18 de enero de 2012 10:28 AM
Imprimir

Valoración del Bienestar Animal del cerdo en la Unión Europea

La publicación Engormix, especializada en temas agropecuarios, divulgó un estudio dedicado al bienestar animal, el cual se titula "“Valoración del bienestar animal del cerdo. Parámetros evaluados en el matadero”".

En su introducción, los autores del extenso texto comienzan señalando que “la preocupación por el bienestar animal es creciente en toda Europa”, siendo este un fenómeno que se da desde el consumidor y también en los poderes legislativos.

En ese contexto la Comisión Europea financia desde el año 2004 un proyecto europeo integrado, conocido con el acrónimo de “Welfare Quality®” (*). Uno de los objetivos principales del mismo “es obtener un sistema de valoración del bienestar de los animales de abasto que sea aplicable en granjas y mataderos, y que pueda convertirse en un sistema estandarizado para toda Europa. Además, el sistema de valoración, debe proporcionar información sobre el bienestar de los animales de una forma sencilla y entendible por el público”.

“A modo de ejemplo, se presentan algunos de los parámetros que serán incluidos en el sistema de valoración del bienestar del porcino en matadero, tales como la valoración del miedo, resbalones, caídas, cojeras, presencia de heridas o índice de mortalidad y eficiencia del aturdimiento previo al sacrificio. Para más información se puede consultar la dirección www.welfarequality.net”.

GARANTÍA DE TRATO ADECUADO. El trabajo agrega que “la sensibilización acerca de los temas de bienestar animal surgió en el Reino Unido alrededor de los años 60 y desde entonces no sólo se ha consolidado en este país, sino que ha aumentado notablemente en toda la Unión Europea”, a tal punto que el consumidor europeo no ve al animal de abasto como un “simple medio para producir alimentos”, sino que requiere otros requisitos como “la seguridad y la calidad de los alimentos, la protección del medio ambiente y la garantía que los animales reciben un trato adecuado”.

Lo más curioso es ese nuevo y creciente interés por el bienestar de los animales “ha provocado importantes cambios en materia de legislación”.

Al respecto la UE “dio un paso decisivo en el reconocimiento del bienestar animal como un objetivo de los Estados Miembros en el tratado de Ámsterdam de 1997. En éste, se incluía un protocolo en el que se hacía especial hincapié en el cuidado de los requerimientos de los animales de producción en materia de bienestar. Más adelante, los mismos objetivos del protocolo fueron introducidos en la constitución de la UE, en su artículo III-121, en donde destaca el tratamiento de los animales de producción como seres con capacidad de sentir emociones. La legislación elaborada hasta la fecha fija unas normas mínimas para la protección de los animales de abasto. Para algunas especies concretas (terneros, cerdos y gallinas ponedoras) se han establecido normas más detalladas, mientras que para otras, como el ganado vacuno de leche, el ganado ovino, etc., de momento sólo existen requisitos generales”.

Además los ciudadanos de la UE han manifestado “un interés creciente por normas más rigurosas en materia de bienestar animal, lo que puede tener repercusiones directas e indirectas en la seguridad y la calidad de los alimentos”.

Pero la preocupación por el bienestar animal difiere en los distintos países de la UE. Por ejemplo y “según el Eurobarómetro del año 2005, aunque un 57% de los europeos están dispuestos a pagar los huevos más caros en pos de una mejora en el bienestar  de las gallinas ponedoras, estos porcentajes son de un 79% y un 64% en Dinamarca y el Reino Unido, por un 45% en España”.

“Al mismo tiempo, un 52% de los españoles encuestados reconoce no fijarse en aspectos relacionados con el bienestar animal cuando compra huevos o, sencillamente, no sabe de qué le hablan. Este porcentaje es un 12% en Dinamarca y un 20% en el Reino Unido, con una media europea del 28%. Por otro lado, sólo un 27% de los españoles encuestados diferenciaban fácilmente entre los productos producidos en base a estándares de bienestar de los que no, mientras que en Dinamarca eran un 60% y en el Reino Unido un 56% (Eurobarómetro, 2005).

