21 de enero de 2012 11:43 AM
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Mejora la calidad de los rodeos caprinos en Formosa

El Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias transfiere capacitación a unos 800 productores de la provincia.

  Se apunta al mejoramiento genético caprino.

 Un trabajo orientado a apoyar a los pequeños productores del centroeste de Formosa a mejorar sus majadas de caprinos se lleva a cabo en la Cabaña Provincial Caprina del Centro de Validación de Tecnologías Agropecuarias de Laguna Yema (Cedeva), a 400 kilómetros de esta ciudad, a tal punto que los técnicos se muestran satisfechos al considerar el mejoramiento de la calidad de los rodeos.

Es considerado como un elemento motivador para avanzar hacia nuevas etapas de una tarea orientada a transferir conocimientos sobre un mejor manejo de las majadas y la utilización de genética y de modernas tecnologías.

El jefe del área ganadera de dicho centro, Sebastián De la Rosa, revela que en la provincia hay unos 800 productores de caprinos y que más de la mitad de ellos introdujo genética, de una u otra manera, en los últimos diez años.

Se llevan entregados 140 reproductores desde el inicio de la Cabaña y se hace el seguimiento para verificar que sean majadas libres de brucelosis y del desempeño reproductivo y productivo de los machos que se van entregando.

“Lo que recomendamos es no trabajar con animales en pureza para las majadas generales sino con cruzamientos, que es donde se producen los mejores resultados, es decir que sobre el pie de cría criollo, es decir las hembras criollas, primero se introduce alternativamente o Boer o Anglo Nubian, de acuerdo al ambiente donde se encuentre la majada, y después se vuelve a cruzar con otra raza”, explicó.

Cree, sin embargo, que a futuro se tendrá que volver a cruzar con el criollo para que no se pierda rusticidad y adaptación al ambiente que es la mejor característica que tiene el criollo y por eso es que se presta atención a la conservación de esa genética ya que, de lo contrario, ella se pierde y a la larga el productor va a tener problemas de adaptación con sus animales en el ambiente donde producen y eso es lo que se trata de evitar con todo este trabajo.

“Vemos que los resultados alcanzados son positivos, observamos una mejor calidad de los animales que ofrecen y en muchos de los casos redujeron el número de cabezas aunque no la cantidad de producción. Ello quiere decir que con menos animales de mejor calidad están produciendo igual o más que lo que antes tenían con animales de mala calidad o mal manejados”, relata De la Rosa.

Ahora se está trabajando con un grupo de productores vinculados a la Cabaña Caprina desde el inicio y que ya tienen animales de suficiente calidad como para venderlos como reproductores, percibiendo un ingreso más alto que si vendiesen los animales para carne.

“Son productores de la zona de Laguna Yema a los que los llamamos multiplicadores , que es como un sistema de pirámide que habíamos planteado desde el comienzo”, indicó el profesional.

Insistió en que lo que importa es cómo el productor puede ir mejorando su sistema de manejo tanto en lo sanitario como en las épocas de parición porque favorece a un mejor desarrollo de los animales siempre aferrados a los criterios de sustentabilidad ambiental, económica y social de modo tal que puedan lograr un producto natural en el menor tiempo posible.

Al comparar, consignó que mientras antes se tardaba cinco o seis meses para tener un animal que vaya a faena, ahora los productores que aceptaron las propuestas tecnológicas del Cedeva están lográndolo en tres meses como máximo.

“Ello quiere decir que tenemos un acortamiento importante no sólo para que el productor se haga con dinero o con alimentos que proviene de ese animal en menos tiempo, sino que estamos quitándole presión al medio ambiente de animales que lo están erosionando, algo que tiene que ver con el criterio de sustentabilidad que promovemos”, señala.

Refiere que la cultura del formoseño es comer un animal de unos 15 kilogramos en pie, es decir de unos seis o siete kilos faenados.

Explicó que para la reproducción se evalúan distintos ciclos de sincronización de celos y otro tipo de manejo reproductivo, aunque reconoce que en la actualidad se tiende a que sea todo lo más naturalmente posible y manejado de acuerdo con las posibilidades del productor.

Indica que la cabra entra naturalmente en celo en otoño y las pariciones se producen a principios de la primavera.

De la Rosa calcula que en la provincia que hay algo más de 240.000 caprinos y 80.000 ovinos.

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