9 de enero de 2012 22:42 PM
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Hortalizas y transgénicos impulsan la industria semillera

CHILE : Pese a que el maíz y la soya lideran la producción, hoy las hortalizas se abren paso y generan mayor valor agregado. El uso de OGM en el rubro ha sido uno de los factores fundamentales para mantener el crecimiento sostenido.

El escenario de las semillas está cambiando. La tradicional venta de maíz y soya ha perdido un poco de cancha, debido al desarrollo de las semillas de hortalizas. Producto que ha ganado terreno y en Chile sus exportaciones superan los US$ 100 millones. Además, la industria ha utilizado la biotecnología para mantener su crecimiento en los últimos 40 años, pues ha crecido la demanda por productos transgénicos, gracias a los rendimientos que aseguran. Tanto así que hoy en el país el 50% de las semillas comercializadas en el extranjero son organismos genéticamente modificados (OGM).

“Una semilla de calidad técnica superior entrega un alto porcentaje de certeza productiva en cantidad y homogeneidad”, indica un estudio de Odepa. Pues si en los 80 la fórmula para mejorar el desempeño implicaba el uso de agroquímicos, sistemas de riego y maquinaria, hoy todo se basa en la genética. Con los OGM, en un panorama de pocos recursos naturales y mucha demanda por alimentos, las semillas con rendimiento asegurado se han convertido en las mejores aliadas.

En 2010 se transaron US$ 11.200 millones en semillas transgénicas para los mercados domésticos de todo el mundo, según la consultora Cropnosis. Por eso, en la actualidad se atribuye a este tipo de semillas el crecimiento de la industria. Eso lo sabe Álvaro Eyzaguirre, gerente general de Pioneer Hi-Bred International Inc.

“Hay una demanda enorme por estos productos, porque el material genéticamente mejorado disminuye insumos agrícolas, baja la carga de insecticidas y los costos”, dice.

El primer indicador fue en los 90, desde 1992 que se autorizó en Chile la multiplicación de semillas transgénicas y en 1996 se comenzaron a exportar. Los volúmenes exportados de semillas crecieron 140% y los valores incrementaron en 396%, entre 1994 y 2010. Así, mientras que en 1993 el país enviaba al extranjero productos por US$ 93 millones, hoy ya suman US$ 400 millones. Esto permitió subir de posición y ubicarse como el quinto exportador más importante del mundo.

Mario Schindler, gerente ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores de Semillas (Anpros), afirma que la relevancia de los OGM en las semillas es cada día mayor, pues hoy estos productos representan el 50% del total exportado y todo indica que seguirán ganando terreno.

“Es uno de los motores y vemos que es posible que siga creciendo”, comenta.

De hecho, Eyzaguirre declara que el desarrollo de estas semillas vendría asociado a nuevas propiedades que las hagan aún más rentables para la agricultura, como la tolerancia a la sequía. “Esto permitiría utilizar suelos considerados marginales para los cultivos y acceder a más hectáreas”, dice. Además, comenta que también se trabaja en semillas que sean más eficientes en el uso del nitrógeno y que mejoren el perfil nutricional de los alimentos. “El objetivo es que el consumidor final pueda comprobar los beneficios de un producto con mejoras nutricionales”, afirma.

Hortalizas arriba

Otro de los factores que han cambiado a la industria es la relevancia que ha cobrado la venta de semillas de hortalizas en el último tiempo. En un negocio dominado por las semillas de maíz y de soya, las hortalizas han comenzado a abrirse paso, tanto así que las exportaciones mundiales sumaron US$ 2.711 millones en 2009.

Esto se explicaría por los cambios de dieta de la población. La tendencia hacia una alimentación más mediterránea, junto al mayor poder adquisitivo de las personas provenientes de los países emergentes, como China e India, han desatado una mayor demanda por este tipo de productos y por ende también de sus semillas. “La canasta se ha diversificado y esto se traduce en una mayor demanda de alta calidad para las hortalizas”, comenta Schindler.

Chile también lo ha experimentado. Los envíos de semillas de hortalizas ya superaron los US$ 100 millones, en 2010, y han crecido a un ritmo anual que fluctúa entre US$ 10 y US$ 15 millones, según cifras de Anpros. Así, hoy estos productos representan el 32% del total exportado en el país, que sumó US$ 420 millones y las proyecciones apuntan a que seguirá aumentando la comercialización de este tipo de productos.

Sin embargo, es un subsector que tiene grandes desafíos. Odepa indica que “son productos que requieren mayor especialización y superficies menores que faciliten el manejo y control. Son semillas de alto valor genético y de bajo volumen, y muchas requieren certificación fitosanitaria adicional para ser exportadas”. Schindler explica que “es necesario que se cautele la propiedad intelectual, porque son materiales muy valiosos para que Chile pueda seguir atrayendo nuevos mercados”.

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