Un estudio sociológico realizado en Europa reveló que la falta de etiquetado sobre los métodos de producción impedía que los consumidores pudieran optar por productos procedentes de sistemas de producción más sensibles con el bienestar de los animales”.

“Según el Eurobarómetro de 2005, un 93% de los daneses y un 69% de los habitantes del Reino Unido han visitado alguna vez una granja de producción, pero sólo lo han hecho el 51% de los españoles, con una media europea del 69%”

Así que el estudio de Engormix asegura que “la información que se facilite a los consumidores sobre los sistemas de producción y un etiquetado adecuado pueden constituir dos elementos esenciales de la cadena alimentaria europea para potenciar el bienestar de los animales en los próximos años. De hecho, la Comisión Europea aprobó en enero de 2006 el ‘Plan de acción comunitario sobre protección y bienestar de los animales’ que tendrá una vigencia de 5 años. Los cinco ámbitos de acción del plan son : 1)  aumentar los estándares de bienestar, 2) apoyar la investigación en este ámbito, 3) introducir indicadores estandarizados de bienestar animal, 4) promover el bienestar animal en el ámbito internacional, y 5) mejorar la información sobre bienestar animal”.

“Por otro lado, la Comisión Europea ha financiado varios proyectos de investigación en los últimos años sobre el bienestar de los animales de granja, con temas que van desde estudios sociológicos sobre el comportamiento de los consumidores a estudios sobre el bienestar en la cría de aves de corral y de terneros”.

WELFARE QUALITY®. El proyecto Welfare Quality®, cuyo extenso título es: “Integración del bienestar de los animales en la cadena de la calidad alimentaria: de las preocupaciones del público a un mejor bienestar y una calidad transparente” tiene un presupuesto de 17 millones de euros€, de los cuales 14,4 millones los aporta la Comisión Europea, el proyecto lo llevan a cabo 39 instituciones de 15 países europeos distintos (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Hungría, Italia, Irlanda, Noruega, Suecia, Suiza, el Reino Unido y la República Checa).

El proyecto se inició en mayo de 2004 y tiene una duración de 5 años. Sus objetivos son: 1) estudiar las demandas sociales en materia de bienestar animal, 2) desarrollar un sistema estandarizado de evaluación del bienestar animal, 3) desarrollar métodos que permitan transmitir al consumidor información clara sobre las características de los alimentos en relación al bienestar de los animales y 4) buscar estrategias prácticas que permitan mejorar el bienestar de los animales.

“El protocolo de evaluación del bienestar de los animales incluye la granja, el transporte y el sacrificio y se trabaja en vacuno, porcino y aves de corral. El objetivo final es conseguir un protocolo estandarizado que integre distintas medidas y que sirva para valorar y hacer el seguimiento del bienestar de cada una de las especies”, asegura el estudio citado.

El punto clave de este protocolo es “la integración de distintos parámetros” o conceptos de bienestar. Lo necesario es contar con “un sistema de valoración y seguimiento que capture variables de fuentes muy diversas”. A menudo se cae en la simplificación de observar “el ambiente donde viven los animales (muchas medidas legislativas giran alrededor de aspectos tales como la densidad dentro de los corrales)”, lo cual muchas veces es relevante “pero sólo están ligadas a la experiencia de los animales de una forma indirecta”.

“Otra opción es fijarse en medidas basadas en el manejo de los animales, las cuales son importantes porque son aspectos que pueden afectar su bienestar”, pero las medidas basadas en el ambiente y el manejo “no proporcionan una valoración exacta del estado de bienestar de un individuo en un momento determinado”, asegura el estudio.

“La tercera aproximación, y la que toma más importancia en el proyecto Welfare Quality®, es el uso de medidas basadas en los propios animales. El bienestar de un individuo a menudo se evalúa en función del esfuerzo que tiene que hacer éste para poder superar las condiciones sociales y físicas a las que le somete su entorno, lo que es, a su vez, un reflejo de su estado mental. En relación a este esfuerzo de adaptación, el individuo puede encontrarse en tres situaciones distintas. En primer lugar, que el animal se vea superado por las condiciones del ambiente, en cuyo caso puede sufrir enfermedades de índole diverso e incluso llegar a morir. En segundo lugar, que el animal consiga adaptarse a las condiciones ambientales, pero que la superación de estas condiciones resulte difícil desde el punto de vista de los costes que el propio proceso de adaptación tiene para el individuo. Este coste es el resultado de dos factores: por una parte, las posibles consecuencias negativas de la respuesta fisiológica de estrés y, por otra parte, las posibles consecuencias negativas de los cambios de comportamiento que muestra el animal”.

