19 de enero de 2012 21:20 PM
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La guerra de Swift enfrenta a Buzzi, Taselli y Mattievich

La decisión de los brasileños de JBS –que compraron Swift- de cerrar el frigorífico de Venado Tuerto, abrió una puja empresaria por quedarse con la planta. LPO pudo averiguar en exclusiva los nombres de los principales interesados en quedarse con la plata: las dos cooperativas agrícolas más grandes, el polémico ex concesionario del ferrocarril Roca, el dueño de Frigorífico Rioplatense, el rosarino Mattievich, el grupo salteño La Anónima y también un grupo de feedloteros.

La decisión del holding brasileño JBS Friboi de desprenderse de la planta frigorífica Swift de Venado Tuerto activó el interés de distintos capitales que merodean el negocio, pero que por ahora se abstienen de presentar una oferta formal. Fuentes cercanas a las tratativas por salvar esta estarégica fuente laboral para esta ciudad de apenas 70.000 habitantes revelaron a LPO que “hay conversaciones serias” con la cooperativa Agricultores Federados Argentinos (AFA), vinculada a la Federación Agraria que lidera Eduardo Buzzi y que acopia anualmente unos 3,4 millones de toneladas de granos, por citar su negocio más grueso.

También la otra mega cooperativa del campo, Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), demostró interés por quedarse con la planta frigorífica, pero las gestiones estarían más avanzadas con AFA.

Pero también se sumaron a la puja firmas frigoríficas que entablaron diálogo directo con los brasileños y que llamaron a la Municipalidad de Venado Tuerto –queestá monitoreando el proceso- para dar a conocer su interés. Una es la rosarina Mattievich SA, empresa con ocho plantas en Rosario, Casilda, Carcarañá, Puerto General San Martín y Arroyo Seco. En total tiene una capacidad instalada para faenar 63.000 cabezas vacunas y 8.000 porcinos, si la exportación no estuviera intervenida. Produce para el consumo interno y para exportación, procesa fiambres y embutidos, hamburguesas y menudencias exportables.

Otro interesado q es Frigorífico Rioplatense SA, planta de General Pacheco que controlaba el empresario Rodolfo Constantini hasta que en agosto pasado, necesitado de fondos para cancelar deudas y jaqueado por un conflicto laboral que terminó en 80 despidos, apareció Carlos Oliva Funes. Este era, justamente, el dueño de Swift que en 2005 se lo vendió a JBS por una suma cercana a los 120 millones de dólares. Oliva Funes, que supo presidir el consorcio exportador ABC, de esta manera intentaría tomar una de las plantas que poseía hasta hace seis años.

El frigorífico fundado por la familia Constantini supo comprarle a Swift Armour en 1977 la planta de Rosario, que luego absorbió Campbell Soups. No sería la primera vez que Rioplatense SA hace negocios con JBS. En 2007, Constantini le vendió al grupo brasileño su subsidiaria Consignaciones Rurales SA. Ahora quiere comprarle el Swift venadense. Su capacidad de faena hoy es de 2.000 cabezas diarias.

El tercero en discordia en la carrera que libran empresas del rubro es un polémico empresario que suele aparecer cuando hay una fábrica en desgracia, sea del negocio que sea: Sergio Taselli, que en el rubro cárnico actualmente posee Santa Elena Alimentos, en Entre Ríos, aunque el año pasado amenazó con cerrar la planta y dejar 80 empleados en la calle.

El polémico empresario supo entrar y salir (a veces hasta con procesamientos judiciales incluidos) en Yacimientos Carboníferos Río Turbio, en Trenes Metropolitanos, en Parmalat Argentina, en la generadora rosarina Central Térmica Sorrento. En 2005 compró el frigorífico entrerriano en bancarrota, por 3,5 millones de dólares. En 2010 obtuvo 324 toneladas de Cuota Hilton y abrochó buenos contratos para exportar a Venezuela, que vencieron en junio pasado. Entonces amenazó con cerrar y obligó al gobierno de Sergio Uribarri a gestionar la continuidad. Ahora Taselli apareció en Venado Tuerto en una escena que conoce bien.

Los últimos de la lista son algunos productores que poseen feedlots en la zona y en el sur cordobés. Las fuentes consultadas precisaron a LPO que estos no tienen intención de asumir el gerenciamiento de la planta, sino que su intención es integrarse como socios menores de quien tome las riendas. “Lo que quieren es asegurarse el destino de su producción”, explicó un operador de las transacciones.

Además de los interesados mencionados, en la semana se había conocido a otro candidato, la cadena de supermercados La Anónima, de la ciudad bonaerense de Salto, y que opera el frigorífico homónimo, con capacidad de faena de 16.000 cabezas al mes

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