13 de enero de 2010 08:19 AM
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Enfermedades producidas por Clostridium perfringens en rumiantes, con especial referencia al bovino

Clostridium perfringens produce enfermedades en ovinos, caprinos, bovinos y otras especies, la mayoría de las cuales son genéricamente llamadas enterotoxemias.

Este microorganismo puede ser un habitante normal del intestino de la mayoría de las especies animales, incluyendo al ser humano. Por lo tanto, el diagnóstico de las enfermedades producidas por C. perfringens es complejo, ya que con pocas excepciones, el sólo aislamiento de esta bacteria del intestino, no es suficiente para confirmar un diagnóstico de infección por la misma.Es generalmente aceptado que cuando el ambiente intestinal se altera, usualmente debido a la presencia de grandes cantidades de hidratos de carbono no digeridos, C. perfringens prolifera y produce grandes cantidades de toxinas que actúan localmente o se absorben a la circulación general.La historia, los signos clínicos y los hallazgos de necropsia son elementos útiles para establecer un diagnóstico presuntivo de la mayoría de las infecciones por C. perfringens. Sin embargo, la confirmación del diagnóstico de estas enfermedades debe siempre confirmarse por análisis de laboratorio, incluyendo muy especialmente la detección de toxinas clostridiales en el contenido intestinal e histología.Lo dicho mas arriba es particularmente cierto para la mayoría de las enterotoxemias de los pequeños rumiantes. Sin embargo, en el caso del bovino, el diagnóstico de las enfermedades producidas por C. perfringens es aún más complicado. El principal problema en esta especie, es que la enterotoxemia no ha sido debidamente definida como entidad, los postulados de Koch no han sido cumplidos y, por lo tanto, es difícil, si no imposible, establecer un diagnóstico definitivo de la enfermedad. La llamada enterotoxemia bovina por C. perfringens tipo A por ejemplo, es un buen ejemplo de este problema.A pesar de lo frecuentemente que esta enfermedad se diagnostica en muchos países del mundo, la literatura científica sobre este problema es sumamente escasa y no existen criterios definidos para su diagnóstico. En este sentido, es sorprendente que cada vez más laboratorios pro ductores de vacunas en todo el mundo estén incorporando toxinas de C. perfringens tipo A a sus vacunas. Quizás la excepción a lo dicho anteriormente sea la enterotoxemia por C. perfringens tipo C que afecta a terneros recién nacidos, y cuyo diagnóstico puede confirmarse por la detección de la toxina beta de C. perfringens en el contenido intestinal, o por el aislamiento de grandes cantidades de C. perfringens tipo C del intestino (este tipo de C. perfringens es raramente encontrado en el intestino de bovinos sanos, por lo que su aislamiento sí tiene valor diagnóstico).Con respecto a la enterotoxemia por C. perfringens tipo D, si bien se han descripto en bovinos lesiones muy similares a las producidas por este microorganismo en ovinos, no se ha podido aun demostrar la relación causal entre estas lesiones y C. perfringens tipo D.

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