Al estrés la respuesta del animal “puede resultar en una disminución del crecimiento, de la función reproductiva y de la eficacia de los mecanismos de defensa del organismo frente a agentes patógenos. Los cambios de comportamiento incluyen la disminución del apetito y, por lo tanto, del consumo de alimento e inhibición del comportamiento reproductor o la aparición de estereotipias -movimientos repetitivos y sin un propósito obvio, como masticar con la boca vacía-. Finalmente, la tercera situación en la que puede encontrarse un animal es que la adaptación al ambiente no le resulte difícil y no le suponga ningún coste biológico. En este caso, el bienestar animal será óptimo. Así, niveles elevados de cortisol en plasma o heces, frecuencias cardiacas elevadas, conductas de huída, ataque, miedo o estereotipias, además de  la pobre condición corporal, enfermedades o presencia de heridas son medidas válidas para valorar el bienestar de los animales. No obstante, no todas estas medidas se pueden utilizar de forma práctica en la granja o en el matadero”, advierte el texto.

“Los sistemas para valorar y hacer un seguimiento del bienestar de los animales necesitan ser validados antes de considerarse su introducción en este protocolo. En ensayos biológicos, la validación de estas medidas debe basarse en el estudio de su exactitud, repetibilidad, fiabilidad y sensibilidad. Un método se considera exacto cuando su resultado es cercano al supuesto valor real. Como no hay estándares ‘de oro’ en materia de bienestar (aquel valor que marque el valor real), la exactitud de un método no se puede testar directamente y se debe optar, al menos, por testar obligatoriamente su validez (en términos de que diga realmente alguna cosa sobre el bienestar animal). Durante los últimos dos años se ha estado trabajando en la validez de diferentes parámetros indicadores de bienestar animal para estudiar su inclusión en este protocolo y actualmente nos encontramos en la últimas fases de esta validación, en la que cada parámetro será evaluado en solitario y, posteriormente, en combinación con otros parámetros para ser incluidos en el protocolo final. Al mismo tiempo, para todos los parámetros se ha hecho un estudio de repetibilidad, es decir, se ha asegurado que varios observadores valorando una misma muestra sacaban los mismos resultados, lo que es un indicador de la dificultad de un parámetro concreto. Por último, en la valoración de cada parámetro se incluye el estudio del tiempo o los recursos necesarios para ser tomada, ya que los distintos parámetros deben ser también prácticos”.

Los criterios de bienestar considerados “pueden dividirse en cuatro grandes categorías: 1) buena alimentación 2) buen alojamiento 3) buena salud y 4) capacidad para mostrar conductas propias de la especie”, expresa. Y agrega el ensayo que “el protocolo de evaluación debe constar de diferentes medidas que en pocas horas pueda dar una puntuación final del mismo en materia de bienestar (ej: excelente, medio o pobre)”.

EJEMPLO. A) EL MIEDO. A continuación se muestran, a modo de ejemplo, algunos de los parámetros que se están estudiando para esta especie: A) el miedo; B) resbalones, caídas y cojeras en el matadero; C) heridas y bajas en el matadero; y D) eficiencia del aturdimiento.

El estudio de Engormix señala que “el miedo se define como un estado emocional inducido por la percepción de una situación amenazante o asociado a una amenaza potencial” y la respuesta animal puede ser “acercarse o alejarse” dependiendo de la naturaleza animal.

El análisis de este comportamiento “puede utilizarse como un indicador de miedo y, en consecuencia, como uno de los indicadores finales de bienestar. En concreto, dentro de estos indicadores, se pueden considerar los movimientos ‘revolverse sobre sí mismo’, ‘negarse a avanzar o a retroceder’ e incluso ‘avanzar y retroceder en poco tiempo de diferencia’. En este caso, la valoración de este estado de miedo se basaría, por ejemplo, en considerar la proporción animales que muestran estas conductas durante la descarga, o la conducción a los corrales de espera o al aturdimiento”.

