7 de enero de 2012 00:41 AM
Imprimir

Vacas, cerdos, pollos y granos

Por Arturo Vierheller (H) Finalmente, nuestro país tiene una estructura de precios para sus carnes que es la que se corresponde con la valoración internacional de las mismas. La máscara: la carne vacuna. La más económica: el pollo, y el cerdo en algún lugar entre las dos

Siempre estuvo claro que la producción de cerdos y pollos no podía despegar mientras tuvieran que competir al mismo precio con la carne vacuna.

La industria avícola hizo un trabajo impecable, tanto en lo productivo como en lo político. Supo ver la oportunidad y la tomó.Venden localmente a precios competitivos y exportan. El mejor de los mundos.

La industria del cerdo continúa creciendo de forma importantísima, lo que hace pensar que, a medida que siga ganando escala, y con ella competitividad, sus precios serán más atractivos para el consumidor, algo que todavía no se ve con tanta claridad como en el pollo.Tarea pendiente.

La carne vacuna ya se encuentra en un claro camino de retirada. Los criadores ahora dudan sobre recomponer stock: aún hay desconfianza, y para enterrar semejante capital a 10 años, (un vientre antes valía 300 y ahora vale mil dólares) sin duda hay que tener confianza y estabilidad en las reglas de juego. En este sentido no se puede competir con la agricultura, donde la inversión es por una cosecha. En parte por esto sigue creciendo el área sembrada: se entra y sale con rapidez.Tarea pendiente.

Por otro lado, está la situación de los productores de maíz, a quienes se les ha ido quitando toda transparencia en el proceso de formación de los precios y en una suerte de combo junto con esa pérdida de transparencia vino la transferencia a las industrias del pollo, del cerdo y , en su momento, del feedlot.

Cabe aquí una comparación entre estas industrias de transformación de forrajes a carne con la cadena del trigo. Allí también se quitó la transparencia a la formación del precio. Pero la molinería no aportó nada al modelo: el pan está mas caro que nunca, y el productor en situación de tener que producir con margen negativo. Tampoco generaron valor agregado, algo que la cadena del maíz supo hacer con gran efectividad.

Parece claro que retirados los subsidios, la cadena del maíz nos habrá aportado una industria fenomenal de transformación que 10 o 15 años atrás no teníamos. La pregunta es ¿qué nos dejaría la industria molinera de trigo?

En resumen: es totalmente cuestionable sacarle al productor para subsidiar una industria, pero si esa industria encima no aporta nada a la competitividad del sector, como es el caso de la molinería de trigo, entonces hay que resolver a favor del productor triguero. Tarea pendiente, y urgente.

Todos en el sector nos preguntamos cómo salir del complicado mundo de la intervención y quizá sea algo más fácil de lo que parece. Las grandes avenidas de ese camino podrían ser:

 

  • Mejorar el ingreso de los trigueros en forma inmediata.

 

 

  • Generar un mejor escenario de formación del precio del maíz que permita ir desandando, aunque sea gradualmente, la transferencia de recursos del productor a las industrias. En el tiempo, estas industrias deberán sostenerse con su competitividad genuina.

 

 

  • No seguir inventando nuevos sistemas de comercialización de granos. Volvamos al virtuosismo de nuestro sistema comercial en base a las bolsas, los contratos y los mercados de futuros. Y, eso sí, un buen reordenamiento de la cadena vigilando y corrigiendo las posiciones monopólicas u oligopólicas.

 

 

  • Posibilitar una mayor reducción de los precios del mercado interno de carne de cerdo y abrir las exportaciones de carne vacuna. Esto es imprescindible para generar la confianza que el sector espera para recomponer el stock y aumentar la productividad del rodeo vacuno. !

 

No olvidemos un concepto que figura en la primera página de los mejores tratados de política agropecuaria: la ganadería es necesaria para contrarrestar la alta volatilidad de los ingresos provenientes de la agricultura. O dicho de otra forma: es mejor estar parado en dos pies que en uno solo. Tenemos todo para seguir creciendo de la mano de la industria agroalimentaria. Hagamos las correcciones necesarias y sigamos adelante.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *