10 de enero de 2012 17:02 PM
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La vacunación y el manejo son claves para la prevención de las neumonías en ganado bovino

Cómo mejorar la inmunidad.

Una buena vacuna no es suficiente para prevenir la incidencia de neumonías en terneros, sino que ésta siempre debe estar acompañada de un manejo apropiado. Cumplir con las “5 C” (calostro, calorías, confort, limpieza (cleanliness) y coherencia) es fundamental para evitar su aparición en los rebaños de vacuno lechero.

La neumonía es la segunda causa de enfermedad en número de casos y muerte en terneros jóvenes, sólo por detrás de las diarreas. Los animales que sobreviven a la neumonía en las primeras edades tendrán, probablemente, un menor rendimiento en la fase de lactación.

Las investigaciones demuestran que los animales con neumonía en los primeros tres meses de vida tienen más probabilidades de experimentar un incremento significativo de la mortalidad, una reducción de la ganancia media diaria, partos más tardíos que el resto y menor producción de leche en su primera lactación.

El éxito depende de la fuerte inmunidad
Según se publica en Progressive dairyman magazine, reforzar el sistema inmune de los terneros es clave para mejorar la resistencia a la neumonía. La inmunidad se basa en una serie de factores, siendo el más importante el calostro. Un buen programa de administración de calostro es fundamental para una crianza de terneros sanos. Pero el calostro no puede hacerlo sólo. Ya que un tercio de la energía que los terneros toman va al mantenimiento de la inmunidad, es importante “alimentar” al sistema inmune. Una nutrición adecuada es esencial para que los terneros construyan fuertes sistemas inmunes.

Como industria, se tiende a medir el rendimiento de los terneros en términos de ganancia de peso y talla de crecimiento, pero este progreso no ocurre si el sistema inmune está comprometido.

Un nivel adicional de protección
La tecnología intranasal aporta una serie de ventajas en comparación con las vacunas inyectables. La vacunación intranasal beneficia a los terneros al incrementar la inmunidad más allá de la proporcionada por el calostro materno. Esencialmente, la vacuna puede ayudar a aumentar la inmunidad cuando desaparece la del calostro. Además, estimula un diferente conjunto de anticuerpos. El calostro maternal estimula la producción de inmunoglobulina G (IgG), mientras que la vacuna intranasal estimula la inmunidad mucosa y ayuda al desarrollo de inmunoglobulinas A (IgA), que proporcionan protección frente a la neumonía causada por tres patógenos virales.

Las vacunas inyectables, por otro lado, estimulan la IgG. Desafortunadamente, las IgG del calostro pueden anular las IgG generadas por una vacuna inyectable. La vacuna intranasal puede ayudar al inicio de producción de IgA antes de que la IgG inducida por el calostro desaparezca. Por otro lado, este tipo de vacunas promueven la calidad de la carne de ternera al reducir el número de inyecciones intramusculares que los animales reciben a lo largo de su vida.

Un programa de protección eficaz de la neumonía incluye mucho más que la vacunación. Por ejemplo, cuando el tiempo es adverso, puede ser necesario un aditivo alimentario de elevada calidad para una protección adicional.

Cuando se utilice un aditivo alimentario, es importante seleccionar un producto de reconocida eficacia para ayudar al control y prevención de la neumonía.

Siguiendo las “5 C”
Finalmente, los productores de vacuno lechero deben afrontar la prevención de la neumonía con su adehesión a las “5 C” de la cría adecuada de terneros desarrollada por Sheila McGuirk, doctora en veterinaria de la Universidad de Wisconsin. Estas “5 C” son: calostro, calorías, confort, limpieza (cleanliness) y coherencia.

Para que todo funcione, los terneros deben estar cómodos, limpios y secos y disponer de un espacio para descansar adecuado en todo momento. Necesitan ser alimentados y cuidados como parte de una rutina constante, junto con una excelente nutrición, buena calidad de aire y agua limpia y fresca.

Apoyarse sólo en la vacunación no es ni apropiado ni efectivo. La mejor manera de maximizar la inversión en una vacuna es cuidar del resto de factores que, si no, pueden contribuir a la enfermedad. La vacuna debería complementar el manejo de los terneros, no reemplazarlo.

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