B) RESBALONES, CAÍDAS Y COJERAS EN EL MATADERO. “Un bienestar animal óptimo durante la descarga y conducción de los animales en el matadero es muy difícil si estos resbalan o caen durante el manejo. Autores como Grandin concluyen que el porcentaje de animales que caen o resbalan es uno de los puntos de control más importantes en la valoración del bienestar de los animales en el matadero”.

También “la presencia de cojeras en los animales es de especial relevancia por ser causa directa de dolor y porque reduce la capacidad del animal para superar las condiciones a las que les somete su entorno, especialmente en las últimas fases de producción”.

Por otra parte la “reducción en la libertad de movimientos puede restringir el desarrollo de la conducta social de los animales y, a su vez, incrementa el riesgo de sufrir caídas. Existen diversos factores ambientales que pueden contribuir a causar problemas en las extremidades, tales como la alimentación, el sistema de alojamiento, el manejo o la falta de ejercicio físico durante las diferentes fases de producción”, agrega el estudio.

C) VALORACIÓN DE HERIDAS Y BAJAS EN EL MATADERO. “El transporte se considera como un factor de estrés muy importante en los animales de abasto, especialmente en el porcino, y puede tener efectos importantes en su salud, su bienestar, la condición corporal y finalmente en la calidad del producto final. Los cerdos, a menudo, durante la carga y la descarga sufren un grado de estrés que está muy por encima de su propia capacidad de adaptación, lo que se traduce en problemas muy diversos en materia de bienestar. Así, el estrés y el estado de excitación asociados con el manejo pueden llevar a los animales a padecer serios problemas de salud e incluso llevarlos al grado más alto de fallo de adaptación, la muerte. La mortalidad durante el transporte o el periodo de reposo en el matadero no es el mismo para los distintos países de la UE. Ésta, puede oscilar entre un 0,01% y un 1%, aunque el efecto combinado del genotipo y la temperatura pueden explicar en parte estas variaciones. La mortalidad durante el transporte incrementa en el caso de genéticas más susceptibles al estrés”.

Pero, afirma el artículo de Engormix “parte de las pérdidas por mortalidad están claramente relacionadas con un manejo demasiado rudo”, por lo cual puede disminuirse “utilizando ascensores y rampas hidráulicas, evitando golpear a los cerdos y reduciendo las pendientes de carga y descarga de los animales”.

Claro que “sin llegar a la muerte” también hay otras fallas que pueden presentarse mediante heridas. “Estas heridas se pueden valorar de acuerdo con el número, la localización (cabeza/cuello, flancos/espalda y cuartos traseros), la naturaleza (arañazos o heridas superficiales, heridas abiertas, abrasiones, marcas o hematomas), el tamaño y el grado de cicatrización. La valoración se puede llevar a cabo considerando toda la canal o valorándola en diferentes partes (frontal, media, caudal)”.

“Un caso de heridas muy concreto y de especial importancia en el porcino son las producidas en la cola, ya que pueden ser indicativos de problemas de caudofagia en la granja de origen. La prevalencia de caudofagia (mordedura de colas de cerdos unos a otros) de  dentro de una población determinada se puede valorar fácilmente en estudios de matadero por simple observación, aunque hay que considerar que los animales más seriamente afectados se deberían eutanasiar en la granja y, por lo tanto, estos casos no se detectarían en la línea de sacrificio”, observa el estudio citado

D) VALORACIÓN DE LA EFICIENCIA DEL ATURDIMIENTO. “Esta valoración debe incluir que el animal sea aturdido correctamente, es decir, que haya una pérdida total de la consciencia y, en segundo lugar, que este estado de inconsciencia se perlongue hasta la muerte del animal por desangrado”.

