23 de enero de 2012 11:04 AM
Imprimir

El nuevo flagelo agrícola de la paloma ya causó pérdidas en girasol por 162 millones de dólares

Con fondos provistos por la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) y el Ministerio de Agricultura nacional, un equipo de técnicos comandados por la EEA INTA Anguil continuará en febrero con el relevo de las pérdidas por el ataque de palomas en unas 300 mil hectáreas de la provincia de La Pampa sembradas con girasol.

Según estimaciones preliminares, a nivel nacional, en la última campaña hasta 360.000 toneladas de girasol habrían ido para las aves.

A un precio de 450 dólares FOB, este volumen significa 162 millones de dólares de pérdida.

Como ha ocurrido ya en otras regiones del país, tampoco en Rancul, La Pampa, este año hay girasol.

Fernando Ferreira, por ejemplo, que en la última campaña había sembrado 1500 hectáreas de este cultivo que le resulta vital, en ésta hizo cero: se cansó de lidiar con la paloma.

Más al sur de esta provincia, otros productores “la siguen peleando”, explicó Asagir en un comunicado.

Es el caso de Hernán Cadierno, de Atreuco, que todavía siembra, con intenso manejo de fechas y tipos de híbridos, aunque sabe que el ave se podría llevar, en algunos lotes, hasta el 50 % del cultivo. Para ambos, el girasol es estratégico, es quien soporta el peso del negocio agrícola; para todos, la situación es insostenible.

Por esta razón, la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) y el INTA Anguil ya comenzaron a trabajar de manera conjunta para hacer frente a las palomas torcazas (Zenaida auriculata).

El trabajo se enmarca en un convenio entre ambas organizaciones, con el aporte de fondos públicos y privados.

Comandado por la Estación Experimental (EEA) del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria Anguil, el proyecto tiene como principales objetivos concluir datos más certeros sobre daños y unificar metodologías de investigación.

De este modo podrán llegar a propuestas concretas que puedan adoptar tanto los estados provinciales como el nacional a la hora de combatir la plaga.

La Pampa es una de las provincias que, de acuerdo al área que le destina al cultivo de girasol, más ha sufrido el daño que ocasionan las aves.

El tema adquiere cada vez más envergadura.

Tras reconocer que se trata de un problema de difícil solución, que requerirá de todos los esfuerzos públicos y privados, el secretario de Agricultura de la Nación, Lorenzo Basso, mencionó que acciones como la exportación de carne de palomas (90.000 aves se exportaron en 2011) distan muchísimo de ser la solución pero muestran que a veces se puede convertir un problema en una oportunidad.

Para el presidente de ASAGIR, Ricardo Negri hace falta poner todo lo necesario para obtener resultados que eviten el fuerte impacto que la plaga “está teniendo en zonas con altísima dependencia del cultivo de girasol”.

A su vez, en Rancul, como en otras regiones de La Pampa, se hace captura de palomas que luego son exportadas por frigoríficos.

Desde esta localidad, 70.000 palomas salieron recientemente hacia un frigorífico de Batán, Mar del Plata, para ser exportadas y se pagan 25 centavos por ejemplar.

“Dejaron 50 jaulas pero harían falta otras 300, e igual esto no se va a acabar”, dice Ferreira.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *