15 de enero de 2012 13:56 PM
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Están prácticamente paralizadas las ventas de campos por el ICIR

URUGUAY : En algunos casos, hubo vendedores que anularon el negocio.

El mercado de venta de campos está prácticamente paralizado y, según los operadores, el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR) le puso punto muerto a los negocios. Previo a su aprobación las ventas fueron “normales”.

El pasado 29 de diciembre el Poder Ejecutivo promulgó la ley 18.876 que crea el Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR) y que modifica la forma de cálculo del Impuesto a las Rentas de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) sobre las ventas de inmuebles rurales adquiridos antes del 1° de julio de 2007 (ver apoyo).

Lo recaudado por el ICIR tendrá como destino la caminería rural, mientras que lo recaudado por los cambios previstos en la forma de calcular la renta correspondiente a la enajenación de inmuebles rurales adquiridos antes del 1° de julio de 2007, se aplicará en las políticas de desarrollo del Instituto de Colonización.

 Fuentes vinculadas a varios estudios de abogados dijeron a El País que sobre fin de año hubo “muchísimos negocios de compras de campos” que se “aceleraron por el impuesto”. “Hay personas que se iban a ir de vacaciones y tuvieron incluso que quedarse unos días más para cerrar los papeles”, agregaron las fuentes.

En busca de no pagar “de más”, inversores concretaron sobre fin de año múltiples compra-ventas de campos en el país. El objetivo fue evitar un incremento en el pago por la renta obtenida por la venta de los inmuebles. Varios operadores consultados por El País aseguraron que el apuro a cerrar negocios puede haberse dado a nivel de sociedades anónimas, pero descartaron de plano que se hayan realizado más ventas debido a la incertidumbre que generaba el nuevo tributo.

Lo cierto es que hoy el mercado está prácticamente paralizado. “Lo que hizo el impuesto fue poner un punto muerto en el mercado”, aseguró Federico Rodríguez, operador de Cerro Largo con amplia trayectoria en el negocio inmobiliario agropecuario y titular del escritorio del mismo nombre. “Si bien se estaba manejando y ya estaba aprobado en Diputados, el ICIR agarró a todo el mundo desprevenido, porque se votó en la madrugada del 29 de diciembre y se puso en marcha rápido. Eso trajo aparejado que los inversores se quedaran quietos”, explicó.

Según Rodríguez, “las ventas de campo que ya estaban pactadas se hicieron antes de la aprobación del impuesto. No hubo gente que saliera a vender porque se venía el impuesto”, explicó Rodríguez.

Por su parte, Alejandro Zambrano, uno de los principales de Zambrano & Cía. admitió que algún negocio más se pudo haber hecho antes de fin de año, pero en aquellos casos que el vendedor tomó las condiciones que ponía el comprador, porque no estaba muy clara la reglamentación de la nueva ley. De todos modos, Zambrano aseguró que “el ritmo de negocios fue normal, no hubo corridas en el mercado”.

Asimismo admitió que actualmente el mercado se tranquilizó bastante e incluso, explicó que algunos vendedores que no habían llegado a firmar el boleto de compra-venta, “dejaron el negocio sin efecto y retiraron el campo de la venta”.

Para Zambrano, comenzando el 2012 los negocios estarán parados “hasta que la gente tenga claro el tema impositivo y el nuevo impuesto a la tierra”.

La rapidez con la que se aprobó el tributo sorprendió no sólo a los operadores, también a las gremiales rurales que hasta último momento hicieron esfuerzos por demostrar la inconveniencia del ICIR.

“Sabíamos del interés que tenía el gobierno en impulsarlo y se cumplió lo que el gobierno dijo que haría”, reconoció el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), José Bonica. La gremial fijará su posición oficial a fin de mes, dijo Bonica a El País.

La “ARU va a decantar un poco los ánimos y vamos a analizar cómo será nuestro relacionamiento con el gobierno a partir de este tributo”, explicó el ruralista.

En cuanto a la paralización de los negocios de compra-venta que se están registrando en el mercado, el presidente de la ARU aseguró que “el enlentecimiento que se produce siempre a esta altura del año es considerado normal”.

Por su parte, la Federación Rural trabaja con sus asesores para definir los pasos a dar a raíz del tributo.

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