14 de enero de 2010 13:45 PM
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Descifran el ADN de la soja

El hallazgo es de un grupo de investigadores de EEUU y fue publicado ayer. Para los expertos, este descubrimiento permitirá buscar fórmulas para hacer plantaciones más resistentes a las plagas y, además, dar un impulso a los cultivos de biodiésel

Investigadores estadounidenses descifraron por primera vez -según publicó ayer la revista científica Nature- la secuencia completa del genoma de la soja. Para los expertos, este hallazgo permitirá buscar fórmulas para hacer plantaciones más resistentes a las plagas y, además, dar un impulso a los cultivos de biodiésel. No obstante, esta leguminosa tiene algunos detractores.
La soja se convirtió en los últimos años en uno de los cultivos mayoritarios a escala mundial debido a su gran contenido en proteínas y aceites usados para la alimentación humana, la producción de piensos para los animales y, más recientemente, para fabricar biocombustibles.
Para los expertos norteamericanos, la secuencia genética completa de esta leguminosa abre nuevas puertas para la mejora de las diferentes variedades utilizadas para unos y otros usos.
“Esta investigación acelerará el desarrollo de los biocombustibles, particularmente del biodiésel”, aseguró Scott Jackson, el autor principal del trabajo perteneciente a la universidad estadounidense de Purdue (EEUU).
“Con esta información en nuestras manos podemos encontrar los genes que contribuyen a producir más aceites y mejores biocombustibles”, agregó.
Además, para los investigadores, el conocimiento del genoma de la soja permitirá, por ejemplo, reducir los residuos generados por las industrias porcinas y avícolas o crear variedades resistentes a enfermedades devastadoras, como la roya asiática de la soja, que genera pérdidas en algunos países de hasta el 80% de los cultivos.
Los resultados de la investigación muestran que el ADN de esta planta contiene en sus 20 cromosomas alrededor de 46.000 genes, más del doble que el ser humano y varios miles más que el genoma del trigo, uno de los más complejos que se han descifrado hasta la fecha.
Sin embargo, no se trata de una secuencia muy larga. Tiene algo más de 1.100 millones de nucleótidos (las unidades básicas del ADN), lo que supone menos de la mitad que el trigo y una tercera parte del humano.
Cabe mencionar que la soja, a pesar de las propiedades nutricionales y de los múltiples usos que tiene para la industria, no es bien vista por muchos especialistas de diferentes países. En nuestro país, sin ir más lejos, existe una polémica por la cantidad de hectáreas que se destinan a su cultivo. Además, se cuestiona el uso del glifosato, el herbicida que para muchos expertos es tóxico para la salud humana y produce malformaciones.
En Brasil, en tanto, es uno de los cultivos señalados por los ecologistas como causantes de la deforestación de la Amazonia. Y, según Greenpeace, la creciente demanda de carne impulsa el crecimiento de la superficie agrícola y, por lo tanto, el avance de las tierras de cultivo hacia el interior de los bosques primarios.

El genoma del yuyo

Se publicó el genoma de la soja. El trabajo, iniciado en 2006 desde el Instituto de Genómica del Departamento de Energía de los Estados Unidos, con el apoyo del Departamento de Agricultura, fue llevado a cabo por un conjunto de centros de genómica de universidades norteamericanas.
Además de ser un importante componente de la agricultura mundial, la soja se ha convertido en un fetiche argentino: de la fe en que salvará al país hasta el menosprecio como yuyo; de benefactor a villano sin más análisis. La realidad es que importa en la economía nacional y que la Argentina no ha participado en proyectos de esta naturaleza ni ha proyectado hacer nada al respecto. Como no lo
ha hecho con el genoma del maíz, publicado hace dos meses.
La secuenciación de estos genomas significa que Estados Unidos, con una clara política acerca de sus intereses, seguirá siendo el principal proveedor de la tecnología que los productores compran como paquetes cerrados. Así las cosas, la declamada modernización del agro argentino sería, en apariencia, otro mito: sólo una mejora de las condiciones de siembra de un paquete tecnológico preestablecido.
Las nuevas tecnologías de análisis genómico, en el mediano plazo, terminarán con el uso de transgénicos dando lugar a nuevos paquetes tecnológicos que, a este paso, nunca se crearán en el país en función de nuestro interés y medio ambiente. Ni los grandes pooles de siembra, que ganan fortunas, ni el Gobierno, que intenta quedarse con una porción de la renta agropecuaria, han invertido en investigación de manera real. Lo poco hecho son subsidios del Estado bobo a los productores más ricos (no a las universidades) para hacer creer que investigan. Quizás sea porque el modelo de país es seguir siendo un productor de materias primas con la lógica de comprar tecnología para producir y exportar para recaudar impuestos. Y así hasta que se acabe todo y… si Dios-que-es-argentino nos ayuda.

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