21 de enero de 2012 11:30 AM
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Un impuesto inconveniente

URUGUAY : El sábado 14, el programa Diario Forestal entrevistó al Cr. Diego Bonomi, profesor de Tributación al Agro.

Refiriéndose al Impuesto a la Concentración de Inmuebles Rurales (ICIR), el profesional  señaló que como es de público conocimiento sobre “el final de 2011 el Poder Ejecutivo promulgo la ley que por un lado aprueba el nuevo impuesto  ICIR, llamado impuesto a la concentración de inmuebles rurales y, por otro lado, esa ley también tiene un agregado que es la modificación del impuesto a la renta en el momento que se venda un campo que estaba en propiedad de sus actuales propietarios al 30 de junio del 2007”.

VOLVER AL PASADO. “Recordemos que esta ley surgió de la noche a la mañana, sobre todo la primer parte que conocemos como impuesto a la tierra, ya que nace sin conocimiento del Ministerio de Economía y sin conocimiento del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca” a instancia “del Poder Ejecutivo que propuso sin discusión previa un proyecto de este tipo que por diversos factores tanto del gobierno como privados se tildo como inconveniente”.

“Inconveniente por un lado porque afecta la seguridad jurídica”, aseguró; “afecta un cambio en las reglas del juego” ya que “en 2007 habíamos tenido la reforma tributaria  de significación”, consideró.

Agregó que en las décadas del 60 y 70 cuando “la concentración de impuestos al agro estaba basada en la tierra primero a través primero del IMPROMA, después del IMAGRO y del impuesto al patrimonio de los aportes de la seguridad social” el país vio que “no era bueno gravar la tierra sino lo que es bueno es  gravar la producción y gravar la rentabilidad de la tierra pero no la tierra por sí misma”

Con este impuesto “estamos volviendo décadas atrás, estamos gravando nuevamente a la propiedad de la tierra, no en todos los casos pero si en casos de significación comenzamos a revivir una historia que ya conocíamos de años a tras”, señaló.

TIERRAS Y HECTÁREAS AFECTADAS. Diego Bonomi agregó que el proyecto original del Ejecutivo fue modificado en el Poder Legislativo porque los legisladores “tenían ciertas dudas de lo que estaban gravando y lo que se termino aprobando, hablando siempre en hectáreas CONEAT, fueron las superficies mayores a 2.000 hectáreas CONEAT”.

A partir de la aprobación de la ley, “cualquier persona física o jurídica propietaria de más de 2.000 hectáreas va a pagar impuesto y lo va a pagar si supera las 2.000 hectáreas por la totalidad de la superficie de la cual es propietario”. Por otra parte esas 2.000 hectáreas “no juega como un mínimo no imponible sino que el que tiene 2.001 hectáreas va a pagar por las 2.001”, explicó.

El ICIR presenta “tres franjas que van de 2.000 a 5.000 hectáreas; de 5.000 a 10.000 y más de 10.000 hectáreas”. Llevado “el costo tributario a dólares más o menos estamos hablando de que para la primer franja (de 2.000 a 5.000) son unos US$ 8 dólares por hectárea, para la segunda (5.000 a 10.000) serian unos US$ 12 dólares, y por encima de las 10.000, US$ 16 dólares por hectáreas”.

INDICE CONEAT. El entrevistado precisó que como se establece en hectáreas CONEAT, “lo primero que tenemos que hacer elevar nuestra superficie a hectáreas CONEAT, y sobre esa base ver si nos corresponde pagar o no. En el caso que corresponda pagar, determinar en qué franja estamos”.

“También se puede dar el caso de que las tierras propiedad de sociedades no lleguen a esas 2.000 hectáreas y una misma persona física integre más de una sociedad, en ese caso en que la sociedad no llega y por ende no le corresponde pagar deberá identificar quiénes son sus socios para que estos sumando los porcentajes en cada una de las sociedades que son socios analizar si superan el límite de las 2.000 hectáreas, y entonces en ese caso deberían ellos, como personas físicas, tributar el impuesto”, expuso.

TODAVÍA SIN FECHAS DE CUÁNDO SE COMIENZA A PAGAR. El contador y profesor universitario dijo a Diario Forestal que la ley fue aprobada y se promulgo el 29 de diciembre, pero “toda ley tributaria necesita después de un decreto reglamentario que determine aspectos prácticos de su puesta en funcionamiento”. “En este caso la ley establece que es una fotografía al 31 de diciembre de cada año de la propiedad de la tierra y por el texto de la ley se supone que desde ya la tierra propiedad de personas físicas o sociedades existentes al 31 de diciembre del 2011 ya deben tributar el impuesto pero estamos a la espera de conocer las reglas de inserción de este impuesto”.

¿QUÉ CAMBIÓ? Cuando surge la propuesta del impuesto a la tierra con resistencia de los equipos del Ministerio de Economía y del Ministerio de Ganadería, “se lanza otra idea que sustituiría al impuesto y que era decir no gravemos la propiedad de la tierra, porque todo esto se basa en que la tierra se ha valorizado mucho más que otros activos económicos, entonces la idea es  gravemos la valorización en primer camino, la primera parte de la ley a través del impuesto a la tierra”.

“El segundo era   gravemos esa valorización en el momento que la tierra se venda  que parece bastante más lógico. Esto que era una idea sustitutiva pero terminó sumándose a la anterior y entonces dentro de la ley quedaron dos aspecto. El impuesto a la tierra por un lado y por otro tenemos el impuesto a la venta de la tierra”, explicó el entrevistado.

