7 de enero de 2012 19:24 PM
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La estrategia de Moreno para que el cierre de Swift no lo afecte

Los empresarios brasileños, que quieren cerrar la planta de Venado Tuerto, acordaron con la Federación de la Carne, el pago de salarios hasta febrero. Detrás de la decisión está el secretario de Comercio, que presionó a Swift y no quiere que la política de liquidación de vientres que impuso en 2008 estalle ahora.

La situación económica por la que atraviesa el frigorífico Swift Argentina llevó a que sus directivos decidieran el cierre de su planta de Venado Tuerto, en el sur de Santa Fe. Sin embargo, tanto las autoridades nacionales como provinciales intentan que la empresa que hoy es manejada por capitales brasileños continúe operando y no deje en la calle a 517 trabajadores.

Ayer, representantes del frigorífico Swift Argentina y de la Federación de Trabajadores de la Carne firmaron en la sede Rosario del Ministerio de Trabajo de Santa Fe un acuerdo para prorrogar, hasta el 10 de febrero, el pago de la garantía horaria para los operarios. Además, se convocó a las partes a una nueva reunión para dentro de 10 días, con el fin de avanzar en una solución que permita darle continuidad a la planta frigorífica.

José Fantini, titular de la Federación de la Carne, celebró el acuerdo alcanzado, aunque lo consideró “un parche que por ahora nos da oxígeno, pero no es la solución de fondo”.

“Lo veo muy duro, porque la empresa sigue sosteniendo lo mismo, que quiere cerrar la planta”, dijo el gremialista a Télam. El acuerdo fue firmado por el ministro de Trabajo y Seguridad
Social santafesino, Julio Genesini; el presidente de JBS –la compañía brasileña dueña de Swift Argentina- Artemio Listoni; y un representante de los trabajadores.

El mismo implica que los 517 empleados de la planta seguirán cobrando sus salarios hasta el 10 de febrero, es decir 30 días más del compromiso inicial de la compañía, que había anunciado el pago de la garantía horaria hasta el próximo martes.

En este nuevo escenario, hasta el 10 de febrero la empresa, los trabajadores y los funcionarios de las carteras laborales de la provincia y la Nación, así como de la Municipalidad de Venado
Tuerto, buscarán encontrar una salida a la situación del establecimiento.

Según explicó hoy Fantini, una alternativa que se analiza es la de replicar en Venado Tuerto el esquema de salvataje que el gobierno nacional impulsó en el frigorífico San José de la provincia de Entre Ríos, a través de una sociedad con mayoría de capital estatal.

Fantini también se mostró esperanzado con que, si JBS obtiene en la distribución de la Cuota Hilton lo que ofertó ayer, 2.900 toneladas, podría darle continuidad a la planta de Venado Tuerto.

De todos modos, según pudo saber LPO detrás del acuerdo también está la figura del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Es que de cerrarse la planta de Swift, el tema podría estallarle en las manos ya que de acuerdo a la mirada de empresarios de la carne, la crisis por la que atraviesa Swift y otros frigoríficos es producto de la política implementada por el funcionario en 2008, en plena pelea con el campo, cuando mandó a liquidar vientres. Tres años después, las consecuencias de esa política están a la vista.

Por eso, el secretario presionó a los empresarios brasileños para que se sienten a negociar aunque éstos apuntaron contra el propio Fantini, que fue el primero en advertir que la planta de Venado Tuerto podría cerrar.

El titular de la Federación tampoco pasa por un buen momento. A pesar de haber acompañado al Gobierno, piensa que el en el oficialismo no terminan de reconocer a su sector y que por eso todavía no bajan los subsidios que reclama constantemente.

Con todo, los esfuerzos de Moreno y Fantini serían en vano. Ayer, JBS envió un comunicado en el que confirma que está “ajustando sus actividades en Argentina a la realidad macroeconómica del país”, por lo que “los trabajos en la unidad de Venado Tuerto serán paralizados”.

“La decisión de cerrar las actividades” en esa planta pretende mantener competitiva a la compañía en el país. Y confirma que continuará con su actividad en Rosario, Pilar y Pontevedra.

“Esta difícil situación es producto de una macroeconomía nacional adversa para el sector frigorífico”, planteó ayer el presidente de JBS Argentina, Artemio Listoni, según señala el diario Clarín.

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