enorme liquidación de animales por parte de los productores a los que el negocio ya no les resultaba rentable (se perdieron 10 millones de cabezas).

Desde ese año hasta la fecha los sindicatos del sector estiman que 7 mil personas se quedaron sin trabajo, mientras que otros 2700 trabajadores despedidos lograron ingresar a un régimen especial de subsidios que dispuso el Gobierno para palear la crisis.

En ese marco, en las últimas semanas surgió un pequeño alivio para los frigoríficos relacionado a la creciente sequía que afecta a buena parte de las principales regiones productivas del país.

Es que muchos productores ganaderos que comenzaron a reconstruir sus rodeos se están viendo en la obligación de salir a vender parte de su capital para poder afrontar los gastos que requieren en alimentos para la hacienda.

Esta situación produjo inevitablemente una mayor oferta en el mercado que logró finalmente disminuir al menos un poco los precios del ganado. Por tal motivo, los frigoríficos durante este mes de enero posiblemente adquieran hacienda a menores valores.

“Es cierto que a partir de la sequía hay más oferta en el mercado y gracias a eso ahora tenemos un poco más de poder de negociación para lograr un buen precio”, manifestó a LPO un directivo del frigorífico Mattievich.

De todas maneras, los conocedores del tema indican que esta situación bajista de mercado no necesariamente se trasladará a los consumidores, por lo que, como ocurre la mayoría de las veces, habrá ganadores y perdedores.

Las fuentes consultadas dicen que los frigoríficos, carnicerías y supermercados se verán beneficiados ya que podrán adquirir carne a menores precios, mientras que por el otro lado están el primer y último eslabón de la cadena: productores y consumidores.

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