“La primer parte es para los que superen las 2.000 hectáreas”, pero “el cambio de normas en la tributación en el momento de la venta  no tiene límite, vale para un campo de 50, de 5.000 o de 10.000 hectáreas”

“¿En qué cambió?”, se preguntó Bonomi. Y contesta: “Antes de la reforma tributaria, estamos hablando de junio de 2007, la venta de tierra no estaba gravada con ningún impuesto a la venta. A partir de esa fecha se dijo que los campos que ya existían en su patrimonio a partir de junio de 2007 podían tributar por un sistema ficto. Ese sistema en el caso de las sociedades era que se suponía que la ganancia por la venta de la tierra iba a ser 6% del precio y sobre esa cifra tributaba el 25% dentro de su liquidación global del impuesto a la renta en base a la parte operativa, beneficios fiscales, etc. Para personas físicas de la misma manera pero suponiendo un porcentaje de utilidad del 15% y sobre eso aplicando una tasa del 12% nos estaba dando un impuesto del 1.8 sobre el precio de venta”.

“¿Qué cambió con este proyecto de ley ahora aprobado?, se dice de que los valores de mercado del campo que hoy se venda a junio 2007 se irá tributando de la misma manera que antes, el tema es que hoy vendemos un campo a US$ 5.000  por hectárea, entonces en enero del 2012 vendemos a US$ 5.000 entonces tenemos que llevar ese valor a cuánto valía en junio del 2007”.

EJEMPLO PRÁCTICO. El contador y profesor aporta un ejemplo práctico para facilitar la explicación.

“Un campo que se vende en enero 2012 en US$ 5.000 la hectárea deberá tributar de la siguiente forma, tomando como base una cotización del dólar de $ 20: Si el vendedor tributa IRAE, el impuesto total, considerando las dos etapas de cálculo es de US$ 269 por hectárea. En el sistema anterior el impuesto hubiese sido de US$ 75. Debe tenerse en cuenta que el resultado de la venta del campo es un ítem más dentro de la liquidación del IRAE, por lo cual deberá agregarse a otros  resultados operativos y  beneficios fiscales en el cálculo global del impuesto. A su vez si se trata de una sociedad que decide distribuir utilidades, deberá analizar el impacto de las mismas en el impuesto a retener a sus socios. Si el vendedor tributa Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) o Impuesto a la Renta de los no Residentes (IRNR) el impuesto correspondiente será de US$ 162.- En el sistema anterior hubiese sido de US$ 90”.

“Estos cambios en la legislación  significan entonces que para un contribuyente de IRAE en el ejemplo desarrollado implican que el impuesto a pagar se multiplique por 3.60 y en el caso de los que tributen IRPF o IRNR su impuesto se multiplique por 1.80, esta relación se mantiene variando el precio de venta de la operación. De futuro la cuantía del impuesto dependerá de la variación del nuevo indicador y de la unidad indexada”, expuso.

CONCENTRACIÓN DE LA TIERRA. Preguntado el entrevistado sobre si cree que el ICIR frena la concentración de tierras, Bonomi dijo tener “serias dudas de que eso fuera así”.

“Se ha dicho que este impuesto iba a ser primero un tema de valorización de la tierra, por otro lado en contra de la concentración; se dijo que la recaudación iba a ser para tal cosa o para tal otra, al final quedo que es para las Intendencias, para cominería rural. La segunda parte, lo de la venta de tierras, el producido va para Colonización por lo que estamos volviendo a épocas pasadas y con varias modificaciones”.

“Incluso en la reforma tributaria siempre se dijo ‘no creemos impuestos con destinos específicos’ pues se ve que esto no ha dado buenos resultados’. Pero acá  cuando dentro de lo que es la exposición de motivos, cuando el Poder Ejecutivo manda el proyecto de ley al Parlamento y explica el por qué de la cosa, por un lado está diciendo que esto se basa en que la tierra se valorizo y esa exposición de motivos dice que esa valorización de la tierra debería ser patrimonio de toda la sociedad y no únicamente de los propietarios ya que toda la sociedad ha hecho inversiones como para que esa tierra se valorice. Esto es bastante discutible””, estimó el profesional.

Por otro lado la exposición de motivos “también dice que el precio de la tierra está dado por ciclos cortos básicamente provocados por la liquides internacional y lo que se busca con este impuesto también es deprimir el precio de la tierra, estas son palabras textuales de la ya mencionada exposición de motivos”, subrrayó.

O sea que, “de acuerdo al Poder Ejecutivo, lo que se busca es que la tierra baje de precio. Estamos castigando al productor agropecuario cuyo patrimonio fundamental es la tierra. Estamos bajando el valor al patrimonio del productor”.

Por otro lado “cualquier grupo grande nacional o extranjero va a decir ‘bueno ahora me ponen un impuesto nuevo, pero si se dan los objetivos que la ley percibe de bajar el precio de la tierra yo voy a comprar más barato pero voy a pagar impuesto por lo que podría estar compensando una cosa con la otra’. Entonces parece muy discutible que con esto vamos a evitar la concentración de tierra”, pronosticó.

“Lo que sí es claro y que a ningún inversor le gusta es que le cambien las reglas de juego” y que lo hagan “cuando acabamos de tener una reforma impositiva de significación”, finalizó.

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