13 de enero de 2012 11:05 AM
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La sequía empuja la oferta

El escenario actual promete abundancia de hacienda para los meses inmediatos, y un faltante importante para más adelante.

Mercado incierto, pero con tendencia clara a la baja. Hay un éxodo marcado de gente de las grandes ciudades, lo que agregado a una oferta ganadera ampliada por la seca y una demanda que hace semanas se presenta floja. Esto determina caídas en los precios del ganado, especialmente para el novillo y la vaca. Lo ola de calor también contribuye a que se consuma menos carne vacuna: está probado que con temperaturas muy altas se utiliza menos la parrilla, el horno, la olla o la plancha. De las Fiestas ha quedado un considerable stock de pollo sin vender. Y en las últimas semanas del año pasado ha quedado también hacienda sin vender por razones impositivas, que ahora aparece a la venta, como sucede todos los años en los primeros 20 días de enero.

Se vende primero la hacienda de rechazo, los lotes desparejos y vacas vacías; se ofrece como invernada lo que hubiera salido como gordo más adelante y lo que no se puede terminar a campo; se vende el novillo como novillito.

Si la tremenda seca que castiga al 80 por ciento del stock ganadero nacional no se revierte con lluvias generalizadas y abundantes asistiremos en las próximas semanas a una oferta más alta de lo esperado, tanto en gordo como en invernada con un mercado vendedor y flojo. El déficit hídrico acumulado es muy grande y las lluvias pueden ser insuficientes para el atraso de los campos. La oferta ganadera no es mayor, y la caída de los precios no es más acentuada, porque el volumen de ganado gordo de buena calidad disponible para faena es reducido, esto por el vaciado de los feedlots y por el progresivo deterioro del estado de muchos lotes de ganado próximos a terminarse, afectados por la seca y por los calores. Hay poco gordo bueno, y además se está utilizando mucha hacienda para pastorear sorgos y maíces originalmente sembrados para cosecha. Se intenta aprovechar lo que está casi irremediablemente perdido.

 De acá en más, el mercado será “climático”, dependiendo en gran medida de las lluvias, de las temperaturas y de la recuperación de los campos.

El daño acumulado es grande y sólo con una reversión drástica del panorama de lluvias se podrá recuperar, aunque sea parcialmente, el clima de retención ganadera que predominaba en el mercado hasta la primavera pasada.

Los dos grandes jugadores, al menos en el corto plazo, son: por el lado de la oferta, la de origen pastoril (puro y suplementado), y por el lado de la demanda, el consumo interno. La exportación sigue a la defensiva, con pérdidas operativas, cierre de plantas (temporalmente o en forma definitiva), con bajos volúmenes embarcados (17 mil toneladas en noviembre) y precios FOB con tendencia a la baja. El Hilton ha perdido cerca de 4000 dólares por tonelada en menos de tres meses, y la mayoría de los restantes mercados presionan por precios FOB más bajos

Con los feedlots semivacíos, se defenderá mejor lo liviano bien terminado, y sufrirá todo lo demás, desde el novillo a la vaca. Este panorama negativo promete abundancia de hacienda para los meses inmediatos, y un faltante importante para más adelante. Todo lo que sobre ahora faltará el resto del año. Tenemos todavía nueve millones de cabezas menos y mas allá de esta miniliquidación de origen climático, no sobra nada.

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