13 de enero de 2012 14:40 PM
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El campo habla . . .

... que, sin dudas, la nota de la semana la dio nuevamente el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, con su poca feliz sugerencia de «restar dramatismo» a la fuerte sequía, y que hizo recordar al exministro Domingo Cavallo cuando recomendó a los productores que se dedicaran a producir «carpinchos» para diversificar y mejorar su rentabilidad.

 En ambos casos, el malhumor de los hombres de campo se acentuó, más aún, cuando las esperadas lluvias finalmente no alcanzaron, en la mayoría de las zonas, el milimetraje que se necesitaba para frenar los daños más graves, y apenas si apagaron algunos de los múltiples incendios que se están produciendo en distintas zonas del país. En tal sentido, no pocos «recordaron» estos días también a la extitular de Ambiente Romina Picolotti, cuando debido a las quemas de pastizales en la zona del alto Delta (en el otoño de 2008, en pleno conflicto por la 125), cuya humareda alcanzó hasta Buenos Aires y obligó a cerrar la Ruta 9 en varias oportunidades, culpó a los productores por los incendios.

… que la conmemoración de los 10 años de la salida de la convertibilidad, y la devaluación «sin red» de Eduardo Duhalde con su entonces ministro Jorge Remes Lenicov, vuelve a encontrar al campo en el centro de la escena, aunque, a diferencia de entonces, ahora el que necesita la ayuda es el interior. Al menos así los entendieron en estos días varios legisladores, como Ricardo Buryaile (UCR Formosa), entre otros, quienes plantearon distintas alternativas. En el primer caso, criticando elípticamente las declaraciones de Yauhar, el formoseño que planea presentar un proyecto de ley sobre seguro agrícola, señaló que la Ley de Emergencia Agropecuaria actual (que prevé $ 500 millones de ayuda) no sirve para paliar mínimamente una situación en la que las pérdidas ya superan los u$s 5.000 millones.

… que los daños no se circunscriben sólo a la cosecha. También en los tambos ya registran pérdidas (por los calores y la caída de alimentación que se prevé), lo mismo que en ganadería de carne, donde la oferta aumentó forzadamente en las últimas semanas debido al «achicamiento» de los campos, pues a causa de los calores extremos el pasto está «sancochado». Lógicamente, la oferta adelantada de hacienda se hará sentir inmediatamente después de que se corte la seca, momento en el que puede volver la retención. Pero la carne también fue noticia en la semana por otras razones. Por caso, mientras se cerraba la muy moderna planta de Swift JBS en Venado Tuerto, Entre Ríos volvía a hacerse cargo de un frigorífico, San José, a pesar de las muy negativas -y costosas- experiencias en el pasado, con otras plantas, como Santa Elena, que fue provincializada y privatizada varias veces. Al mismo tiempo, el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, alertaba sobre el cierre de más de 40 plantas. Pero también se conoció una nota de hace un mes, enviada por los operadores de carne europeos a las autoridades comunitarias, en la que «solicitan» que se haga la distribución de la Cuota Hilton directamente en Europa. El pedido de adjudicación directa se dispara por las irregularidades ya continuas en las que incurre la Argentina, que incumplió con la codiciada cuota (hoy a u$s 15.500/t) al menos en cinco oportunidades durante la administración Kirchner. De hecho, desde que se modificó el sistema (2009) nunca más se pudo completar y se estima que en el período actual, que termina en junio próximo, pueden quedar entre 6.000 y 8.000 toneladas de las 29.300 sin enviar, debido a las demoras de asignación en que ya incurrió Agricultura, y a pesar de los anuncios ahora de «liberación» de las exportaciones de carne desde la Secretaría de Comercio Interior, y de la «misión para vender en Angola» que propicia el propio Gobierno.

… que el asunto de la sequía ya da para todo, incluyendo la nueva versión «meteorológica» de Alberto Samid, sorprendentemente devenido en meteorólogo. Al menos, así se entendió en varias entrevistas radiales en las que el matarife exmenemista, y ahora kirchnerista, aseguraba que las lluvias caídas habían «alejado la seca», contradiciendo así todos los informes técnicos y de las entidades. En tal sentido, también sorprende que teniendo el INTA un equipo altamente especializado, y contando con los datos estadísticos e históricos, el ministro de Agricultura haya desconocido el déficit de agua en el suelo que venía de arrastre desde hace 6-8 meses y que agudizó la crisis con la falta de precipitaciones y altas temperaturas de noviembre-diciembre. Pero si de contradicciones y cortocircuitos se trata, lo que estaría ocurriendo en el seno de la industria frigorífica promete aristas de culebrón, debido a algunas «traiciones» de dirigentes que parecen querer congraciarse con el poder de turno, aunque hasta ahora, al menos sectorialmente, les fue más que mal. De todos modos, el asunto apenas sería el eco de lo que está ocurriendo en el seno del propio Gobierno, y que tiene al controvertido Guillermo Moreno en el ángulo principal.

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