7 de enero de 2012 23:07 PM
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Utilización de toros penetradores como ayuda en la inseminación artificial

La inseminación artificial sigue teniendo hoy en día las mismas dos grandes fallas que hace muchísimos años: la detección de calores y el momento del servicio.

En el trópico la regla A.M, P.M, para seleccionar el momento de la I.A, no es la más adecuada porque la duración de los calores y el porcentaje de animales que entran en celo por la noche la hace inválida.

Entendemos como duración del calor, a partir de la observación del instante en que una vaca recibe a otro animal, llámese compañera de hato o calentador, es decir nos referimos al celo en pie o silent heat , que va desde ese instante hasta cuando ya no lo acepta, el cual en nuestro medio oscila de 5 a 12 horas.

A partir de ese hecho y no olvidándonos que las vacas ovulan de 6 a 8 horas, de finalizado el celo en pie, se procede a inseminarlas.

El 60% de las vacas se acaloran por la noche, ningún inseminador va a detectar calores nocturnos y si el celo dura cinco horas, habiendo empezado después de la última observación, para las doce de la noche no va a mostrar ningún signo, luego será un calor más que se pierde.

Adicionalmente el uso del chin-ball, no está generalizado y a muchos inseminadores no les gusta porque es un trabajo extra.

En monta natural, cuando una vaca recibe al toro, este la salta de 2 a 3 veces, quedando un alto porcentaje de ellas preñadas.

Por qué queda tan alto porcentaje de vacas preñadas en ese momento, pero si son inseminadas en el mismo instante la preñez no llega al 20 %?

De esa observación nació en el año 1999, el método que hemos denominado “Inseminación artificial asistida con la ayuda de los toros penetradores”.

Un toro penetrador no es más que un animal con todas las pruebas sanitarias vigentes, ojala F1, al cual se le ha realizado la caudoepididectomía bilateral y que por tanto no puede preñar a ninguna vaca, pero el hecho de penetrarla antes de la I.A y luego de ella, la va hacer cambiar hormonalmente en un instante, facilitando que un grupo de vacas con celo en pie, que deberían ser inseminadas a diferentes horas y muchas de ellas por la madrugada, sean servidas en menos de 10 minutos, facilitando no solamente este hecho sino permitiendo que en un periodo de tiempo dado se inseminen mas animales, ya que con esta ayuda se libera al técnico de estar esclavizado en el corral esperando a que no se dejen montar.

Se requiere que los penetradores, mínimo 2, sean F1 con una alta libido y que den el golpe de riñón con fortaleza. Recuerden fallamos nosotros no el método.

En el embudo la vaca recibe el primer golpe de riñón, siendo inseminada inmediatamente, para recibir el segundo, al salir de la calceta de inseminación.

Los penetradores están en un potrero aparte, nunca con las vacas vacías, porque no nos daríamos cuenta de cuando son penetradas y nos fallaría este método.

Al liberar al inseminador de la permanencia en el corral hasta cuando no haya inseminado las vacas que aun reciben, va a poder ir a detectar más animales en celo en los potreros donde están las vacas con los desviados con chin-ball.

La vaca que amanece no recibiendo al penetrador, previa palpación del inseminador, debe recibir adiestramiento para ello, si la encuentra VNT, con un folículo en uno de sus ovarios será inseminada inmediatamente; si los cuernos están tónicos pero los ovarios son pequeños, no se deberá inseminar pues ya ovuló y si están VNC, hay que dejarla en el corral para más tarde observar cómo cambia su comportamiento intergrupal.

¿Qué porcentajes se obtienen con esta metodología?

Fisiológicamente, la probabilidad máxima de que una vaca quede preñada con el primer servicio es del 70 %.

Los mejores inseminadores se sitúan con rangos del orden del 60-65 %, de igual manera el uso de los toros penetradores van a producir los mismos porcentajes, pero la pérdida de vacas que no se inseminan porque les toca muy de noche va disminuir dramáticamente, así como el número de vientres que se detecten en celo durante el día se incrementara ostensiblemente, produciendo por eso una mayor cantidad de animales servidos en un periodo de tiempo determinado.

 

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