14 de enero de 2012 11:09 AM
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El principal desafío para Uruguay es mantener su condición sanitaria

Aftosa. Presidente de la OIE dice ver al país bien parado y muy alerta.

Para Uruguay la sanidad siempre fue una política de Estado y eso posibilitó que lleve 11 años sin fiebre aftosa. Hoy, frente al rebrote de la enfermedad en Paraguay, el mayor desafío es evitar reinfectarse pese a extremar la prevención a nivel país.

Hoy hay más de 100 países en el mundo que padecen la fiebre aftosa. La enfermedad -que padeció Uruguay en 2001- se presentó con más fuerza en 2011 e incluso apareció en la región al volver a afectar a la ganadería paraguaya con más de un foco en donde ya se aplicó el rifle sanitario. La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) está preocupada por esta enfermedad, porque el mundo precisa cada vez más proteínas de origen animal frente a una población que llegó a los 7.000 millones.

El uruguayo Carlos Correa, que hoy preside el organismo internacional ante el cual representó al país por más de 20 años dijo en entrevista con El País que Uruguay está bien posicionado en materia sanitaria, porque la sanidad siempre fue política de Estado, pero, aun así, afirmó que no hay que bajar la guardia.

 -¿Cómo analiza la OIE el surgimiento de nuevos focos de fiebre aftosa en el mundo? En 2011 la enfermedad volvió a surgir en Medio Oriente, Asia, África y países desarrollados.

-El organismo ve el surgimiento de nuevos focos con preocupación. No olvidemos que esta enfermedad ocasiona pérdidas de enorme dimensión tanto económicas, como en disminución de proteínas de origen animal tan necesarias en el marco de la seguridad alimentaria mundial en un mundo que acaba de alcanzar una población de 7.000 millones de habitantes. Por lo tanto y luego de la erradicación de la peste bovina, la OIE en la Asamblea Mundial de 2011, le ha dado prioridad a un Plan de Control y Erradicación Global de esta enfermedad coordinadas por FAO y nuestra organización, el cual se presentará en la segunda Conferencia Mundial de Fiebre Aftosa a realizarse en Tailandia en junio de 2012.

-¿El plan ya está listo?

-Está siendo discutido y redactado por los expertos. Considero que con este plan estratégico global, que debe incluir una presupuestación preliminar, se podrían captar los recursos financieros necesarios para llevar adelante las acciones estratégicas de cada región y continente.

-¿Cómo observa el avance sanitario de Uruguay? ¿Cuáles son los principales desafíos que tiene el país por delante en materia sanitaria?

-A Uruguay lo veo bien posicionado en materia sanitaria, producto de una política de Estado que se ha mantenido durante muchos años. Es percibido como un país serio y transparente en la materia. Entre los principales desafíos que tiene el país por delante se encuentra el mantener su situación sanitaria que le permita continuar con el acceso a los más de 100 mercados que tiene actualmente abiertos para sus productos y continuar las negociaciones para ampliar los mismos. Otro desafío importante, en materia de zoonosis, es realizar los ajustes necesarios para culminar las campañas de erradicación de tuberculosis y brucelosis.

-Los conceptos de la OIE cambiaron con los años. ¿Cuáles son los caminos que hoy tiene un país para volver a recuperar su status sanitario?

-Durante los últimos años, la OIE ha trabajado activamente en la actualización de sus normas para esta enfermedad, procurando facilitar el comercio de animales y productos seguros desde el punto de vista sanitario y basados en los últimos aportes de la ciencia. Se crearon determinadas categorías de estatus sanitarios, tales como países y/o regiones libres sin y con vacunación, conceptos de ausencia de actividad viral, zonificación, compartimentación, zona de contención, así como enfoques de comercialización de productos independientemente del estatus sanitario de país de origen, obviamente, aceptando las medidas de mitigación de riesgo que deban ser aplicadas. Hoy un país o zona para recuperar su estatus de acuerdo al Código Zoosanitario Terrestre tiene varias opciones. Tratando de resumir, si en un país donde se aplica la vacunación aparece uno o más focos puede:

a) Aplicar el sacrificio sanitario y poder aspirar a recuperar su estatus seis meses después del último caso, cumpliendo una serie de condiciones entre ellas la demostración de ausencia de circulación del virus;

b) Si no se recurre al sacrificio sanitario, pero se realiza vacunación de emergencia se puede recuperar el estatus a los 18 meses del último caso, cumpliendo una serie de condiciones, como la ausencia de circulación del virus;

c) El establecimiento de una zona de contención, concepto recientemente aprobado, permite encapsular el foco y poder recuperar el estatus del resto del país en un período de un mes (dos períodos de incubación). Para esto es necesario una serie importante de condicionantes, como ser tener conocimiento del origen del foco, identificación del brote primario, vinculación epidemiológica de que todos los casos confirmados estén asociados, garantizándose que todas las áreas afuera de esta zona de contención estén libres de riesgo. Asimismo deben cumplir otros requisitos que están descriptos en el Código, como ser ausencia de circulación del virus y adecuada trazabilidad. Esta opción fue aplicada solo una vez por el escape de virus de un laboratorio en Europa.

-Muchas naciones siguen escudándose en las enfermedades animales y utilizándolas como barreras para trabar el comercio, aun cuando existen pruebas científicas que demuestran el status de un país. ¿Cuáles son los caminos que tiene la OIE para evitar esas trabas al comercio?

-Si bien es cierto que hay países que siguen utilizando barreras para trabar el comercio, cada día más estos se alinean a las normas y directrices de la Organización Mundial de Sanidad Animal, ya que existe un significativo trabajo en la actualización de estas normas.

Son 65 los países libres sin vacuna

Hasta ahora, son 65 los países en el mundo que han logrado obtener oficialmente el status de país libre sin vacunación reconocido por el organismo mundial.

La Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) modificó el Código Terrestre para las enfermedades animales añadiendo la posibilidad para sus países miembros de someter a validación oficial en la Asamblea Mundial de Delegados -se hace todos los años en mayo- sus programas nacionales de control de la fiebre aftosa, recordó el director del organismo Bernard Vallat en un reciente editorial. Para el jerarca, esa validación “permitirá sin duda alguna proteger las decisiones de inversiones tomadas por los gobiernos y facilitarán los recursos necesarios para este trabajo de largo plazo (luchar contra la aftosa), que deberá a la larga interesar a todos los países del mundo”.

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