15 de enero de 2012 00:52 AM
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Sequia : Pasan los años y los problemas se repiten

Una vez más la falta de lluvias golpeó con una dureza difícil de soportar en el departamento 9 de Julio. Las falencias estructurales que podrían aminorar los efectos del clima adverso siguen vigentes. Los perjuicios se repiten y el drama se hace cíclico.

La actividad agropecuaria del Departamento 9 de Julio enfrenta, totalmente diezmada, la peor sequía de su historia. El diagnóstico dice que el período secano -que comenzó en el 2004- vino para quedarse por un largo tiempo, 15 años por lo menos. Sin cultivos y con la muerte de animales, que abrevan una mixtura de agua dulce con otra de pésima calidad, este año 2012 será fatal para las aspiraciones de los productores.

Quizás el período húmedo de 30 años que se inició en los 70 y finalizó a comienzos de la presente década sea una de las explicaciones a la pereza de productores y funcionarios para encarar obras, modificar conductas y adaptarse a la natural aridez de este distrito. Cómo explicar que nuevamente, a tan sólo 4 años de la dantesca sequía de 2008/09 -que aniquiló la mitad del rodeo vacuno sólo en esa zona, unas 500.000 cabezas-, vuelvan a padecerse los mismos problemas ante la falta de lluvias. En este tiempo el Estado intentó una solución con un canal a cielo abierto entre Tostado y Villa Minetti que dejó de funcionar cuando más se lo necesita; también los “albergues temporarios” que tampoco están disponibles aún. Mientras que los productores -muchos, con el atenuante de no haber podido superar económicamente el daño de la sequía anterior- siguen remolones a la hora de construir aguadas, represas o los promocionadísimos -y útiles- módulos de cosecha de agua.

Ante esta nueva urgencia, la Comisión Provincial de Emergencia Agropecuaria sesionó en el Ministerio de la Producción el último martes y decidió recomendar al Ejecutivo la declaración de emergencia o desastre -según corresponda- para los departamentos San Cristóbal, 9 de Julio, Vera, General Obligado, General López y la parte norte de San Justo. Con una cantidad inusual de asistentes, el encuentro fue representativo de la extendida preocupación que existe en todo el territorio por la falta de lluvias. Allí también se escucharon otras propuestas y diagnósticos.

En primera persona

Históricamente 9 de Julio tiene un balance hídrico deficitario, concentrándose las precipitaciones en los meses de marzo y abril, excepto el período 1973-1998, donde las abundantes lluvias e inundaciones hicieron pensar que las condiciones cambiaban hacia una disponibilidad constante de agua, hecho que no ocurrió ya que se trató de un comportamiento cíclico del clima. Hoy, sobre la Ruta 77-S las napas freáticas están a una profundidad de 11 a 12 metros y en Antonio Pini se encuentran a 8 metros.

Germán Fernández, presidente comunal de Santa Margarita, afirmó que la sequía les “está pegando muy duro” y observó que su distrito no está considerado en los 15 millones que dispuso la Nación. “Queremos que se nos incluya”, solicitó durante la reunión de emergencia. Esos fondos, según se dijo, llegarían al departamento a través de la Asociación para el Desarrollo.

Silvina Asturiano, secretaria de turismo y medioambiente de Villa Minetti calificó como “caótica” la situación y demandó soluciones concretas. Una, vinculada al canal que bombea desde el Salado que no está llegando a la localidad: “hay tramos donde hay alcantarillas que son reducidoras de caudal, es necesario retirarlas y poner estaciones de bombeo”. En ese sentido clamó por “las bombas que el ministro Ciancio tiene reparadas en su ministerio”. Mientras que para los productores de menor escala que no tienen otra opción que acarrear agua con cisternas a un costo de entre $1.800 y $2.000, solicitó disponibilidad de maquinaria. “Solucionarían el tema del agua de sus animales limpiando sus represas nada más”, afirmó, y solicitó “que nos envíen (la provincia) al menos dos retroexcavadoras para solucionarle el problema a esos productores”. También confirmó que “en algunos campitos se le han muerto más de 80 animales” y evaluó que la actual sequía es peor que la de 2008 “porque arrastramos las consecuencias de años anteriores”.

Según Fernández “hay productores que no pueden sacar los animales del campo, limpiamos las represa con retroexcavadoras de hidráulica de la provincia: una maquina para dos distritos, los productores están desesperados; para el fin de semana tendremos otra máquina. Por el momento hay algo de pasto pero esto se está complicando, el invierno será seco”.

Emergencia ¿y algo más?

Para Daniel Ollero “la sequía nos pega a todos por igual”, pero lo peor está en 9 de julio donde no hay agua para consumo humano y la hacienda se está muriendo de sed. El 100 % de la cosecha de maíz está perdida y el 60 % de la soja de primera dañada: “no se desarrolla la planta, por más que lluevan 100 mm, el daño ya está hecho”. En lechería se han hecho reservas de mala calidad y “las de abril mayo las estamos consumiendo ahora”; y aún así “hay una merma en la producción de 440/500 litros, que traducido a dinero son “entre $18.000 y 20.000 que le van a estar faltando al productor cuando cobre la liquidación de enero”.

Por el consumo anticipado de las reservas, y el riesgo de que no lleguen lluvias a tiempo para nuevas siembras, es que todos coinciden en que el invierno puede llegar a ser “muy duro”.

