23 de enero de 2012 19:17 PM
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Nueces, con viento a favor

CHILE : El país ya cuenta con 30 mil hectáreas plantadas, el negocio se ve sólido por lo menos en los próximos cinco años y los precios por exportación son 50% superiores que hace cinco años. Aquí las razones del éxito de una actividad que sigue creciendo. Eduardo Moraga Vásque.

Recién había comprado el campo en Curacaví. Sin embargo, Ítalo Zunino no tenía muy claro qué iba a plantar. El empresario forestal sabía que la zona se prestaba para producir desde fruta fresca hasta parras viníferas, pasando por hortalizas.

-Planta nogales, le aconsejó su amigo Gonzalo Vial Vial, dueño de Agrosuper.
Dicho y hecho, en 2008 Zunino, apoyado por su hija Daniela, comenzó a plantar el terreno. En total, ya suma 245 hectáreas de nogales y el año pasado fue su primera producción.

Zunino no está solo en su apuesta. Por estos días el cultivo de las nueces atrae a empresarios agrícolas y de otros sectores. Marcos Zylberberg y Marcelo Brito, ex ejecutivos del grupo Enersis, a través de su empresa Huertos del Valle, están entre los principales exportadores.
Juan Sutil, controlador de Coagra, ya tiene 200 hectáreas de nogales.

¿Qué explica tanto interés? Muy simple. Las nueces, por estos días, son un excelente negocio. Ahora el kilo de nueces deja 50% más en los bolsillos de los productores que hace cinco años.

En tiempos en que otros rubros agrícolas luchan por sobrevivir, los nogales viven un momento de millonarias inversiones, crecimiento de su superficie y salto en las exportaciones.
Atributos ganadores
La explicación del alto precio de este fruto seco pasa por varios factores. El principal de ellos es el aumento de la demanda por alimentos sanos, asociados a la dieta mediterránea. Las nueces han recibido muy buena prensa por su poder antioxidante, reductor del colesterol malo y por ser fuente de calcio. Clave en este aspecto ha sido el agresivo marketing de la California Walnut Commission, tanto en Estados Unidos como en Asia.

El aumento de la demanda ha cambiado la ecuación del comercio internacional de ese producto. China es el mayor productor mundial y cada año su cuota de exportaciones se ha reducido, debido a la creciente demanda interna.

Adicionalmente, los comercializadores internacionales se dieron cuenta de que la calidad de las nueces chilenas está entre las mejores del mundo y están pagando un plus de precios por la oferta chilena.

Quienes más han colaborado en ese punto son los comerciantes de frutos secos de Turquía. Los empresarios de ese país cuentan con una aceitada red de distribución en el Medio Oriente y en Europa. De hecho, su llegada ha revuelto la tradicional relación entre agricultores y exportadores y ayudado a disparar los precios.

A diferencia de otros países, en Chile es fácil tener una pulpa de colores claros y sabores frescos, características altamente demandadas. Este frutal es sensible a las altas temperaturas y un golpe de calor degrada los aceites que contiene, generando un sabor rancio en la nuez. Tanto en China como en California ese problema es común. Por ejemplo, en ese estado, en pleno verano se pueden enfrentar días con máximas de 40 grados centígrados.

Adicionalmente, las escasas lluvias veraniegas y de comienzos del otoño hacen casi inexistentes las enfermedades que dañan los frutos y permiten esperar la madurez de las nueces.

La posición de Chile en el hemisferio sur permite ofrecer producción fresca en un momento en que no hay grandes competidores en el mercado.

Sin embargo, no todo se trata de ventajas naturales. También juegan a favor, por lo menos hasta ahora, el menor precio de la mano de obra chilena en el pelado de las frutas. En California ese proceso se hace con máquinas para abaratar costos. El problema es que las máquinas dañan la piel del producto, lo que lo inhabilita para ser usado en alimentos que son vistos directamente por el consumidor, como un bombón.

Es así como una “mariposa” chilena, la mitad de un fruto de nuez, extra light, la más clara, superó los US$ 14 el año pasado, un precio bastante superior al promedio internacional.
“Es interesante que tengamos una buena calidad y que el resto del mundo lo reconozca, lo que no siempre sucede con nuestra oferta. Además, nos ayuda el que los chilenos tenemos fama de ser contrapartes serias, que cumplen sus compromisos. Por eso muchos quieren hacer negocios con nosotros en vez de otros actores, que incluso tienen más experiencia con la venta de nueces”, afirma Juan Sutil, presidente de empresas Sutil.
Más en los bolsillos
Aunque existen variaciones en los precios que se pagan a los productores, dependiendo de la calidad o del tipo de comprador, usualmente se acepta que en la temporada recién pasada los retornos a productor estuvieron alrededor de los US$ 4,5 por kilo.

Para tener un punto de comparación, se asume que a partir de los US$ 2 por kilo el agricultor ya comienza a sacar cuentas en azul.

Según Carlos Rojas, asesor de proyectos de nueces, en las últimas temporadas los ingresos de los productores han alcanzado no menos de US$ 14 mil por hectárea con un huerto que produce cuatro toneladas por hectárea, considerando la obtención de un precio promedio en los últimos cinco años de US$ 3,5 por kilo.

La comparación con la rentabilidad de otros productos no pasó inadvertida en el agro.

