20 de enero de 2012 12:42 PM
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La Justicia allanó 5 bodegas locales acusadas de mentir sobre la calidad de sus varietales

Cinco bodegas y un particular que trabajaba para un representante de éstas son investigadas por la Justicia federal luego de que se denunciara que fueron modificadas engañosamente las cifras de los stock vínicos con el fin de certificar vinos varietales que los establecimientos no tenían en su poder.

El caso provocó que el juez federal Walter Bento allanara todas las bodegas denunciadas y que imputara al particular que manejaba esas cifras. Los establecimientos son investigados pero aún no se sabe si fueron cómplices o víctimas del acusado.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), tras detectar la irregularidad, intervino y paralizó los stocks de esas firmas, que no pueden comercializar esos vinos.

Desde el INV se negaron rotundamente a hacer declaraciones y sólo aseguraron que “no hay peligro para la salud” de los consumidores.

Lo que se investiga es una maniobra administrativa que amenaza la genuinidad del vino que producen.

¿Cómo fue?
Las versiones del mundo vitivinícola dicen que la presentación a la Justicia fue hecha por el “representante de bodegas” (así se denomina la función) contratado por los establecimientos involucrados, quien tiene la tarea de controlar y registrar el movimiento de las existencias vínicas diarias de esas bodegas e informar al INV, paso de rigor para obtener la certificación de los vinos.

Fue el representante de bodegas quien descubrió que un empleado suyo, “un empleado infiel”, afirman, lo habría engañado modificando las cifras para obtener certificaciones de varietales que no había en stock.

Esa maniobra permitiría a las bodegas por ejemplo aseverar que tienen Malbec en existencia cuando en realidad no lo tienen sino que lo remplazan con otra variedad de vino más económica y luego lo venden como si fuera Malbec.

La denuncia también la hizo el INV, que lleva adelante su propia investigación administrativa luego de que tras revisar los informes concluyera que las cifras de stock declaradas no están respaldadas por el movimiento físico que justifique cómo las bodegas obtuvieron el vino.

La certificación es un documento que acredita que una bodega tiene en existencia la variedades de vinos que luego comercializará.

Para ello debe informar de todo el movimiento diario de sus vinos al INV, el vino que entró y el que salió de la bodega, adónde fue o dónde lo obtuvo y qué cantidad tiene en stock.

Si esas cifras no cuadran empiezan los problemas, pues los datos no son confiables y el accionar se transforma en un delito penado por la ley.

Más difícil en la era digital
Antes de que toda información fuera digitalizada en las computadoras, casos como éste sólo podían ser detectados por el INV con las inspeccione y análisis que se hacían de los libros que llevaban las propias bodegas sobre sus stock de vinos.

Sin embargo el rápido avance de la informatización permite que hoy esos stock y sus movimientos deban ser informados a diario al INV, cargándolos digitalmente, lo que permite que el ente de control tenga de forma on line esos datos claves para controlar la genuinidad de los vinos que se elaboran.

El caso investigado ha sido novedoso en ese sentido, porque se habrían animado a intentar fraguar las cifras que se cargan a diario y que se pueden ver on line tratando de justificar lo que no había en las bodegas.

Los entendidos afirman que con el nuevo sistema on line la maniobra tenía patas cortas y tarde o temprano iban a saltar las diferencias.

Un experto concluyó: “Lo más importante del sistema digitalizado on line es que al fin y al cabo en el intento de cargar cifras engañosas han dejado la prueba del delito registrada”.

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