Para el dirigente “la emergencia sería una solución por alguna línea crediticia o la prórroga o exención impositiva, pero eso no alcanza”. Y opinó que “los estados nacionales y provinciales esta vez sean socios en las malas con los productores agropecuarios, no únicamente en las buenas”.

El ministro Carlos Fascendini declaró: “no podemos inventar la máquina de (hacer) llover” al ser consultado si podría pensarse un mecanismo más útil para el productor que el mero diferimiento o exención de impuestos. Otras alternativas que mencionó es la construcción de infraestructura y el ordenamiento territorial “para que definitivamente no sembremos donde tenemos fracaso tras fracaso por inundación o sequía”. En ese sentido aludió a que “de cada 5 cosechas tenemos 1 positiva”, por lo que hay que avanzar en la definición de las aptitudes de cada región “porque si no estamos siempre beneficiando a producciones que pueden no ser sustentables”. Sobre esto están trabajando -hace tiempo- los técnicos de la cartera, pero “con los plazos (para llevarlo a la práctica) que determinen los consensos necesarios para que estos sea una política respetada, tampoco se quiere imponer”.

Las previsiones climáticas anticipan la posibilidad de que la sequía estival continúe con un invierno seco que devastaría los forrajes y los cultivos y dilataría la falta del agua, agravando la aridez a temporadas demasiado extensas.

Sin embargo, no se ha producido la cosecha de agua tan promocionada. Excepto algunos módulos experimentales, son pocos los productores que montaron este tipo de infraestructura en la región.

El canal a cielo abierto construido por la provincia es un paliativo, no una solución definitiva al problema. El error sería considerar a un período de quince años de sequía como algo transitorio y no aprovechar para ejecutar la infraestructura hídrica necesaria. Mientras tanto los productores se ven obligados a actuar en momentos de desesperación, derivando agua hacia sus campos en crisis y cargando 40.000 litros por cada camión a lo lardo de dicho canal.

 Relatos de otras regiones

El lunes 9 recibimos el siguiente correo de nuestro lector Roberto Esquivel, en el que relata la situación de su campo ganadero en La Brava, departamento San Javier. “En este momento los molinos no sacan agua porque las napas se fueron a treinta metros y es un costo muy alto en perforación y material. Sumado a eso los pastos se secaron todos y la gramilla se hace polvo en la mano y tenemos que estar gastando en veterinaria permanentemente. A mi me parece que las autoridades sanitarias tienen que recorrer la zona y proveer medicamentos por las enfermedades que ocasiona esta sequía; y el gobierno ayudarnos con los materiales para hacer nuevas perforaciones. Las vacas con agua buena pueden sobrellevar la crisis, pero en este momento no tenemos agua . Ayer se murieron por septicemia dos vacas y un toro que compre en una cabaña. Con el campito que alquilo mantengo dos familia en el campo; no te dan ganas de seguir con esto, necesitamos una ayuda extra”.

 Destete precoz con el dinero de la Nación

El titular de la Sociedad Rural de Tostado, Gerónimo Senn, comentó a Campolitoral que le propusieron al Ministerio de la Producción reactivar los alojamientos temporarios para facilitar el destete precoz y aliviar a las vacas de los productores más complicados. Estas instalaciones fueron montadas por iniciativa oficial durante la sequía de 2008/09 y tienen capacidad para alojar 4.000 cabezas.

“En la reunión de Emergencia le propusimos a Contigiani (Luis, Secretario del Sistema Agroalimentario) que se destine parte de los $15 millones que la Nación entregará para paliar la crisis a subsidiar el alimento necesario para poner en marcha la rueda”, dijo el dirigente. El razonamiento de la Rural es que, de dividirse el monto total por los 2.500 RENSPA (Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios) que hay en el departamento, a cada uno le corresponderían $6.000. “Con esa plata van a pagarle al almacenero, es el valor de dos vacas; en cambio con $500.000 nosotros podemos comprar los rollos y el balanceado suficiente para recibir terneros en las instalaciones”, dijo el ruralista, quien aportó otro dato preocupante: “los terneros que en marzo se pagaban $15 el kilo hoy ya están valiendo $9”.

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 Capacidad hotelera. Los corrales de alojamiento temporario se implementaron en terrenos de la rural de Tostado en 2009. Sería una de las herramientas disponibles para socorrer a productores en problemas.

Lluvias totales

Las precipitaciones que recibió el Departamento 9 de Julio el 11 de este mes sólo sirvieron para aliviar un poco el calor, no haciéndole ningún tipo de mella a la sequía.

En Tostado llovieron 50 mm (equivalente a 500.000 litros por hectárea), en Villa Minetti 78 mm. (780.000 litros), en Montefiore 45 mm, en Logroño 41 mm, en Pozo Borrado 32 mm, en San Bernardo 50 mm, en Santa Margarita 14 mm, en El Nochero 25 mm, en El Triángulo 40 mm; en Independencia 24 mm y en Tres Pozos 48 mm.

Prescindiendo de la evaporación, en Tostado y Villa Minetti a un pequeño productor (500 animales) estos volúmenes de agua le alcanzaría para dar de beber al ganado alrededor de una semana, siempre mixturándola con el agua de mala calidad existente en las napas.

 

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 Imagen repetida. Cada vez que se cortan las lluvias por un período prolongado los camiones cisterna vuelven a rodar por los caminos departamentales para saciar la sed de la hacienda.

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