“En los últimos años los precios de las plantas en los viveros se dispararon. Una planta de dos años llegó a costar sobre 8 mil pesos, cuando lo normal era un poco más de 3 mil pesos”, revela el agrónomo Nicolás Ianuzzi, asesor del empresario Víctor Pino.

Eso sí no es un negocio apto para todos. Los huertos de nogales son cosechados en forma mecánica y necesitan una superficie superior a las 40 hectáreas para justificar la inversión.

De ahí que a este juego entren actores con sólidas espaldas financieras. Una parte de ellos se trata de productores frutícolas que, junto con los buenos precios que se paga por la materia prima, también les interesa salirse de rubros que demandan mucha mano de obra en la cosecha.

Sin embargo, lo más llamativo es la llegada de empresarios de rubros no agrícolas.

“Se trata de inversionistas que están en búsqueda de oportunidades. Algunos de ellos han ingresado a través de sociedades con agricultores tradicionales o con dueños de exportadoras de frutos secos. Usualmente ingresan al rubro con proyectos de grandes superficies, arriba de las 50 hectáreas”, afirma Helmut Martin, socio de Sudterra, empresa exportadora de nueces.

Con el ingreso de esos empresarios es fácil entender que de las 14.583 hectáreas de nogales que detectó el Censo Agropecuario de 2007, hoy se estime que la superficie plantada llega a 30.000 hectáreas.
Triplicar envíos
La historia de boom y posteriores estrepitosas caídas es conocida en el agro. Es cosa de recordar el caso del kiwi en las décadas de los ochentas y noventas.

Por ahora las nueces tienen un horizonte promisorio. Chile todavía es un actor menor a nivel mundial, a pesar de su crecimiento. Se estima que en la última temporada produjo 46 mil toneladas, China llegó a 700 mil toneladas y Estados Unidos a 440 mil.

“Los especialistas dicen que los precios se mantendrán entre cuatro a seis años más”, explica Carlos Rojas.

La explicación es que la demanda ha crecido más fuerte que la oferta. Además, la nuez chilena ya se posicionó como una de calidad superior, segmento donde hay pocos competidores.

Sin embargo, para Juan Sutil no es momento de dormirse en los laureles. Si bien cree que en el mediano plazo el horizonte se ve positivo, le preocupa el aumento de las exportaciones chilenas. El empresario cree que en siete años, teniendo en cuenta el actual ritmo de plantaciones, las exportaciones chilenas rondarán las 100 mil toneladas.

“Más que hablar del aumento en la producción lo importante es cuánto se va a vender afuera. En la actualidad, Chile exporta el 92% de las nueces que genera. Aunque hay otros actores más grandes en cuanto a superficie, la mayoría lo consumen en forma interna. Chile se va a convertir en un actor muy importante en el comercio internacional y eso exige mucho trabajo por parte de todos los que estamos en este negocio. Tenemos que cuidar el buen nivel al que hemos llegado”, afirma Juan Sutil.
Sutil advierte que uno de los peligros es la creciente dependencia en los comercializadores turcos. Esos empresarios compran las nueces con cáscara en Chile y la procesan en lugares con bajos costos. El producto resultante no es vendido como chileno, sino sólo como nueces premium. El problema es que esa oferta puede transformarse, en la medida que aumente el volumen manejado por los comercializadores euro-asiáticos, en una competencia para las exportaciones directas desde Chile.

El empresario apuesta a exportaciones con valor agregado, en que se identifique el origen chileno en el empaque.

“Hay que hacer la tarea de mandar profesionales con una maleta a golpear las puertas de la mayor cantidad de mercados posibles. Sería un error concentrarnos en uno”, argumenta Sutil.

En todo caso, no todos comparten el temor de Sutil.

“Aunque puede ser un peligro en el largo plazo depender tanto de los distribuidores de Turquía, también es cierto que han mejorado los precios y que les abrieron a los agricultores los ojos a que no es tan difícil exportar. De hecho, puede ser un primer paso. Es posible que el crecimiento futuro de las exportaciones esté marcado por el surgimiento de muchas exportadoras chicas formadas por productores”, afirma Helmut Martin.

En todo caso, gracias a la fuerte demanda, las nueces tienen la oportunidad de tomar un nuevo rumbo con viento de cola a favor.

 El nuevo modelo chilenoUsualmente, las nueces fueron consideradas un rubro simple, pero de poca rentabilidad. Generalmente se destinaban a potreros en los que no se podía colocar otro tipo de producción. Un nivel de producción casi amateur.

La realidad actual no puede ser más diferente. Si antes se consideraba destacada una producción de 1.500 kilos por hectárea, ahora el piso es de 4.000 kilos. Incluso se dan casos de productores que llegan a 7.000 kilos.

Para lograr ese salto, los huertos chilenos tuvieron que reinventarse. Mientras que antes se plantaban 50 nogales por hectárea, hoy se apunta sobre las 400 plantas. Además, se manejan los árboles a baja altura. La idea es facilitar la cosecha mecánica.

También se ha producido un cambio en el material vegetal usado. Carlos Rojas explica que la mayoría de las plantaciones se hace con la variedad chandler, en detrimento de la serr, la tradicional oferta chilena. “Es más apetecida por su alto porcentaje de color extra light y porque brota 16 a 18 días después que la serr, lo que le permite afectarse menos por las heladas de primavera y por la enfermedad peste negra”, afirma Rojas.

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