11 de enero de 2012 00:42 AM
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Avatares del sector cárnico

DOS episodios de los últimos días --aunque de diferente tenor-- generaron la lógica inquietud en el sector pecuario nacional. Por un lado, el brote de aftosa ocurrido en el Paraguay y, consiguientemente, el temor de que pudiera extenderse al territorio argentino, reeditando lamentables experiencias de años pasados. Por el otro, el cierre del frigorífico Swift, de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, a raíz de la ostensible declinación de las actividades industriales.

 EN LO concerniente al primer suceso, con presteza, las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) dispusieron medidas preventivas, incluyendo el cierre del ingreso de animales por la frontera paraguaya. A la vez, sigue en pie el alerta sanitario ante el riesgo que supone la presencia de la enfermedad en campos del vecino país. En septiembre pasado, se produjo un foco que fue atacado por los organismos competentes guaraníes; y apenas se dispusiera levantar la emergencia desde el gobierno de Asunción, ocurrió un rebrote que obligó al Senasa a actuar en consecuencia.

     NO DEBE olvidarse que, a esta altura de la evolución del comercio internacional, Paraguay figura entre los diez principales exportadores de carne vacuna del mundo, habiendo ganado posiciones en algunos mercados que habían sido atendidos preferentemente por la Argentina. Atento a lo acontecido, es preciso que el Senasa mantenga la firmeza evidenciada desde un primer momento, a los efectos de evitar que la enfermedad se traslade a los campos argentinos, con el impacto desfavorable que ello significaría en el escenario externo.

     EN CUANTO a la otra novedad, la declinación en las operaciones del frigorífico Swift –en manos de capitales brasileños desde hace unos pocos años– supone un efecto no del todo sorpresivo si se considera la merma sufrida últimamente por las actividades industriales en el sector cárnico. La limitación impuesta a las exportaciones y las enormes dificultades burocráticas con que se tropieza para intentar negocios fuera de nuestro territorio terminaron por diezmar la estructura fabril, mientras países vecinos –Paraguay, Uruguay y Brasil– aprovecharon la coyuntura y ganaron posiciones en la escala internacional.

     TANTO el municipio de Venado Tuerto como el gobierno santafesino y el gremio que nuclea a los trabajadores de la industria de la carne (unos 500 operarios podrían perder su fuente de trabajo) se han movilizado, y esta semana habrá reuniones en Buenos Aires en procura de encontrar una salida socioeconómica al conflicto. No será sencillo, desafortunadamente, atento a que la progresiva caída de las existencias vacunas determinó la consiguiente reducción de la faena. Por lo tanto, la industria frigorífica afronta un período de aguda crisis, que también dejó su sello en Bahía Blanca con el reciente cierre de Villa Olga, establecimiento habilitado para exportar la cuota Hilton a la Unión Europea. Si el país hubiera aplicado una política de aliento a la producción ganadera en estos años, no se afrontaría esta grave situación.
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