21 de enero de 2012 11:37 AM
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Lo que deja el recuento de bajas y heridos de la seca

Ahora que ni el ministro Norberto Yauhar conjuga el verbo desdramatizar y que la magnitud de los daños es innegable, lo que resta saber son las consecuencias que tendrá la menor cosecha en los bolsillos de los chacareros y en la caja fiscal. Mientras tanto ocurren fenómenos curiosos. La seca no sólo ha cambiado el humor del sector, para peor obviamente, sino que modificó hasta el oficio de la mayoría de los agrónomos.

Al gastar el día diagnosticando muertes de plantas, pérdidas en los lotes de maíz y de soja, entre otros cultivos, caídas de producción y discutiendo sobre emergencias y desastres, cualquiera se los podría confundir con médicos forenses en jeans y sin guardapolvo. Algunos ya se manejan con termómetros, como los que en campos del Chaco le tomaron la temperatura al suelo, que ardía a 58 grados después de estimar pérdidas del 30% en cultivos de algodón, sorgo y maíz.

Gracias a este repentino cambio de oficio de los técnicos y agrónomos se sabe con bastante exactitud que la seca no sólo fue implacable, la Bolsa de Comercio de Rosario, que comenzó la campaña de maíz con estimaciones de 29 millones de toneladas, ahora las calcula en alrededor de los 21 millones, sino que esta vez tuvo puntería y le acertó al corazón productivo, a los campos de la zona núcleo.

Al respecto, un trabajo de Carbap con información de 80 sociedades rurales afiliadas observa una coincidencia fatídica: las regiones bonaerenses más productivas fueron las más afectadas. Esto ocurrió particularmente en el 20% del territorio, que produce el 60% del maíz provincial. Lo mismo se puede decir de los 15 partidos que concentran el 44,2% de la soja bonaerense.

A nivel provincial, Carbap estima una caída de ingresos de 3257 millones de dólares. Situaciones parecidas ocurrirán en el resto de las provincias de la pampa húmeda.

Esta monumental ausencia en el flujo de fondos de la producción y también del ingreso en el Estado, que gracias a las retenciones una vez más será socio sólo en los ingresos, pero sin compartir las pérdidas, obliga a un gran replanteo para enfrentar el año 2012.

En este sentido, nadie parece más obligado a efectuar un análisis de los riesgos, costos y financiamiento del negocio que las empresas que sembraron en campos de terceros, sean estos grandes pools o productores que trabajan los lotes del establecimiento vecino.

Por ahora, la ecuación de altos alquileres pagados con soja a 330 dólares, financiamientos insuficientes y bajos rindes los condena a pérdidas o a márgenes muy estrechos.

Los menores ingresos de la cosecha también enfriarán la actividad de buena parte de los pueblos del interior. Los prestadores de servicios al agro están en la primera fila de los damnificados. Por ejemplo, los contratistas de cosecha y picado estimaron esta semana una caída del 50% en sus ingresos debido al estado de los cultivos. Arriesgan que facturarán 384 millones de dólares menos.

Del Estado, poco y nada

Los productores saben de antemano que las ayudas provinciales, básicamente las emergencias agropecuarias que prorrogan impuestos y los fondos que promete entregar el Estado nacional, por ahora de 500 millones de pesos, les significará menos que una aspirina para alguien que sufrió politraumatismos.

Con esto de recomponer relaciones con el Gobierno, la dirigencia ha tomado la postura de agradecer lo que se recibe pero al mismo tiempo remarcar que la ayuda no es suficiente. De hecho, las cuatro entidades gremiales se encargaron de reclamarle al ministro Yauhar más ayuda. Como el resto, la Federación Agraria también le habló de las retenciones, pidió por “una suspensión de las retenciones de los productores más chicos, por lo menos hasta que puedan restablecerse políticas diferenciales”. Pero por ahora nadie apuesta a un milagro. Si la baja de retenciones es un imposible, aun con catástrofes climáticas, hay quienes opinan que lo más efectivo sería incentivar la adopción de los seguros multirriesgo subsidiando parte de la prima.

Durante 2012, además de lidiar con menores ingresos, la producción deberá enfrentar una inflación en dólares, que algunos calculan en el 15% anual. Los márgenes y la actividad se achican. “En el interior el gasoil ya no se consigue ni a 5,5 pesos. Vale 6 pesos y la leche se hace con gasoil!!, vociferaba un tambero cordobés.

De más está decir que la encerrona no la padecen sólo los productores. Los fabricantes de maquinaria, que sufren una caída de ventas del 30%, añoran un salvavidas como fue el acuerdo de exportación con Venezuela. La designación del ex secretario de Agricultura Carlos Cheppi como embajador de ese país alimenta las fantasías.

RESUMEN

46
millones de toneladas

  • Cosecha de soja 2012 (Agritrend)

 

LA FRASE

“El campo tiene problemas y, en algunos casos, graves. Esperamos medidas urgentes”
Rubén Ferrero. Presidente de CRA

Fuente:

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