“Los signos de reconocimiento de un mal aturdimiento o de la recuperación de la consciencia incluyen: 1) presencia de reflejo corneal, 2) respuesta a un estímulo doloroso, 3) presencia de ritmo respiratorio, 4) presencia de vocalizaciones, 5) intentos de levantar la cabeza y 6) presencia del reflejo de incorporación. En este caso, el objetivo es también escoger entre estos parámetros y según su validez, repetibilidad entre observadores y el tiempo necesario para hacer la determinación, cuál de ellos o qué combinación resulta la más adecuada”.

CONCLUSIÓN. El extenso artículo de Engormix, cuyos autores son el Dr. Antonio Velarde Calvo (investigador del IRTA – el IRTA es un instituto de investigación de la Generalitat de Catalunya, España, adscrito al Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural) y los técnicos en porcicultura Pedro Alexander Rodríguez Rodríguez y Antoni Dalmau Bueno, concluye que “son muchos los parámetros que se están estudiando para ser incluidos en el protocolo final de valoración del bienestar animal en granja y matadero”.

Una vez decididos esos parámetros, “deberán combinarse las escalas de puntuación de cada uno individualmente para dar un valor final del protocolo en conjunto”, y luego de concluido ese protocolo “el sector dispondrá de una herramienta eficaz para comunicarse con el consumidor en materia de bienestar animal y esta herramienta será la misma para todos los países de la Unión Europea. El establecimiento de una etiqueta para toda la UE, a modo de norma de calidad europea, facilitará la elección de los consumidores entre productos obtenidos mediante el cumplimiento de normas de bienestar básicas o normas más elevadas”.

Se proporciona una página web wym-1326863410050  (www.welfarequality.net) donde se puede seguir el estado actual de este proyecto europeo integrado y el lector encontrará información complementaria a este artículo ahora y durante toda la ejecución del estudio.

COMENTARIOS. El trabajo publicado en Engormix incluía comentarios breves realizados por los lectores a través de la página web.

 Diana Carolina es Ing. zootecnistga de Antioquia, Colombia. Ella comentó que “en Frigocolanta ubicado en Santa Rosa de Osos (Antioquia Colombia), se hace evaluaciones de bienestar animal todos los días, no sólo en beneficio de cerdos sino de bovinos adultos y terneros. Se evalúa transporte (densidad, tiempo etc), corrales, línea de beneficio; ya que este es un tema que no sólo se viene tratando en Europa sino que en Latinoamérica también ha cobrado demasiada importancia para productores y comercializadores de carne de excelente calidad”.

José Alfredo Osorio, médico veterinario de Antioquia, Colombia, opinó que “cada día cobra más importancia el tema del bienestar animal en este lado del mundo, a partir de la directriz de la Unión Europea. Hacia el cumplimiento de todas estas recomendaciones marchamos los paises latinoamericanos”.

El Dr. en Ciencians Veterinarias Leonel Lazo Pérez de Villa Clara, Cuba,consideró que “el bienestar animal cada día adquiere mayor importancia en las normas de manejo y sobre todo, en los requisitos exigidos por los consumidores. Para nosotros los veterinarios que sentimos una pasión especial por los animales, nos es muy grato todo lo que se haga en función del bienestar animal. En los últimos años se ha avanzado mucho, sobre todo en Europa, pero en nuestros países en desarrollo aún queda mucho por hacer”.

Carlos Felix Cano Guardia, médico veterinario zootecnista de Ica,Perú, escribió que el tema tratado es “de mucha importancia” el que ha estudiado; agrega que es medico veterinario de planta falta, y que “falta legislar en el Peru”.

El Dr. José Dario Giraldo Arango, médico veterinario de Antioquia, Colombia, opinó que el bienestar animal “va mas allá de las lesiones que pueda acarrear un porcino durante las faenas de traslado de la granja a la planta de beneficio. Incurrimos constantemente en aspectos como el afectar la densidad en los corrales, el manejo de impulsos electricos a granel para su conducción, la ausencia de agua fresca a disposición, el exceso de ayuno, la unión de grupos diversos de porcinos de diferentes corrales o granjas, la presencia de aristas o elementos que causen lesiones en los porcinos en los corrales. Estos son elementos que dan informacion sobre el verdadero bienestar de los animales”.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *