21 de enero de 2012 12:17 PM
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Mientras en Mendoza se expande, en San Juan no hay polilla de la vid

Senasa corroboró la ausencia de la plaga en la provincia vecina pero declaró a parte de Gran Mendoza, Valle de Uco y San Rafael en cuarentena. Intensificarán controles, multas y cantidad de trampas por hectárea.

La situación muestra dos caras completamente distintas, que obligará a analizar causas y consecuencias. Lo cierto es que, casi al mismo tiempo, el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria) declaró a la provincia de San Juan libre de la polilla del racimo, y, por otra parte, extendió las áreas cuarentenadas por efecto de la plaga en Mendoza además del Gran Mendoza, oasis Centro y San Rafael.

Una auditoría realizada por la Sinavimo (Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo) entre el 9 y 12 de enero, luego de validar la confiabilidad del sistema de monitoreo, afirma que “la presencia de plaga Lobesia botrana no ha sido detectada en San Juan”. El sistema de trampas se había incrementado de 920 en la campaña 2010/2011 (aproximadamente 1 cada 100 hectáreas) a 1.415 en la campaña 2011/2012.

Sin embargo, el Gobierno sanjuanino alertó a los productores ante la “grave amenaza que implica la presencia de la plaga en Mendoza y Chile” e instó a no introducir uva ni plantas que no estén debidamente tratadas.

El control en Mendoza

“No se extiende la red por sospechas de existencia, sino para tener certeza de que no hay”, consignó Carlos Lehmacher, coordinador para Cuyo de la Dirección de Protección Vegetal de Senasa, al señalar que en territorio sanjuanino habrá unas 2.000 trampas, en tanto que en Mendoza se duplicarán las actuales 8000.

Hoy por hoy, la provincia atraviesa una situación diametralmente opuesta a la de su vecina, luego de que a comienzos de semana el organismo confirmara “nuevas capturas múltiples de la polilla en zonas de cultivo de vid”, en el marco del monitoreo que se realiza a través del Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana.

Asimismo, por el avance de la plaga, se declararon nuevas áreas bajo cuarentena. Entre otras, dentro del radio del Gran Mendoza, La Paz, el resto del oasis Norte-Este, Valle de Uco (Tunuyán), y algunos distritos de San Rafael. Allí, según informó Senasa, “se han intensificado los controles con el objetivo de preservar la condición fitosanitaria de las zonas con viñedos del resto de la provincia y del país”.

Los focos detectados se encuentran en San Rafael, Tunuyán, Tupungato, Godoy Cruz, Junín, La Paz, Las Heras, Rivadavia, San Martín, Santa Rosa y Lavalle.

En cuanto a los pasos a seguir, los productores que tengan sus fincas dentro del radio de los nuevos focos serán notificados personalmente y deberán cumplir con las medidas de control (restricción de salida de la uva sin ser molida, limpieza de maquinaria y tratamiento fitosanitario de los viñedos).

Ya en agosto del año pasado, los expertos habían admitido la necesidad de llevar la relación de una trampa cada 40 hectáreas a la mitad de esa superficie en Mendoza. Técnicamente se llama “sensibilización de la red de trampeo” para capturar insectos ante indicios de propagación.

Claves de dos realidades

Según Lehmacher, la respuesta es sencilla: el tránsito comercial con Chile es por Mendoza. Por eso, la plaga no hubiese llegado sola, alegremente. Vino con alguien y en algo. La capacidad de vuelo de la polilla no es importante para justificar su dispersión, que puede explicarse con el transporte. Aunque es muy difícil de detectar las larvas en los vehículos.

Desde Senasa, que trabaja en coordinación con Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza) relativizan fallas en las barreras en el territorio mendocino, aunque para Lehmacher “siempre son permeables”. Internamente, reconocen que debe reforzarse el control fronterizo cordillerano, pese a que se atribuye la expansión interna de la polilla a un mix que combina su reproducción con el desplazamiento de vehículos.

En cuanto a los resultados en San Juan, el coordinador de Protección Vegetal en Cuyo observa otra combinación. “Un buen accionar técnico” y la “actitud” de los productores en cuanto a la toma de conciencia de la lucha contra la plaga.Tal vez por eso, Senasa e Iscamen analizan endurecer las multas a los productores que en Mendoza infrinjan las disposiciones del Programa.

En adelante, para los técnicos, combatir la Lobesia será mucho más dificultoso si accede a áreas urbanas, esto es, a los parrales de viviendas particulares.

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