23 de enero de 2012 19:10 PM
Imprimir

“Hay una cierta inercia en la política agrícola”

CHILE : Plantea que los instrumentos deben ser ajustados a los nuevos desafíos, con énfasis en productividad, innovación tecnológica y manejo del riesgo. No obstante, cree que Chile tiene una situación "excepcional" para seguir creciendo en los mercados. Arnaldo Guerra M.

S e la ha pasado los últimos dos años yendo y viniendo  por Latinoamérica, aunque ha llegado hasta Georgia en el Cáucaso. Trabaja como consultor para gobiernos, el BID y el Banco Mundial, en temas de política comercial y agrícola. Carlos Furche, ingeniero agrónomo, experto en desarrollo agrícola y comercio internacional -lideró las negociaciones que culminaron con la red de tratados comerciales con que cuenta hoy Chile-, tiene una mirada optimista respecto del desarrollo del sector agroalimentario, aunque considera que es hora de poner al día la política agrícola y adecuar sus instrumentos a los desafíos de esta época.

“Tenemos una situación excepcional en lo sanitario, en calidad, contraestación y apertura de mercados; por tanto, las perspectivas son muy buenas, tanto para nuestros productos tradicionales y para los nuevos, como los pecuarios que en 2011 alcanzaron 1.250 millones de dólares en exportaciones, con 200 millones en lácteos y casi 800 millones en carnes blancas y de cerdo. Sólo en lácteos las proyecciones dicen que en cinco años vamos a llegar a US$ 500 millones. Eso era inimaginable hace sólo algunos años. Creo que hay muy buenas perspectivas, pero es necesario renovar la política agrícola”.

Otras cifras de la balanza agropecuaria 2011 son ilustrativas y coinciden con su apreciación. Como el récord de las exportaciones agroalimentarias y forestales de Chile, más de 14 mil millones de dólares, de los cuales 8.600 millones son agrícolas y pecuarios.
Frente a ese escenario, Furche analiza lo que falta para aprovechar las oportunidades presentes en los mercados internacionales.

-¿Está agotado el modelo exportador chileno como se ha dicho?

-Discrepo radicalmente de esa afirmación. Los principales actores del sector agroalimentario tienen expectativas de crecimiento muy elevadas para los próximos cinco años, al punto que probablemente antes de finales de esta década, las exportaciones agroalimentarias y forestales chilenas van a superar los 20 mil millones de dólares. No me parece que esté agotado, aunque sí creo que va a estar más estrecho en cuanto a rentabilidad y competitividad. Ese es un dato de la causa.

Ahora, la variable dólar es muy importante, pero se pueden ver apreciaciones de la moneda local similares a lo que ha ocurrido en Chile, en países directamente competidores, como Nueva Zelandia, Sudáfrica, y en cierto modo, Perú. Esa es parte del problema y hay que lidiar con ella. Lo que hay que hacer es generar políticas para aumentar productividad y competitividad.

Junto con eso hay otros fenómenos. Estamos en un mundo que demanda cada vez más alimentos, y los precios de los alimentos básicos se han situado en un nivel más alto que en el pasado. Esa es una muy buena noticia, sobre todo para los productores dedicados a cereales, leche, carne. Esto, si bien no alcanza a arrastrar al conjunto de los bienes que Chile exporta, es un indicador de alta estabilidad de precios en nuestros principales productos, sobre todo frutas.

-Pero los líderes gremiales piden intervención, tal como vienen haciéndolo por décadas.

-Efectivamente esa ha sido su demanda casi permanente, sin perjuicio de lo cual el sector nunca ha parado de crecer y todos los indicadores señalan que van a continuar haciéndolo. En el tema del tipo de cambio lo que se puede hacer es poner el énfasis en renovar la política agrícola, enfatizando mucho el aumento de productividad, competitividad e innovación tecnológica, como único camino de largo plazo. La intervención del Banco Central fue útil, pero  acotada en el tiempo.

El tema es tener una mirada estructural de largo plazo, que permita mantener al sector agroalimentario chileno como uno de los pilares de nuestro desarrollo. Eso es innovación, buena focalización de los recursos, aumento de la productividad y mejoría de la competitividad.

-¿La actual política da acceso a todos los actores a mejor gestión, innovación, productividad?

-En Chile estamos trabajando con una cierta inercia en lo que se refiere a política agrícola. Me parece que la matriz básicamente es la originada a mediados de los 90. De ahí para adelante no hemos tenido grandes ajustes.

Creo que es tiempo de revisarla y de plantear nuevos instrumentos, refocalizar los recursos existentes, evaluar si es necesario contar con más recursos, porque el sector ha cambiado, el mundo también y hoy tenemos desafíos distintos a los de hace 15 o 20 años.

Y los énfasis deben estar en productividad, innovación tecnológica, manejo del riesgo y capacidad de incorporación de medianos y pequeños productores a cadenas de valor más dinámicas y estables.

-Se ha criticado una cierta estrategia de subutilización del presupuesto con el fin de contener la inflación.
-No me atrevo a decir que eso corresponda a una estrategia. Me parece más bien sorprendente que un gobierno que ha puesto como uno de sus distintivos principales la eficiencia, tenga una mala ejecución del presupuesto. No me parece que la vía para reducir el presupuesto sea la no ejecución. Si esa fuese una estrategia, me parece muy mala.

