6 de enero de 2012 12:59 PM
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El campo habla . . .

Ambito Financiero 06-01-2012 ... que, mientras muchos analistas y más de un funcionario se escudan ahora en la sequía para «achicar» las exageradas previsiones de cosecha que ...

… que, mientras muchos analistas y más de un funcionario se escudan ahora en la sequía para «achicar» las exageradas previsiones de cosecha que lanzaron prácticamente hasta finales de diciembre (aunque el déficit hídrico venía desde junio y era imposible que se pudieran materializar semejantes volúmenes), muchos comercios comienzan a hacer cuentas sobre las deudas impagas que deberán prorrogar a partir de marzo-abril cuando, habitualmente, comienzan a concretarse los «pagos a cosecha». También los gobernadores hacen cálculos rápidos pues, además de la inmediata desaceleración de la economía del interior cada vez que el «campo falla», los mandatarios saben que otra pérdida viene por el lado de los impuestos, tanto por la menor producción como por el aumento de gravámenes provinciales impagos, ya que los productores se ven obligados a priorizar los nacionales. De hecho, se habla de una presión impositiva global del 36 por ciento del PBI, lo que no sería soportable para la producción agropecuaria ante una crisis climática. Para colmo, igual que en 2008/2009, si bien todo el país está soportando la ola de calor, las situaciones de seca más graves hasta ahora se están dando en Cuyo y en las provincias centrales de la pampa húmeda, lo que complica adicionalmente a Daniel Scioli en Buenos Aires (con 6 distritos ya declarados en emergencia y desastre); a Juan Manuel de la Sota en Córdoba, y a Hermes Binner en Santa Fe, quien por este motivo ya recibió una mínima ayuda «no retornable» de $ 15 millones para entregar a productores.

… que, de todos modos, si bien las pérdidas ya son grandes y la mayoría irreversibles, todavía hay algún margen para encarar cultivos de segunda (si lloviera), o para profundizar el daño (si se mantienen la seca). Tampoco es despreciable el aporte de la tecnología. Por caso, en la gran sequía del 88/89 se perdió alrededor del 80 por ciento del maíz implantado, mientras que 10 años después (en la del 08/09) se perdió no más del 30 por ciento gracias a materiales genéticos más resistentes. El problema ahora es que, a pesar de que desde entonces se avanzó aún más en esta materia y es notable en algunos lugares la diferencia a favor de los nuevos maíces respecto del sorgo, o a algunas pasturas como la Moha (mucho más afectados por la seca), en este caso directamente hubo muchos campos que no se pudieron sembrar. Así, mientras se estima que por este último rubro quedaron cerca de 1 millón de hectáreas sin ocupar (alrededor del 25 por ciento del área de siembra que calculaba el Gobierno), a esa cifra hay que sumar la caída de rindes de los maíces implantados, más las superficies que directamente no se van a cosechar (por su bajísima producción), y que ya se están picando o pastoreando. De ahí que algunos calculen que la cosecha de maíz ahora se estaría ubicando por debajo de los 20 millones de toneladas, cuando las cifras preliminares -reales- rondaban los 26 millones (nunca los 30 millones o más, de los que hablaron algunos funcionarios). La soja, mientras tanto, que se preveía en unos 50 millones de toneladas también comenzó a bajar sus posibilidades pues la de segunda no se puede sembrar por falta de humedad y muchas de las que llegaron a implantarse en noviembre se están quemando por las altísimas temperaturas que en muchos casos superan holgadamente los 45° C a nivel del suelo.

… que, mientras tanto, los productores van con malhumor creciente por los quebrantos que prevén (incluidos los pools de siembra), a los que deben sumar algunas situaciones que ayudan a la tensión, como los aumentos en los precios del combustible (más de $ 6/l para el gasoil en varias localidades), y aun así las restricciones continúan para el abastecimiento, lo mismo que los ya permanentes cortes de energía eléctrica en casi todo el interior. A esto se agregan otros datos que echan más leña al fuego, como el reciente informe de la industria lechera que indica que cerró 2011 con un crecimiento en los volúmenes de entrega del 13 por ciento, otro 10 por ciento de aumento en las exportaciones, y con recomposición del mercado interno. Sin embargo, y a pesar de los continuos aumentos en los costos de producción, los tamberos, lejos de recibir valores actualizados y acordes con las subas de los insumos, vieron recortarse los valores percibidos por litro de leche (algunos nuevamente en $ 1,30 por litro), razón central de la reunión del miércoles de la Mesa Nacional Lechera. Naturalmente, se prevé un casi inmediato frente de protesta, totalmente contradictorio con las declaraciones casi autistas de algunos funcionarios de Agricultura. Otro dato inquietante es sobre un eventual desdoblamiento del tipo de cambio ante las dificultades que plantea a la economía nacional la caída de la cosecha (aunque los precios internacionales de la soja y del maíz aumenten, justamente, por esta razón), y la nueva suba del petróleo en el mundo. «Otra vez vamos a tener el acero más caro y los alimentos más baratos del mundo», se quejó un productor memorioso de las experiencias anteriores en este sentido y sobre quiénes fueron beneficiados y quiénes perjudicados con el desdoblamiento.

… que, de todos modos, siempre hay alguien que «le encuentra la cuadratura al círculo». Tal sería el caso de la planta de biodiésel que se instaló en ¡Tierra del Fuego! Como lógicamente en esa latitud es imposible producir algún cultivo para este menester, parece que desde la pampa húmeda les llegará directamente el aceite que luego volvería hacia el norte convertido en biocombustible. ¿Cuánta preferencia debe tener ese producto para soportar semejante flete? Por otro lado, se habla de otra suba -esta oficial- del gasoil de alrededor del 10 por ciento por el impuesto interno que se les aplica ahora a los biocombustibles. Por su parte, los que no parecen encontrar la salida son los vecinos de Paraguay, donde nuevamente habría un foco aftósico que otra vez puso en alerta a toda la región. Lo mismo había ocurrido en septiembre pasado, aunque también entonces los productores locales (igual que los argentinos en el llamativo caso de 2006) tuvieron fuertes sospechas sobre el origen del brote que hace 4 meses deprimió los precios locales de la hacienda, pero que luego tuvieron una rápida recuperación.

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