10 de enero de 2012 17:43 PM
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Producción de carne y alta tecnología

Los productores deben apuntar a lograr un destete precoz para pasar del 73% al 80% y utilizar en forma más eficiente las pasturas y la suplementación a grano para ganar más kilos de carne.
El Asesor Canosa plantea  una serie de recomendaciones para los productores que deben apuntar a lograr un destete precoz para pasar del 73% al 80% y utilizar en forma más eficiente las pasturas y la suplementación a granos para ganar más kilos de carne.

Los sistemas de producción de carne cambiaron sustancialmente en los últimos años y seguirán cambiando. Antes los sistemas de producción eran a campo, algún productor un poco más atrevido aplicaba un sistema de suplementación, no existía el engorde a corral, se desperdiciaba mucho pasto porque había que cubrir los déficits anuales y «no podíamos comerlo todo porque debíamos pensar que en los años buenos teníamos que tener una carga de reservas en función de los años malos que podrían venir y, además, como había tanta diferencia en la producción de pasto entre el invierno y la primavera, sobraba un montón», explicó el profesional.

Cambio de paradigma


Este paradigma cambió en la Argentina, hoy hay diferentes sistemas de producción. Todos son a pasto con algún nivel de granos, o podría haber suplementación estratégica, engorde bajo el sistema de encierro o recría en la que se consigue una terminación a corral, porque está ligado a la calidad del suelo y a la situación particular de cada productor.

Existen productores que no tienen suelos de suficiente calidad que les permitan emprender cultivos de pasto con un alto potencial, por lo que deberán conformarse con los de menor calidad y, habrá otros productores que lo puedan hacer con mayor calidad.

«Hubo un cambio en los sistemas de engorde que vino para quedarse. La producción de carne se acerca en la actualidad a lo que se denomina un proceso industrial, porque cada vez es más compleja su realización, en una superficie menor y con mayor cantidad de elementos complejos y diferentes en materia de alimentación, es mucho más intensivo que en la producción a pasto, con lo cual si antes podíamos ver la hacienda una vez por semana, ahora hay que estar cada 48 o 72 horas revisándola».

«O sea que al frente de la producción de carne tiene que haber ‘ingenieros’, pero sí hay que estar cada vez más cerca de lo que es un proceso industrial», resumió Canosa.

Según un estudio realizado por la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agropecuaria (AACREA), sólo el 55% de los productores realizaban engorde a corral entre 2005 y 2006. Se pensaba que ese número podría alcanzar al 93% en los próximos años. Pero esa situación se vio acelerada a partir del crecimiento de los feedlot (engorde a corral), un sistema de engorde que vino para quedarse y se vio potenciado por los subsidios que el Gobierno comenzó a implementar a partir de 2007.

Hoy la ganadería no admite un sistema de alimentación exclusivamente a pasto y esto es bueno porque el pasto es mucho más eficiente con la complementación de la alimentación a granos.

Diferentes estudios realizados por especialistas concluyen en que se debe llegar a un novillo de 420 a 430 kilos que sirva para atender la demanda del consumo interno y la exportación, pero engordado terminado con una buena tasa de ganancia que ofrezca calidad.

«En el oeste de Buenos Aires, una zona mixta, existen planteos ganaderos que están arriba de los 700 kilos para un novillo terminado, con una ganancia diaria de 650 gramos por vacuno, que hoy podría competir con la agricultura», apuntó Canosa.

En aquellos lugares en los cuales es posible realizar ganadería y agricultura, sin dudas la mezcla de actividades le da mayores posibilidades de estabilidad hacia el futuro y un menor riesgo. Otro trabajo realizado en el sudoeste de Buenos Aires nos demuestra que el resultado de engorde por hectárea, sólo es superado por los resultados de la soja, el resto de los cultivos agrícolas esta por debajo. Los estudios se realizaron sobre la base de más de cien empresas agropecuarias de la región, con resultados concretos.

La conclusión de estas empresas, es que la conjunción de la actividad ganadera con la agrícola permite tener un resultado aceptable de la producción.

Capacidad tecnológica

En el sector de la actividad primaria existe la sensación generalizada de que el productor no aplica la misma capacidad tecnológica en la ganadería respecto de la agricultura. Pero en aquellas zonas en las que se producen soja de 1.500 kilos por hectárea, también se puede producir hasta 7.500 kilos de materia seca, producto de la eficiencia en el uso del agua que tiene tanto la soja como pasto. Si se aprovecha ese potencial productivo del pasto, tendríamos unos 525 kilos más de ganancia por hectárea y si se va a una soja de 3.000 kilos, se obtendrían hasta 15 mil kilos de materia seca, que podrían producir unos 1.000 kilos de carne.

El especialista recomendó hacer el ejercicio en aquellos campos agrícolas con riesgo climático y ver cuál es el potencial para la producción de carne existente.

«Estoy convencido que en función de los riesgos climáticos que tiene el país, en suelos agrícolas y en aquellos que no lo son, todavía el potencial de carne que hay es muy alto. Si se aplicara la misma tecnología usada en la agricultura para pasto, seguramente la producción de carne podría aumentar en forma sustancial», finalizó el experto.

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