6 de enero de 2012 23:58 PM
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Moreno y el Senasa

En el gobierno nacional había hasta hace muy poco alguien que desafiaba abiertamente a Guillermo Moreno , el secretario más poderoso. “El se hace el loco, pero yo estoy loco en serio”, decía a sus íntimos Jorge Amaya, hasta hace pocos días presidente del estratégico Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Amaya, por cierto apodado “El loco” , fue “renunciado” amablemente de su cargo. Y ahora muchos temen que un organismo que controla exportaciones por casi US$ 30.000 millones se subordine a la línea dura K y se convierta en un nuevo INDEC .

Amaya estuvo al frente del Senasa desde 2003: era el último kirchnerista puro que conservaba un cargo en Agricultura. Los otros dos integrantes del pequeño equipo agropecuario que acompañó la primera campaña de Néstor Kirchner, los ex secretarios Javier De Urquiza y Carlos Cheppi, ya habían migrado , corridos de la escena por el continuo avance de Moreno sobre el sector.

“El loco” aguantó hasta diciembre .

Como el resto de los habitantes del poder, Amaya puso en diciembre su renuncia a disposición del Ejecutivo, sin imaginar que iban a aceptársela . Fue reemplazado por el decano de la Facultad de Veterinarias de la UBA, Marcelo Miguez, de quien muchos dicen que tiene buena relación con el titular de Comercio. La lectura inevitable fue que su padrino político, el ministro Julio De Vido, había perdido una pulseada contra Moreno .

“Bueno… Yo me voy; parece que llegó la hora de hablar boludeces”, recuerdan que decía Amaya cuando Moreno se aparecía en la reunión de gabinete de Agricultura, entre 2007 y 2008, cuando ese área era comandada todavía por De Urquiza o Cheppi. En realidad, este técnico proveniente del INTA Bariloche, especialista en ciervos y guanacos, levantó en el Senasa una muralla frente al avance de Moreno sobre organismos técnicos del Estado.

Otros casos parecidos terminaron mal. Por caso, el INAL (Instituto Nacional de Alimentos) se utilizó para trabar las importaciones de alimentos. Y la ONCCA, que resistió hasta 2007, terminó liquidada por decreto en febrero de 2011, envuelta en múltiples sospechas de corrupción luego del paso por allí de otro kirchnerista duro, el jefe de la AFIP Ricardo Echegaray.

“Amaya nunca le dio bola (a Moreno) y le contestaba que no iba a hacer del Senasa otro INDEC”, contó una fuente del organismo, donde es inocultable el temor a que Miguez, de perfil académico, termine cediendo a viejas pretensiones del polémico secretario .

Una de las exigencias que Moreno hacía a Amaya era que se dejaran de publicar los datos sobre la vacunación contra la fiebre aftosa, la mejor manera de estimar el rodeo nacional de bovinos. Esa información muestra como pocas la impericia de Moreno en el manejo de la política ganadera, pues revela que el stock se redujo de 56 a 47 millones de cabezas en muy pocos años . Otros datos claves que corren peligro son los de comercio exterior, ya que el Senasa certifica exportaciones de alimentos por casi US$ 30.000 millones.

Pero lo más grave que podría suceder, a los ojos de los funcionarios de carrera, es que el Senasa invoque razones sanitarias falsas para trabar embarques . “En una oportunidad Moreno quería que frenaran la entrada de cerdo y pollos del Brasil y Amaya le contestó: ‘Si no tenés huevos para frenar el comercio con los brasileños dedicate a otra cosa, porque yo me dedico a mantener la sanidad y no a interferir en el comercio”, relató un funcionario cercano a “El loco”.

Amaya, que heredó un Senasa desacreditado por la crisis de la aftosa de 2001, se fue del organismo sin denuncias de corrupción y dejando algunas transformaciones de importancia, como la regionalización, la consulta pública de normas sanitarias y la elección de directores nacionales por concurso. De la nueva conducción dependerá seguir ese sendero o alterarlo.

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