13 de enero de 2012 21:23 PM
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¡¡A desdramatizar…!! (Susana Merlo)

Partiendo del dato indiscutible de que la seca ya provocó, hasta ahora, daños variables que no son reversibles y que se pueden estimar en una pérdida inicial de, al menos, 12/15 millones de toneladas de la actual cosecha, además de una cantidad difícil de magnificar aún de kilos de carne y litros de leche tanto directos como en su “equivalente-pasto”, dado el deterioro sufrido en los campos, ahora las disyuntivas que se enfrentan son dos: por un lado la posibilidad de que la seca efectivamente se haya cortado, lo que a todas luces parece bastante improbable, y la segunda, el déficit financiero que ya provocan las pérdidas actuales, que obviamente se puede ampliar geométricamente en la medida que las irregularidades climáticas se prolonguen en las próximas semanas.

A partir de este mix de supuestos y realidades, la frase poco feliz del Ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, en el sentido de restarle “dramatismo” a la seca, pasa a tener otras interpretaciones.
Es que básicamente son muchos los afectados además de los productores (industrias procesadoras, proveedores de insumos, fábricas de maquinarias, transportistas, intendencias, gobiernos provinciales, y hasta el gobierno nacional, entre otros) que van a resultar afectados por el “achicamiento” económico de, por ahora, unos US$ 5.000 millones directos, sin contar la multiplicación económica y sus derivaciones.
Muchos productores invirtieron y no sólo no van a recuperar lo que “enterraron”, sino que además quedarán endeudados y enfrentarán un problema de liquidez a corto plazo como para encarar la próxima campaña, que entonces también se podría reducir por esta misma causa, prolongándose los efectos negativos a la campaña 2012/13 (algo que al Ministro tal vez no se le ocurrió).
Por otra parte, las afectaciones serán tanto para los campos chicos, sin capacidad financiera para aguantar, como para los pools de siembra, en general muy concentrados en la Pampa Húmeda, por lo que en este caso la diversificación les jugará en contra ya que es justamente esta región la más afectada por la seca.
Lamentablemente esto tendrá un efecto negativo agregado ya que es probable que algunos de los capitales de este tipo que se habían invertido en ciclos anteriores ahora se retiren al no poder sacar beneficios, lo que acentúa el achicamiento financiero para la nueva campaña.
Por el lado de los procesadores (molinos, polleros, productores de chanchos, etc.) no hace falta abundar mucho para darse cuenta que se les encarece una materia prima estratégica como son los granos y, en algunas de las regiones más afectadas, hasta puede “desaparecer” la oferta agrícola obligando a buscarla en lugares más distantes.
También es clara la situación de los proveedores de insumos, muchos de los cuales les costará cobrar la deuda de esta campaña, y mucho más poder vender para la próxima. ¿Con qué crédito se van a manejar con los morosos?
Y si no hay liquidez para gastar en lo imprescindible queda claro que buena parte de las inversiones en equipos, maquinarias e infraestructura se verán postergadas. De hecho, en maquinaria ya viene sucediendo desde fines del año pasado.
Para los transportistas la cuenta es lineal: 30 toneladas por camión. O sea, hasta el momento, entre 400 y 500 mil viajes menos.
Pero van a ser las provincias y sus gobernadores e intendentes los que registrarán el mayor impacto por caída de la actividad económica global y baja de la recaudación. Y es este último aspecto el más complejo pues los estados provinciales fueron perdiendo fuertemente participación en el total de impuestos. Dicho de otra forma, mientras en los ´80 las provincias recaudaban el 55% y la Nación el 45%, ahora los porcentajes son de apenas 24% contra el 76% (entre otras cosas por retenciones que apenas se coparticipan), respectivamente.
Y si a esto se le suma que normalmente a la hora de priorizar un pago los contribuyentes anteponen los nacionales por sobre los territoriales, entonces la dependencia de los Gobernadores, de los “aportes” que la Nación les quiera dar (y que también se están recortando igual que los subsidios), pasa a ser casi excluyente.
Seguramente más de uno recordará ahora que tan alegremente se votaron muchas veces las cesiones de derechos y hasta se otorgaron prórrogas injustificadas de atributos que ahora muy difícilmente las provincias podrán recuperar.
Por eso, tal vez el asunto no pasa por “dramatizar” o “desdramatizar”, sino por tener un poco de conocimiento de la situación y sus eventuales derivaciones, y, principalmente, bastante sentido de responsabilidad.

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