14 de enero de 2012 11:48 AM
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La minería en Chile ya deja sin empleo al agro y aquí nos negamos a discutirlo

Las cifras son más que claras y no pasa muy lejos: sólo hay que cruzar la cordillera para verlo, como lo hacemos para veranear. Ocurre que en Chile la disputa por empleados que hay entre la minería y el agro han logrado aumentar notoriamente el nivel de ingresos de los trabajadores. Menos prejuicios y más acción, con un Estado fuerte que controle las inversiones mineras, pero que no cierre la puerta, condenándonos a la eterna letanía de la queja.

Lo hemos dicho: proponemos una discusión seria en torno a todos los impactos de la minería sustentable y no contaminante en Mendoza.

Los indicadores nacionales e internacionales indican que allí radica la mayor movilización de divisas y la realidad también nos empuja a consolidar fortalezas en el Estado de modo de impedir que la oportunidad de crecimiento que implican esas inversiones terminen haciendo daño al ambiente en el que vivimos.

“Mini Mendoza”, como hemos llamado a la actual versión de nuestra provincia, con dolor, prefiere enterrar la discusión, dejarla “para después” y seguir lamiéndose las heridas que nos infringen los vecinos internos y externos.

Mendoza cuadruplicó su presupuesto provincial desde la gestión de Julio Cobos hasta el último aprobado para el primer año de Paco Pérez. Pero Mendoza no cuadruplicó sus recursos, ni su realidad mejoró un 400 por ciento.

Un informe difundido recientemente detrás de la cordillera da cuenta de que las mejores remuneraciones y perspectivas en la calidad de vida están impulsando la migración del empleo desde el agro hacia la minería.

El diario El Mercurio, autor del informe, consultó a la Federación de Productores de Fruta (Fedefruta) sobre el tema y de allí surge el dato de que en los últimos dos años, el costo por trabajador subió, en ese rubro, el 36,4 por ciento.

En definitiva, la tensión entre dos actividades fuertemente exitosas en Chile, como la agricultura (en donde su protagonismo vitivinícola los mendocinos no podemos desconocer) y la minería, están redituando en mejores salarios para los trabajadores.

Antonio Walker, presidente de la entidad que agrupa a los productores agrícolas de Chile, le explicó al diario trasandino que  el problema es serio si se considera que su sector tuvo un crecimiento de 7% en volumen en la temporada 2010-2011, y que los trabajadores van disminuyendo año a año. “Esta situación hace más complejas las tareas en el campo”, expresó.

Según Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores de Fruta (Asoex) en declaraciones al mismo diario, cada vez son más los trabajadores agrícolas, especialmente en el norte de Chile, que prefieren las minas al campo.

¿Podemos los mendocinos seguir hablando de la minería sólo considerando a los proyectos de impacto negativo? ¿O nos pondremos a trabajar en el funcionamiento de una policía ambiental fuerte y seria y a evaluar desapasionadamente el futuro económico de la provincia? ¿No somos defensores de nuestros yacimientos petrolíferos, acaso? ¿No nos hemos hecho los ciegos y anósmicos frente a los residuos que genera la explotación agrícola y la industrialización de sus productos? ¿O somos selectivos (y, por lo visto, torpemente conservadores) a la hora de determinar los ejes del desarrollo de la provincia?

“Se pagan mayores sueldos en la minería y eso es difícil de contrarrestar por los fruteros”, reconoció el ya mencionado Bown y eso, en definitiva, repercute en la calidad de vida de los trabajadores.

Según indica El Mercurio, este fenómeno también ha provocado un reajuste en los salarios de los trabajadores del agro. Según Walker, en los últimos dos años el costo de la mano de obra se ha incrementado un 36,4% si se mide en dólares.

Y un problema que aquí también se da, aun sin las alternativas laborales que se presentan del otro lado de los Andes: entre los rubros que más sufren la escasez de mano de obra figura la uva de mesa, que en algunas variedades es altamente intensiva en trabajadores, los que representan un 60% de la cadena de costos.

Dijimos en Mendoza S.O.S. antes de que asumiera el nuevo Gobierno y lo repetimos:

Por algún lado hay que empezar. Por ejemplo, estudiando y consiguiendo información, y analizando cómo se hace minería sustentable en el mundo, con qué elementos, con cuáles métodos, y qué efecto ambiental provoca. Una comisión de notables, un ente mixto neutral y objetivo formado por expertos, ONG, funcionarios e interesados, debería ser el encargado de tales estudios y procesarlos en seis meses. No nos quedemos con el “No”. Salgamos al mundo a ver cómo funciona realmente la minería. Y cuál es la extracción de minerales que podemos y necesitamos hacer.

Mirarnos el ombligo, como vemos, no nos ha estado dando resultados. Miremos alrededor y animémonos a discutir los temas de fondo. Mendoza clama por ayuda y somos los mendocinos quienes tenemos que salir prioritariamente a hacerlo.

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