6 de enero de 2012 10:43 AM
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Las prioridades, al fondo de la fila

Se viene otra puja por los impuestos.

En sus comienzos, 2012 no se está comportando bien con el sector agropecuario y amenaza con mantener un proceder díscolo al menos en el corto plazo. Tranqueras adentro, La Niña no se está conduciendo como tal y su desempeño generará preocupaciones sobre el futuro de los cultivos de verano. En la provincia, su determinación de cerrarle el grifo a las lluvias ha provocado pérdidas en la producción agrícola.

El maíz temprano es el más castigado con caídas en los rendimientos que alcanzarían, según algunas estimaciones privadas, a 1,5 millón de toneladas. En términos económicos representa una disminución en el valor de la producción del cereal de alrededor de 375 millones de dólares. No sólo pierde el productor; también lo hace la Provincia que se priva de ingresos, en momentos en que el dinero no abunda.

Necesidad de cambios. Con costos crecientes, precios volátiles, y menos volumen para cosechar, los productores anticipan que una reducción en la presión impositiva ayudaría a mantener los márgenes en color azul. Una reforma impositiva integral es una de las prioridades que la Mesa de Enlace pretende negociar con el Gobierno durante el año. En el Gobierno, sin embargo, no quieren hablar de reducir impuestos, más en tiempos en que el fisco deberá acostumbrarse a vivir con austeridad.

 

El anuncio del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno​, de no pagar más los subsidios a la industria avícola y a los molinos, los últimos sectores beneficiados por las compensaciones a la producción de alimentos diseñada por la ex Oncca, está en la dirección de ajustar las cuentas públicas.

Pero no toda la culpa la tiene el clima; las conductas de escritorio también perjudican las variables del agro. La dirigencia rural sabe que 2012 no será un año fácil para consensuar medidas con el Gobierno. Así lo es desde 2008, cuando se produjo el conflicto por las retenciones móviles. La posición oficial se ha endurecido con la determinación de no recibir más en forma conjunta, la menos por ahora, a la Mesa de Enlace. Por eso, antes de reunirse por separado con el ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, las entidades rurales unificaron una agenda de temas conjuntos. La prioridad de corto plazo es dinamizar la comercialización de trigo, maíz, y carne. Se trata de tres productos en los que la sequía de anuncios también preocupa productores.

La falta de incentivos para exportar carne, que ya cumplió cinco años, parece haber abonado el desinterés en el sector frigorífico.

Para el demorado reparto de las 29 mil toneladas de cuota Hilton, el principal bocado que aún el queda a la industria exportadora, habría menos frigoríficos interesados en el negocio que durante el año pasado. Además, varios de los que se presentaron al concurso público habrían solicitado menor volumen que el año pasado, ante el temor a no poder cumplir con los envíos y por no saber cuándo el Gobierno les autorizará definitivamente los embarques.

En el sector ya dan casi por descontado de que Argentina volverá a incumplir con alrededor de seis mil toneladas el cupo 2011/12.

El trigo y el maíz tampoco mueven la aguja como incentivo comercial.

Mientras esperan el anuncio de un nuevo esquema comercial que aporte más transparencia al vigente en los últimos años, los precios de los granos han comenzado a tomar algo de aire. Aunque los valores alcanzados en los últimos días en los mercados están lejos de ser los ideales y los que reflejaría un escenario de competencia entre los compradores.

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