-Por el tiempo que tiene, para Luis Mayol, el nuevo ministro de Agricultura, lo más fácil sería continuar con lo que se viene haciendo…

-O cambiar lo que él considere, pero ya. Estamos exactamente en la mitad del período y no le queda mucho tiempo. Sabemos como son las cosas en Chile. En octubre hay elección municipal y al día siguiente se desata la carrera presidencial; por lo tanto, desde el punto de vista de la realización, de la innovación, de los instrumentos, hay muy poco tiempo.
-¿Qué le parecen las críticas que ha recibido por conflictos de interés?

-Son críticas legítimas. Ahora le corresponde al ministro, en el ejercicio de su función, demostrar su autonomía de criterio, su capacidad de desligar el ejercicio de su función pública de sus intereses particulares, y sobre todo, tiene el handicap que viene desde la presidencia de la SNA, y por tanto, le cabe demostrar en la práctica su capacidad de mirar al sector en su conjunto e incorporar a todos los actores, no sólo a los que representaba previamente.
Profundizar los acuerdos
-¿Se ha avanzado apropiadamente en los acuerdos comerciales o profundización de éstos?

-Cuando hicimos el balance de 20 años de negociaciones comerciales, dije que lo esencial estaba hecho, pero que parecía conveniente cerrar el ciclo con lo que estaba en marcha. Y, efectivamente, eso se siguió haciendo. Se terminaron las negociaciones con Vietnam y con Malasia, y parece que hay buenas posibilidades de retomar los contactos con Tailandia, que quedó suspendida hace años por problemas políticos internos en ese país. Eso, más profundizar el acuerdo con la India, formalizar algo con Rusia que está ingresando a la OMC y avanzar con Indonesia, permitiría completar ese capítulo.

Pero creo que estamos en una nueva etapa en la que parece absolutamente necesario la coordinación entre las agencias públicas relacionadas con la apertura de mercados -como el SAG, la Direcon, ProChile y Odepa- para tener una estrategia más más fina, que permita identificar mercados, y productos en los cuales concentrar los esfuerzos. Dicho más gráficamente, llegó la hora de trabajar con rifle de precisión y ya no más con trabuco.

-Tanto en la administración anterior como la actual se ha fracasado en profundizar los acuerdos, por ejemplo con la Unión Europea.

-Es difícil calificarlo de fracaso, porque desde el punto de vista de Chile antes y ahora se ha hecho todo lo que se podía, sólo que para materializar la ampliación de cuotas de mercado es necesaria la voluntad de la Unión Europea, que hasta ahora no ha existido.

Ahora, este es un muy mal momento, desde el punto de vista de la UE, para hablar de apertura de mercado. Basta leer el debate de la próxima elección presidencial en Francia, en el que una de las candidatas más fuertes plantea proteccionismo puro y duro.

-Sin esas negociaciones, Chile está perdiendo las ventajas que tenía respecto de sus competidores.

-Es inevitable y lo dijimos siempre. Cuando una política, un instrumento, revela ser apropiado, otros desean hacer lo mismo. Fuimos pioneros en el mundo en negociar acuerdos comerciales con nuestros principales mercados, pero hoy Perú y Colombia tienen acuerdos vigentes o próximos a entrar en vigencia, pero seguimos siendo pioneros y tenemos un paso adelante respecto de nuestra inserción en los países asiáticos. Es verdad que Perú ha negociado con China y con Japón, pero la presencia de Chile en Asia, en la APEC, es todavía muy importante en términos relativos. El 45% de nuestras exportaciones van al Asia. China se ha convertido en el segundo mercado para nuestras exportaciones agropecuarias y forestales y es el que más rápidamente crece. Hay otros que tienden a hacer lo que nosotros hemos hecho, pero tenemos una ventaja relativa todavía vigente, que es el know how, una cierta manera de hacer las cosas; de penetrar en un mercado, de permanecer en él y de articular el trabajo público privado, que es una de nuestras principales ventajas todavía, ya que en otros países no existe. Pero no hay que dormirse sobre eso.

 Crece la competencia

“Es imposible imaginar un mundo sin competencia. El caso de Perú, me parece que hay que seguirlo con más atención, porque va a ser muy competitivo en algunos productos, como las uvas y las paltas. Pero en un mundo en que la demanda está en expansión, hay espacio para todos. En la medida que sigamos haciendo las cosas bien, podemos mirar con cierta tranquilidad incluso la competencia de Perú que, con la expansión de su fruticultura, le ha abierto un mercado muy interesante a los servicios originados en Chile, como ingeniería, riego, comercialización y empaque, entre otros”, dice Furche.

Mejores tiempos pese a la crisis”En los últimos días se aprecian noticias positivas para Chile: El crecimiento de China y Estados Unidos. Sólo la Unión Europea es una incógnita, pero hasta ahora no se han resentido los envíos. Es destacable el crecimiento de algunos mercados en América Latina, con Brasil en primer lugar, pero también Perú, Colombia y México, que tienen buenas expectativas de crecimiento. Mirado todo esto, en enero, da la sensación de que el 2012 debiera ser similar o probablemente mejor que el año pasado, que ya fue muy bueno”, señala Carlos Furche.

Fuente:

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *