24 de enero de 2012 13:46 PM
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¿Qué pasará con los arrendamientos?

Si bien desde algunos sectores se afirman que bajarán, otros factores parecen indicar lo contrario. Un análisis detallado para la próxima campaña.

La sequía que está sufriendo gran parte del país, traerá grandes pérdidas al sector agropecuario En tanto, si la producción final será un 25%, un 40% o un 50% menor a la estimada, a principios de campaña, no lo vamos a saber con exactitud hasta que las cosechadoras no empiecen su trabajo.

Sin embargo, hay un interrogante que ya empieza a circular en el sector ¿De qué manera, esta sequía, influirá en el mercado de los arrendamientos rurales?

En primer lugar, recordemos que, tanto el ciclo 2009/2010 como el 2010/2011, en general, fueron beneficiosos para el arrendatario, no sólo por cuestiones de rendimiento, sino también, por los excelentes precios que mostraron los granos. Como consecuencia, en la actual campaña, se registró un fuerte aumento en el valor de los alquileres (el cual rondó entre un 10% y un 20%), y una virtual desaparición del porcentaje, como modo de arrendamiento, por lo menos en la zona núcleo.

A pesar de estas subas, el mercado registró una fuerte demanda por campos en alquiler. Es más, los agentes que pujaron por tierras cultivables, no sólo fueron los pooles de siembra (los cuales han crecido en cantidad y magnitud en los últimos años), sino también, aquellos productores que obtuvieron importantes ganancias en las últimas dos campañas, y se encontraron con fondos suficientes para crecer en hectáreas a producir. Esta puja legitimó los aumentos, provocó un importante ajuste en los márgenes, y en definitiva, expuso a los arrendatarios a un enorme riesgo.

Ahora bien ¿Cómo continuará el sector en el ciclo agrícola 2012-2013, después de los decepcionantes rendimientos que se obtendrán esta campaña?

Las empresas de siembra de mayor importancia, las cuales reciben fondos externos, tantos nacionales como internacionales, dependerán, por un lado, de la reacción de sus inversionistas, y por el otro, del orden administrativo y financiero que cada una cuente para superar esta clase de contingencia.

En tanto, los productores que sólo cuentan con fondos propios, se verán más afectados y dependerán, en cada caso, de qué manera negocien con los propietarios de los campos arrendados y los proveedores de insumos, si es que no tienen las suficientes reservas para cumplir sus obligaciones.

Por último, teniendo en cuenta las cuestiones recién analizadas, y con el agregado de la volatilidad de los precios de los granos, los cuales, al mismo tiempo, están sujetos a las distintas instancias de la crisis financiera internacional. ¿Qué pasará con el valor de los alquileres?

Todo pareciera indicar que no van a aumentar, sin embargo, es muy poco probable que disminuyan demasiado. Si bien hay diferencias entre las distintas zonas agrícolas, como se comentó anteriormente, existen cientos de empresas que, hasta la campaña pasada, peleaban fuertemente por una hectárea de campo, lo cual hace parecer que sea poco probable que se retiren del mercado por una mala cosecha.

En síntesis, cuando finalice la trilla, es posible que se renegocien contratos, se flexibilicen las condiciones o que haya una cierta rotación de arrendatarios en los distintos campos. Sin embargo parece poco probable que haya una fuerte baja en los precios de los alquileres, por lo menos en las zonas con mayor potencial.

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