11 de enero de 2012 13:25 PM
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Senasa habló del carbunclo

El Senasa dio recomendaciones a productores ganaderos como medidas sanitarias contra el carbunclo bacteridiano, cuyos focos suelen aparecer durante la época estival.

La principal medida preventiva es la inoculación de los animales susceptibles, especialmente bovinos, ya que con la aplicación de la vacuna se logran buenos niveles de inmunidad contra la enfermedad. En el caso de animales enfermos o con sospecha afección es necesario aislarlos y ofrecerles tratamiento recomendado por profesional veterinario.

Es importante tomar mayores resguardos en aquellos establecimientos con historia de presencia de carbunclo, ya que las esporas de la bacteria que lo provoca, (Bacillus anthracis), adopta formas resistentes a condiciones climáticas adversas, lo que le permite sobrevivir por largos períodos alojada en subproductos animales como cueros y lanas, objetos contaminados e incluso en el suelo.

Al tratarse el carbunclo de una zoonosis (contagio de animal al hombre) y dado que la bacteria transmisora permanece activa aún en animales muertos, es recomendable no efectuar cuereados ni necropsias del ganado sospechoso o contaminado, salvo por profesional veterinario. Ante decesos, se sugiere enterrar los cadáveres a modo de evitar todo contacto con personas u otros animales susceptibles.

Los recaudos higiénicos como el uso de guantes, barbijos y la desinfección de herramientas y utensilios, son de vital importancia en las personas que mantuvieron contacto con animales enfermos, así como también lo es la desinfección de las áreas donde circularon o se manipularon animales contaminados.

El Senasa recuerda que es obligatoria la denuncia inmediata de la aparición, existencia o sospecha de esta enfermedad.

Síntomas en humanos: los síntomas de la enfermedad en humanos se pueden presentar a nivel cutáneo, digestivo o respiratorio.

Carbunclo cutáneo: la lesión se asemeja a una picadura de insecto de la cual se genera, al cabo de uno o dos días, una úlcera o escara indolora que presenta como característica un centro necrótico de color negro como el carbón.

Carbunclo digestivo: es la menos frecuente de las variantes. Ocurre generalmente por el consumo de carne poco cocida de animales infectados y provoca una inflamación aguda de todo el tracto gastrointestinal, acompañado de dolor abdominal, vómito y diarrea severa.

Carbunclo respiratorio: se da través de la inhalación de esporas, las que llevan a la insuficiencia respiratoria. Es común en operarios que trabajaban con lanas y huesos de animales.

Ante sospechas de síntomas de carbunclo en personas, procurar atención médica inmediata.

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