6 de enero de 2012 10:25 AM
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Lluvias llegarían a mitad de mes pero no alcanzaría para lograr cosecha récord

En la mayor parte de los episodios de "La Niña", a mediados de enero, comienzan a producirse precipitaciones, "permitiendo que los cultivos se recuperen", dijo el agroclimatólogo, Eduardo Sierra.

El fenómeno climático La Niña, causante de sequía en el área agrícola nacional, ingresa en su etapa decisiva y se espera que, a mediados de enero, comiencen a producirse precipitaciones, que permitan una reposición de las reservas de humedad de los suelos.

Así lo indicó el especialista en agroclimatología Eduardo Sierra, autor del informe Proclima difundido este jueves por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

“La campaña agrícola 2011-2012 está desarrollándose bajo la influencia de un segundo episodio consecutivo de La Niña, que prolonga el episodio de signo similar, que afectó a la
precedente, lo cual genera un fuerte temor de que pudiera repetirse una sequía general, como la experimentada durante el ciclo 2008-2009”, estimó el informe.

Durante la primera parte de la primavera, la intensidad de “La Niña” fue moderada por la persistencia de un amplio foco con aguas cálidas, ubicado en el Atlántico, que actúa como factor compensador, “mejorando el aporte de humedad hacia el interior del Continente Sudamericano”.

“Gracias a ello, las lluvias de octubre y la primera quincena de noviembre fueron abundantes, permitiendo una buena implantación y arranque de los cultivos de verano, generando una sensación de optimismo entre los productores y técnicos”, dijo Sierra.

Pero, tal como es normal en la mayoría de los episodios de “La Niña”, las precipitaciones de la segunda quincena de noviembre y la mayor parte de diciembre fueron escasas, “siendo acompañadas por fuertes calores, que provocaron una elevada evapotranspiración, consumiendo las reservas de humedad en la mayor parte del área agrícola nacional”.

“Esta evolución reavivó el temor de que pudiera repetirse un impacto negativo como el registrado en la campaña 2008/2009, generando una sensación de alarma en gran parte del sector agropecuario argentino”, reveló el experto.

Sin embargo, reiteró que “esta evolución se repite en la mayoría de los episodios de La Niña, haciendo que el verano comience con los suelos desprovistos de humedad, lo cual pone a los cultivos estivales en una situación de extrema dependencia con respecto a las lluvias de enero y febrero”.

En la mayor parte de los episodios de “La Niña”, a partir de mediados de enero comienzan a producirse precipitaciones, que reponen las reservas de humedad de los suelos, “permitiendo que los lotes de cultivos se recuperen y se arribe a un resultado productivo que, aunque no suele alcanzar una cifra récord, es suficiente para obtener una adecuada rentabilidad”, explicó.

“Esto sucedió, por ejemplo, en los episodios de La Niña de  2005/2006, 2007/2008 y 2010/2011, en los que las lluvias llegaron providencialmente durante enero, revirtiendo la situación en forma dramática”, aclaró.

Contrariamente, durante el episodio de “La Niña” 2008/2009, “las lluvias fueron retrasándose, semana tras semana, y recién llegaron en marzo, cuando el daño ya era irreversible, por lo que se produjo una marcada merma productiva, cuyo recuerdo preocupa en estos momentos a muchos productores y técnicos”.

“Que esto ocurra es muy raro” afirmó Sierra ya que “para encontrar un episodio similar, hay que remontarse a la campaña agrícola 1988/1989, que fue afectada por un episodio de La Niña particularmente intenso y persistente, que causó una prolongada sequía, provocando una merma productiva de magnitud similar a la experimentada en la campaña 2008/2009”.

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